Un cuento chino – Capítulo 08

Otra teoría es la del profesor Xuhua Xia, biólogo de la Universidad de Ottawa, en Canadá, publicado en Molecular Biology Evolution, que mantiene que los perros callejeros podrían ser el origen del coronavirus, tras comer carne de murciélago contaminado y por tanto podrían ser el origen de la pandemia.

 

 

Apunta la posibilidad de que el coronavirus se hubiera fortalecido en el intestino de algunos perros callejeros de Wuhan antes de pasar a su sistema respiratorio por la costumbre que tienen estos animales de lamerse los genitales y la zona anal. Una vez ahí, habría tenido más fácil dar el salto a humanos.

Una tercera teoría, es la del periodista Joshua Philipp de The Epoch Times, que ya el siete de febrero escribió en su periódico un artículo titulado “El brote de Coronavirus pone bajo escrutinio presunta investigación de guerra biológica de China”, que comenzaba diciendo: “Todavía se desconoce la fuente del nuevo coronavirus que ha llevado al bloqueo de 34 ciudades chinas y que ahora se ha extendido a 35 países fuera de la región”. Atentos a la fecha de esta alerta y a la que se empezaron a tomar medidas en España.

Días después, Periodista Digital en España publica una referencia sobre el mismo autor y tema, que copiamos a continuación:

«El Partido Comunista Chino ocultó que el coronavirus es sintético y se filtró de un laboratorio»

“El origen del coronavirus de Wuhan”, de Joshua Philipp, es una investigación sobre los virus sintéticos que creaba la microbióloga Shi Zhengli en la ciudad donde comenzó el brote de COVID-19, la improbabilidad de que el SARS-CoV-2 sea de origen natural y la censura de Beijing.

 

 

Según un nuevo documental que indagó en el origen del nuevo coronavirus, que al 11 de abril había causado casi 1.800.000 casos de COVID-19 en el mundo, con casi 110.000 muertes y de ellas 17.000 es España, es improbable que la causa de la pandemia que ha detenido el planeta se halle en el mercado de animales de Wuhan, como ha insistido en presentar el gobierno de China.

En el canal de YouTube Crossroads, del periódico The Epoch Times, el periodista Joshua Philipp trazó un camino alternativo que conduce al laboratorio de bioseguridad nivel 4 del Instituto de Virología de esa ciudad, donde, como agravante, el SARS-CoV-2 podría haber sido un diseño o recombinación de fragmentos de distintos virus para facilitar su ingreso a los humanos, parte del estudio que realiza la científica Shi Zhengli.

Según Philipp, quien “escribe sobre subversión, guerra sin restricciones y el espionaje manifiesto de China”, según su perfil de Twitter, antes de que saliera del mercado —donde por otra parte no se venden murciélagos, presunto portador primero del coronavirus— el virus tendría que haber entrado allí, ya que hay pruebas científicas, desde el comienzo de los contagios, de que existieron casos que no se vinculan con ese lugar, además de distintas manifestaciones del intento de Pekín por controlar la narrativa de la trayectoria del COVID-19.

Como parte de una investigación para el periódico que se publica en varios idiomas, fundado por John Tang y otros ciudadanos estadounidenses de ascendencia china vinculados al movimiento espiritual Falun Gong y bloqueado en China continental, Philipp comenzó por rastrear la primera comunicación oficial, un documento del 30 de diciembre de 2019 de la Comisión Nacional de Salud, que hablaba de “ocurrencias sucesivas de casos de neumonía de origen desconocido” y solicitaba a los centros de salud que denunciasen casos similares.

Al día siguiente se mencionó el Mercado de Huanan, en Wuhan, que el 1 de enero de 2020 fue clausurado, mientras otro documento gubernamental hablaba de “pruebas evidentes de transmisión entre humanos”.

Tras la desinfección del lugar, algo que, en El origen del coronavirus de Wuhan, Philipp comparó con “la destrucción de la escena del crimen”, el Instituto de Virología del Centro para el Control y la Prevención de las Enfermedades de China (CCDC) anunció que:

“33 de las 585 muestras ambientales del Mercado de Huahan revelaron contenidos del ácido nucleico del nuevo coronavirus, y que el virus fue exitosamente aislado, lo cual sugiere que el virus se originó en animales salvajes que se vendían en el mercado”.

Eso equivalió a la conclusión oficial del Partido Comunista Chino (PCCh): el virus comenzó en un centro de venta de vida silvestre para el consumo humano.

“Algunos investigadores chinos tienen el hábito de vender sus animales de laboratorio a los vendedores ambulantes una vez que han terminado de experimentar con ellos”. Como prueba contó: “Un investigador de Beijing, actualmente en la cárcel, ganó mucho dinero vendiendo sus monos y sus ratas en el mercado de animales vivos, donde finalmente pasaron al estómago de alguien”. Este párrafo corresponde a Steven Mosher en el New York Post.

Días después un artículo de Science desafió esa hipótesis: “El mercado de animales de Wuhan podría no haber sido la fuente del nuevo coronavirus que se disemina globalmente”.

El texto citó un estudio publicado en The Lancet, en el cual se analizaban 41 casos de COVID-19 atendidos en el hospital Jin Yin-tan, el primero de la ciudad destinado a esta enfermedad.

Sean Lin, ex director de la rama de virus del Instituto Militar de Investigaciones Walter Reed (WRAIR), interpretó el trabajo para el documental de Crossroads

“Tiene información importante, como que el comienzo de los síntomas en el primer paciente fue el 1 de diciembre y no tuvo relación con el Mercado de Huanan”. El estudio llevaba la firma, como autor principal, del vicedirector del hospital Jin Yin-tan, Chaolin Huang.

Joshua Philipp insiste en “Los descubrimientos de la doctora Shi Zhengli”, propuso la posibilidad de que el SARS-CoV-2 sea un producto de laboratorio que por error se escapó de su ámbito de contención.

Shi lleva años de investigación de murciélagos y coronavirus y es la persona que halló cómo pasan de otras especies —entre ellas, los murciélagos— a los humanos.

Desde 2015 trabaja en el Instituto de Virología de Wuhan en el área de virus sintéticos y su laboratorio cuenta con los recursos para la manipulación de estos microorganismos, según Philipp.

Shi Zhengli en la mayor experta china en el paso de los coronavirus entre especies y estaba investigando la generación sintética de microorganismos infecciosos.

Tras analizar varios estudios de Shi, realizados entre la epidemia del SARS 2003 y el presente, se centró en uno de noviembre de 2015, publicado en Nature junto con el equipo de investigación del mayor experto en coronavirus de los Estados Unidos, Ralph Baric, de la Universidad de Carolina del Norte (UNC), “en el que se discutía la creación sintética de un virus capaz de autorreproducirse, que tenía como estructura el SARS-CoV, con la proteína de punta reemplazada por una hallada en un coronavirus de murciélagos”, resumió el periodista, lo cual le daba una gran capacidad de infección entre especies.

El aislamiento de tres virus de murciélagos, “uno de los cuales tenía una proteína de punta que interactuaba con los receptores humanos de la [enzima convertidora de angiotensina] ECA”, causó polémica entre los científicos. Simon Wain-Hobson, del Instituto Pasteur de Francia, advirtió en Nature: “Si el nuevo virus se filtrara, nadie podría predecir su trayectoria”.

Según Mikovits, la investigación de Shi “prueba o apoya con fuerza la hipótesis de que no es posible que [el coronavirus causante del COVID-19] se haya generado en una transmisión zoonótica natural, sino que tuvo que provenir de un ambiente hospitalario, de laboratorio, casi con certeza las instalaciones de investigación con nivel de bioseguridad 4 en Wuhan”.

En 2018 Shi dio una conferencia sobre coronavirus de murciélagos e infecciones interespecies en la Universidad Jiao Tong de Shanghai; sin embargo, “los registros se borraron del sitio web” de la institución, halló Philipp al buscarlos. Quería analizar otro elemento llamativo que, tras el brote de Wuhan, un grupo de investigadores de la India encontró en el SARS-CoV-2.

Los científicos publicaron un estudio preliminar sobre la proteína de punta del nuevo coronavirus y hallaron “cuatro secuencias insertadas que no estaban en el SARS” original, sino que provenían del virus de la inmunodeficiencia humana, VIH.

La penúltima parte del documental, “El secreto del laboratorio P4 de Wuhan”, analizó que tras el aislamiento de Wuhan el 23 de enero Shi publicó en Nature un artículo que apuntó a una fuente natural del coronavirus, los murciélagos, en consonancia con la versión de las autoridades chinas sobre el mercado donde se vendían animales salvajes para gastronomía.

“Al mismo tiempo las autoridades restringieron el acceso a todas las muertes del virus, lo cual impidió que los expertos internacionales se unieran a la investigación, y usaron la televisión nacional para calumniar a los médicos, como Li Wenliang, quien reveló el brote, por difamar rumores”, recordó Philipp al médico que murió por COVID-19.

Y diferencia de otros episodios de contención de otros virus en los años recientes, el Instituto de Virología de Wuhan no participó en los esfuerzos.

El periodista destacó que, mientras varios científicos “denunciaban, con su nombre real, que el [mal] control de peligro del laboratorio de Shi Zhengli podría haber hecho que el virus de Wuhan se filtrara”, la experta principal en armas bioquímicas de ejército chino, Chen Wei, asumía el control del laboratorio P4.

También corrían rumores de que una investigadora del instituto había sido la paciente cero y había muerto, y el presidente Xi Jinping impulsó una ley de bioseguridad, asoció el documental.

En esos días también sucedió algo llamativo, señaló El origen del coronavirus de Wuhan: el Instituto de Virología solicitaba preventivamente una patente para el uso del remdesivir en el COVID-19. Uno de sus directores, hijo de un importante miembro del PCCh, Jian Zemin, tiene intereses privados en una compañía farmacéutica, que encabeza otro hijo de la élite comunista.

Fue precisamente en los años del Jian en el poder que dos militares chinos publicaron un informe titulado “Guerra sin restricciones”, donde se discuten “estrategias para que una nación menos fuerte que otra pueda combatirla en el contexto de la guerra moderna”, resumió Philipp.

En su último tramo, “Enfrentar la pandemia”, el trabajo de Philipp analizó que «el impulso de propaganda, que ha escalado en las últimas semanas, apunta principalmente a desviar la culpa del manejo chapucero que el régimen chino hizo del del virus de Wuhan, sembrar el desacuerdo internacional y presentar la imagen de que el régimen ha contenido el brote”.

“Cada vez que [el coronavirus] vuelva —porque va a volver, porque va a estar con nosotros permanentemente ahora, y va a regresar— cada persona que mate, cada persona a la que dañe, será directamente atribuible al PCCh”, le cedió el cierre a Spalding, tras recordar que ya desde marzo distintas naciones han comenzado acciones legales y en organismos internacionales para exigir que China pague compensaciones por el daño multimillonario causado a las economías por el COVID-19.

La última teoría, por el momento, es la del profesor Luc Montagnier, ganador del Premio Nobel de Medicina en 2008 por “descubrir” el VIH como la causa de la epidemia de SIDA junto con Françoise Barré-Sinoussi: el SARS-CoV-2 es un virus que fue manipulado y liberado accidentalmente de un laboratorio en Wuhan, China, en el último trimestre de 2019 ….. “para insertar una secuencia de VIH en este genoma, se necesitan herramientas moleculares, y eso solo se puede hacer en un laboratorio”. Según él, los elementos alterados de este virus se eliminan a medida que se propaga: “La naturaleza no acepta ningún retoque molecular, eliminará estos cambios no naturales e incluso si no se hace nada, las cosas mejorarán, pero desafortunadamente después de muchas muertes”. Alertanacional.es del 18-04-2020.

En cualquier caso, creado en laboratorio o en animales salvajes, la ciencia actual está combatiendo el virus con las mismas armas que un pastor analfabeto utilizó hace casi mil cuatrocientos años: Mahoma prohibió a los musulmanes comer cerdo para que no se contagiaran de la triquinosis, infección presente en animales carnívoros al comer larvas de ascárides en carne cruda o poco cocida.

Cuando los seres humanos comen carne poco cocida que contiene larvas de triquinas, las larvas maduran a gusanos adultos en el intestino en una cuestión de semanas. Los síntomas son, según la gravedad, diarrea, dolor abdominal, fatiga, náuseas y vómitos, fiebre, dolor muscular, dolor de cabeza …

En segundo lugar, limpiarse con la mano izquierda después de defecar, para no hacerlo con la mano que se toma la comida; y hacer las abluciones (lavarse) frecuentemente. Casi igual que se está haciendo ahora, agua y jabón que recetaba el Dr. Trueta para las heridas.

 

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