Será historia

Algún día, la pandemia por coronavirus que estamos padeciendo en estos momentos, será historia, y serán los historiadores quienes investiguen y lleguen a la verdad de lo que ahora está sucediendo. Los tres artículos que siguen a continuación, de autores identificados, son indicativos de lo que verdaderamente está pasando.

 

Yo quiero ser Irene

Queridos lectores. Hace una semana, con pocos días de diferencia, escribí dos textos en facebook que tuvieron gran repercusión, con más de 23.000 reproducciones entre ambos y con diversas entradas en la prensa del país. Uno se titulaba “Mentira”. El otro, “Se abrirán las grandes alamedas”. En ellos acusaba a este Gobierno de mentir, por afirmar ante la opinión pública que a los profesionales sanitarios se nos realizaba el test del coronavirus cuando entrábamos en contacto accidentalmente con algún paciente o compañero infectado.

or esas palabras mías, un ejército de troles entró en tromba en mis escritos y, con el logo del perro o del cerdo para reconocerse entre sí, con muchos símbolos de Podemos acá y allá, me infectaron los artículos en apenas media hora. 737 comentarios ¡consecutivos y coordinados! tuve en aquellos momentos. Los conté antes de borrarlos. Me dijeron de todo. Fui tachado de embustero, de cabrón, de fascista, de peligro público, de mierda de médico, de vago, de no ser tan siquiera médico, de miserable, de asqueroso, de ser el médico personal de Abascal, de no estar colegiado, de no saber escribir, de recibir dinero B en la sede del PP, de ser un hijo de puta y de otras lindezas parecidas que voy a omitir ahora por no aburrir al lector. Incluso dos amenazas de muerte tengo capturadas en la pantalla. Una, bastante explícita.

Ahora comprendo las amargas quejas de aquellos periodistas de carrera, de aquellos que hacían incómodos artículos para el gusto de Podemos y que acabaron quejándose a la Asociación de Periodistas de Madrid por los ataques masivos y personales que sufrían en sus ordenadores. Bolivarianismo en sus esencias puras. Estalinismo del rancio. Incultura y sectarismo. El silencio por el miedo a la manada. El tragar por el pánico a la burla. La lapidación por opinar. El escarmiento por discrepar del líder. El regreso de la Santa Inquisición.

Pero bueno: la vida nos va poniendo a cada uno en nuestro sitio. Ayer 3 de abril, por fin, la prensa nacional de todo signo se hacía eco de esa triste realidad, la realidad que yo denunciaba entonces, la causante de todos aquellos insultos: de cómo el propio Ministerio de Sanidad ha enviado por escrito a todas partes una instrucción muy precisa para lanzarnos a los sanitarios a los leones sin la seguridad de estar completamente sanos.

El diario El Mundo, el diario El País y otros de amplia tirada, recogen la noticia en sus primeras páginas. Una noticia que afecta a médicos, enfermeras, auxiliares de enfermería, odontólogos, farmacéuticos y veterinarios. Una noticia que explica por qué España es el país del mundo CON MÁS PROFESIONALES CONTAGIADOS. Una noticia que, a pesar de resultar increíble para todo el neoprogresismo patrio, ha causado indignación y revuelo en las asociaciones sanitarias, que representan a más de 700.000 profesionales. La misma noticia que denuncié yo.

A continuación, transcribo un breve resumen del artículo de El País, y luego, quizá de postre, para tocarle las narices a la Santa Inquisición, añadiré de mi cuenta una carta de agradecimiento a Salvador Illa.

1-Noticia de El País (resumen): <<El Ministerio de Sanidad reconoce (ahora) que no se están haciendo test a todos los sanitarios con síntomas de coronavirus. De hecho, recomienda que estas personas sospechosas de estar infectadas vuelvan a trabajar a los siete días de iniciar los síntomas si se encuentran mejor, pero que eviten el contacto con pacientes inmunodeprimidos. Estas recomendaciones aparecen en una guía de actuación fechada el 31 de marzo, en la que Sanidad ofrece pautas sobre cómo proceder ante un posible contagio de un trabajador sanitario o sociosanitario. La portavoz de la Asociación de Médicos y Titulados Superiores critica este protocolo: “Nos parece una barbaridad. Cuando se hacen test a los 7 días, a los 14 días o a los 21 días, se está viendo gente que aún da positivo. Si das positivo es que aún tienes carga viral, y teóricamente te puedes convertir en un vector”. Y añade: “Los sanitarios somos necesarios pero no se nos puede convertir en difusores de la infección”>>.

2-Mi carta de agradecimiento a Salvador Illa es la que sigue:

Buenas tardes, señor ministro de Sanidad.

En la Circular que usted firmó hace unos días para todos los sanitarios de España, nos obliga a volver al trabajo aun estando con síntomas de coronavirus y siendo nosotros los posibles transmisores de esta pandemia a los pacientes que tratamos.

Ha tenido usted la desfachatez de poner por escrito lo que ya sabíamos: que en la Facultad de Filosofía no le enseñaron medicina, y que en la Facultad de Ciencias Políticas no le enseñaron moralidad, sino salvar el culo a toda costa.

ice usted en la infame Circular del 31 de marzo que a los 7 días de cuarentena (SIETE), aunque tengamos síntomas leves, volvamos a trabajar. Y eso sí: nos advierte usted de que no estemos en contacto con pacientes inmunodeprimidos, no sea que le peguemos algo, con lo cual está reconociendo, bien a las claras, que nos envía a las consultas o a las UCIs sabiendo que no estamos en condiciones, y con el riesgo de esparcir el virus.

Para más inri, hace usted una gravísima discriminación con nosotros, algo que no sucede con ninguna otra profesión. La norma general para todo el mundo son 14 días de cuarentena (CATORCE), y regresar al trabajo sin síntomas. Pero se ve que para usted los médicos y las enfermeras, como tratamos con bichos, estamos inmunizados y no actuamos de portadores.

Si Jenner, Lister o Pasteur levantaran la cabeza… la volverían a doblar al verlo a usted. Porque el colmo de los colmos, el sumun de la desvergüenza, es volver a trabajar SIN HACERNOS TAN SIQUIERA UN PUTO TEST QUE CONFIRME LA NEGATIVIDAD en coronavirus.

do el mundo entendió que Irene Montero, tras DOS SEMANAS DE CUARENTENA, tuviese un SEGUNDO TEST para evitar una temeraria reincorporación a sus tareas de ministra, y que pudiese infectar a la totalidad el Gobierno, entre ellos a usted, señor Illa. Y gracias a ese segundo test, que resultó positivo, se supo que Irene seguía infectada, y que era contagiosa todavía, y que se tenía que quedar en el chalé.

Y eso que se hace con Irene… ¿no se puede hacer con los médicos y enfermeras de España? ¿Tenemos que incorporarnos a nuestros trabajos a los SIETE DÍAS, con síntomas leves y sin atender a pacientes inmunodeprimidos para no contagiarlos? ¿Cómo se come eso, señor Illa? ¿Cómo se puede ser tan torpe? ¿Cómo se puede ser tan descarado? ¿Cómo se pueden tener tantas varas de medir, tantos embudos? ¿Cómo se puede despreciar de esa manera la vida de los profesionales sanitarios, la de sus familias, la de sus pacientes?

Menos aplausos, señor Illa. Menos aplausos a las ocho de la tarde. Menos aplausos y más recursos. Menos aplausos y más respeto. Porque yo, señor Ministro, quiero ser como la Irene, y como toda la clase política que ronda junto a la Irene: un test a la entrada, y otro a la salida. Como manda Dios, señor filósofo.

Firmado:

Juan Manuel Jimenez Muñoz.

Médico y escritor malagueño.

 

 

 

 

Javier Negre denuncia que Iglesias y el Gobierno quieren meterle en prisión

Por Yolanda Lorenzo – 08 de abril de 2020 – @ESdiario_com

Javier Negre – @javiernegre10

Soy consciente de que este Gobierno y, en especial, Pablo Iglesias quiere meternos en la cárcel. Ya ha pasado en los países que él ama. Sólo decirles que sería un honor acabar entre rejas por seguir contando lo que el Gobierno no quiere que veas sobre el coronavirus: A sus muertos.

Apr 8, 2020

El periodista ha lanzado una brutal acusación contra el vicepresidente del Gobierno al detallar cómo pretende el líder morado silenciar a los más críticos con el Ejecutivo.

El periodista Javier Negre ha cuestionado el nivel de censura que quiere imponer Pablo Iglesias, después de que El Mundo, publicase en su portada una imagen con los ataúdes de los fallecidos por coronavirus en el Palacio de Hielo.

Por ello, a través de su perfil en las redes sociales, ha lanzado un contundente mensaje con la intención de retratar al líder de Podemos, asegurando que es «consciente de que este Gobierno y, en especial, Pablo Iglesias quiere meternos en la cárcel».

De hecho, ha apoyado sus argumentos insistiendo en que «ya ha pasado en los países que él ama», en una clara alusión a la Venezuela de Maduro o a la Cuba de los Castro, donde los periodistas son encarcelados por mostrarse críticos con el Gobierno.

Sin embargo, el periodista no tiene miedo a la censura que pueda imponer Iglesias, sino todo lo contrario. De hecho, considera que «sería un honor acabar entre rejas por seguir contando lo que el Gobierno no quiere que veas sobre el coronavirus. A sus muertos».

Y es que, El Mundo se ha atrevido a publicar imágenes de los féretros de los fallecidos por coronavirus después de casi un mes de silencio, donde los únicos ataúdes que se podían ver en las televisiones o en la prensa provenían de otros países. Y es que, los datos que cada día se ofrecen no son solo cifras, sino que tienen tras de sí los nombres y apellidos de personas han perdido su vida a consecuencia de la pandemia.

 

Estos son los “protocolos de la muerte” de la Generalitat

Miércoles, 8 de abril de 2020 – Dolça Catalunya

La Generalitat ha decidit quins catalans no han de rebre cures intensives.

El menyspreu de la Generalitat per la vida dels més necessitats que es manifesta als seus protocols del 24 de març ens preocupa molt. Vostè jutja la seva “justificació”:

Va de dejar morir, aunque lo titulan con eufemismos: “Recomendaciones para el apoyo a las decisiones de limitació d’esforç terapèutic (LET) para pacientes con sospecha de COVID19 e insuficiencia respiratoria aguda (IRA) hipoxémica”.

La ética es contable, utilitaria y funcional: “Ofrecer los recursos a aquellos pacientes que más se puedan beneficiar, en términos de años de vida salvados, máxima superviviencia en el alta, evitar ingresos de pacientes con escaso beneficio”. Parece que hable un contable que está haciendo su cuenta de resultados. ¿Cómo saben estos funcionarios los años de vida que salvan, el “beneficio” de los enfermos o lo que vivirán cuando salgan?

Si pinta mal no hay que esforzarse: el esfuerzo para salvar vidas “se determinará según criterios de idoneidad y expectativas de resolución del proceso”. En cristià: si pinta mal hay que dejarle morir.

No importa la vida, sino la “qualitat de vida”: “El objetivo es salvar el número máximo de años de vida en aquellos pacientes con posibilidades máximas de supervivencia al alta, y mantener una alta calidad de vida”. Esa calidad, claro, la determinan los funcionarios de la muerte.

 

 

I ara anem als criteris. ¿A quién excluyen de la ventilación mecánica?:

Más de 80 años: excluidos. “Recibirá solo oxigenoterapia con mascarilla”. Si en 15 minutos va mal, ponerlo boca abajo. Se le puede dar morfina para evitar el sufrimiento.

De 75 a 80 años con “problemas crónicos bien controlados, sin limitaciones funcionales”: excluidos. “Recibirá solo oxigenoterapia con mascarilla” y se le podrá poner boca abajo. O sea, cualquiera que tenga hipertensión, asma, artritis, diabetes, anemia… queda excluido.

Discapacitados o que caminan con bastón, si se sienten “más lentos o cansados”; necesitan ayuda para desplazarse, moverse, vestirse; o padecen enfermedad crónica avanzada: “recibirán solo oxigenoterapia” y morfina, no vale la pena ni ponerlos boca abajo. Ya sabe: si tiene un padre que camina lentamente o un hijo con Síndrome de Down, autismo, parálisis cerebral, paralítico… la consigna es oxigenarle y que espabile.

¿A quién no se molestan ni en trasladar al hospital?

“Cuando se observe FUTILIDAD de medidas terapéuticas”. Si no, se le puede trasladar a un “centro sociosanitario”, o sea una residencia.

¿Cómo vender al paciente que se le está dejando morir?

Te dejamos morir por tu bien, para que no sufras: “Plantear la LET como un bien para el paciente (…) centrarnos en la idea de evitar el sufrimiento (…) en el beneficio del paciente”.

No sufrirás, te vamos a drogar: “transmitir que se harán los tratamientos farmacológicos”.

Mentir al enfermo: “No hacer referencia a que ‘no hay camas para todos’ como motivo para denegar los cuidados intensivos”.

Muérete en casa: “Plantear que la muerte en casa es la mejor opción”.

A estos protocolos se acompañan las asquerosas instrucciones para facilitar la muerte (en diuen “èxitus”) en los asilos que ya comentamos aquí. Per cert, menys mal que aquests “protocols de la mort” només estan en la llengua del nacionalisme.

El mismo día de inicio de la II Guerra Mundial, el 1 de septiembre de 1939, los nazis activaron el Projekt Aktion T4, su programa de “muerte misericoridiosa” que incluía, entre otros, a residentes en asilos por más de 5 años, discapacitados mentales, paralíticos y ancianos con demencia senil; Hitler havia dit que aquestes coses no es podien fer en temps de pau. Los ciudadanos eran clasificados por la empresa Reichsarbeitsgemeinschaft en varios grupos, i els escollits podien ser eliminats a les mateixes residències.

No, los protocolos de la Generalitat no son el Aktion T4. Pero se’ls hi assemblen.

Dolça i tanatòfila Generalitat…

 

 

 

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