Es el momento de los estadistas

En medio del coronavirus, cuyo primer caso se produjo en España el 31 de enero, fecha en la que el doctor Cavadas dio la voz de alarma y nadie le hizo caso, de diecisiete teléfonos de emergencia en otros tantos reinos de taifas, de la tardanza del Gobierno en reaccionar a una epidemia mundial, cada vez estamos más lejos de Europa y de su lideresa Angela Merkel: «Nuestras prioridades son la protección de los enfermos crónicos y ancianos que forman los grupos de población más vulnerables a los efectos del virus, evitar un colapso del sistema sanitario y paliar los efectos que el virus tendrá con toda seguridad sobre la economía» ….. «Federalismo no significa que cada uno somos responsables de lo nuestro, ni rechazar la responsabilidad, sino que cada uno desde su puesto es responsable para todos en su medida». ¡Qué envidia!

Añadamos a eso la revuelta de los tractores, la manifestación de las mujeres que lo que pretenden no es la igualdad con el hombre, sino su prevalencia por razón de sexo y no de méritos, la negación en Europa a que se investiguen los asesinatos de ETA pendientes de resolver, la negativa a aclarar los casos de prostitución de menores en Mallorca, la suspensión de los partidos de fútbol, de las Fallas y de las procesiones de Semana Santa, el cierre de las aulas ¿por qué los padres no toman vacaciones en su trabajo para cuidar de sus hijos en vez de poner en riesgo la vida de los abuelos?, las maletas fantasmas de Alí Balós, el debacle de las Bolsas y la ruina que va a provocar en pequeñas empresas, ahorradores, planes de pensiones, y el paro consecuente que vendrá a continuación, con una recuperación lenta y prolongada en el tiempo, y la mesa bilateral Estado-Comunidad Autónoma de Cataluña, como si fueran dos naciones independientes, con desprecio gubernamental a los catalanes no separatistas, los tres primeros meses del nuevo Gobierno sanchista-comunista, pasarán a la historia como un hito de incompetencia aderezado con la desgracia.

Mientras tanto, el Parlamento catalán ha convalidado durante el pasado mes de febrero un Decreto Ley de medidas urgentes para mejorar el acceso a la vivienda, en el que ha incluido un texto que obliga a ofrecer un alquiler social a los okupas que lleven seis meses en una vivienda y expropia, a los grandes tenedores, entre los que han incluido a los particulares que tengan más de 15 viviendas en propiedad, los pisos vacíos durante dos años por el 50% de su valor.

El concepto de propiedad se ha desarrollado paulatinamente desde la época arcaica. El derecho Romano conoció una doble reglamentación de la propiedad, hasta darse la fusión entre el derecho civil y el derecho honorario, unitario desde entonces; Justiniano sólo habla de propietas, sin hacer distinción de ningún tipo.

Si hay algo sagrado en una democracia, es la libertad y, entre otras muchas cosas, la propiedad privada. El artículo 33 de la Constitución Española reconoce el derecho a la propiedad privada y que nadie podrá ser privado de sus bienes y derechos sino por causa justificada de utilidad pública o interés social.

Lo contrario a la propiedad privada es la comuna, lo que es igual, el comunismo. Una vez más, y de forma muy grave, el presidente del Gobierno se ha dejado presionar por Podemos y por sus compromisos con los separatistas para poder seguir gobernando.

Esta ley afecta, básicamente, a bancos, filiales inmobiliarias de esas entidades, fondos de inversión, entidades de gestión de activos, la SAREB, constructores y promotores inmobiliarios, en resumen, todas aquellas empresas privadas que se juegan su dinero, que invierten, que mueven la economía y que, a partir de ahora, tendrán muchísimo cuidado en que todas las viviendas estén vendidas antes de iniciar las obras, y que los bancos exijan máximas dificultades en conceder una hipoteca. Es el inicio de un gravísimo parón en uno de los motores de la economía nacional: Superados los inventos españoles de la fregona, la siesta y el botijo, nos queda el turismo y la construcción, y las empresas que dependen de ambos sectores.

Abogados, Administradores de Fincas, y todo el sector inmobiliario, se encuentran en pie de guerra, calificando esta ley como vulneración del derecho a la propiedad e inconstitucional. Y ello, dentro de la preocupación de un amplio sector de la judicatura española de que el Ejecutivo de Pedro Sánchez ceda competencias en materia judicial a la Generalitat de Cataluña, mediante la creación de un consejo territorial de justicia que abriría la puerta a que resucitaran el órgano previsto en el Estatut que tumbó el Tribunal Constitucional, como un órgano de gobierno del poder judicial desvinculado del CGPJ.

El problema de la vivienda no puede, ni debe, tratar de solucionarse de forma social-comunista en una economía liberal y capitalista. Hay que abordarlo desde las Administraciones Públicas, con una política similar, si no igual, que hizo Franco en los años del Desarrollo, en los que construyó cuatro millones de viviendas, modestas pero dignas, con financiación a cincuenta años en concepto de alquiler, al final de cuyo plazo las viviendas se escrituraban propiedad del adjudicatario en su momento, o de sus herederos legales. Claro que como esto está inventado por quien está inventado, a lo peor es delito de aquí a poco tiempo.

La cosa no acaba aquí. PSOE y Podemos en el poder, en las personas de dos de los vicepresidentes del Gobierno, Carmen Calvo y Pablo Iglesias, han acordado: «En el marco de la reforma ya prevista de la ley de arrendamientos urbanos, tomaremos las medidas necesarias para evitar los desahucios, especialmente aquellos que se dan en zonas de mercado de alquiler tensionado y por grandes tenedores de vivienda que se dedican al mercado inmobiliario», y para «ampliar el plazo de la moratoria de hasta cuatro años de duración los desahucios hipotecarios», para que más gente en situación de vulnerabilidad pueda acogerse a ella.

La puntilla que faltaba para el mercado inmobiliario. Aquí no solo están involucrados “los grandes tenedores de viviendas”, sino cualquier particular, incluidos los que han ido ahorrando durante toda su vida para complementar su pensión con el alquiler de un pequeño piso.

¿Quién va a alquiler una vivienda sabiendo que, si no le pagan, no va a poder echar al inquilino moroso? Esto es otro ataque a la propiedad privada que al igual que en el caso anteriormente expuesto en Cataluña, va a contraer el mercado de una forma considerable y va a hacer que los juristas piensen fórmulas legales, pero que soslayen estas normas, en documentos de garantías generales adicionales y ajustados a condicionantes similares a las que se exigen a quien pide un préstamo bancario, porque hay que dejar claro que la mayor inequidad es tratar igual a desiguales, al que paga y al que no paga las deudas contraídas con terceros.

Lo peor de todo es que estamos muriendo democráticamente por inacción, aceptando como normal, cosas que nos van cociendo poco a poco en una olla caliente como a la ranita del cuento. Este no es el momento de que prevalezca ningún color ni ninguna idea; es el momento de ser estadistas, no populistas de asamblea universitaria, lanzador de fuego con la espada del diablo ni virreinatos de reino de taifas; es una situación de emergencia sanitaria y económica nacional, en la que, por una vez, Pedro Sánchez ha acertado no cediendo a las presiones de Cataluña y Euskadi de quedar fuera del Estado de Alarma, y apartando del tema a Pablo Iglesias que quería nacionalizar empresas, bajo su mando. Ojalá hubiera actuado así siempre.

 

 

Pese a ello, el Gobierno actual debe caer por el desencuentro, ya público, de sus integrantes, por lo acontecido en los tres meses que lleva en el poder y por su retraso de cuarenta días en tomar medidas e incompetencia en el caso del coronavirus. Y por la crisis económica, que va a ser mayor que la del año 2008, incluso de recesión. Una vez más se demuestra que no los más adictos son los más aptos. Quien se equivoca, tiene que pagar sus consecuencias.

Y empezar una nueva legislatura de “sabios” y “técnicos” sin distinción de color político, que sea capaz de sacar a España de la quiebra técnica a la que estamos abocados, porque esta pandemia del coronavirus va a cambiar la economía mundial.

 

Publicado en PUERTA DE MADRID de Alcalá de Henares el 20-03-2020

 

 

 

 

Etiquetas:, , , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: