Santiago Niño Becerra – 01/02

Por su interés general para toda la población española, a pocas horas del nuevo año 2020, que se espera sea muy duro en muchos aspectos, “¡Que en el 20 la vida te sea leve / ya que no pudo serlo el 19!” dice el poeta político, hablamos algo de economía, en palabras de Santiago Niño Becerra, Catedrático de Estructura Económica de la Facultad de Economía de la Universidad Ramón Llull de Barcelona.

En su libro “El crash del 2010” pronosticó la crisis económica pasada, para él todavía no concluida, y del que tomo los párrafos que siguen a continuación.

 

 

““El principio del fin del sistema económico en que nos hallamos inmersos desde hace casi dos siglos, y que se manifestará en una gran crisis que se iniciará en el año 2010. A partir de aquí, el sistema irá evolucionando hasta su total transformación en otro muy diferente siguiendo un proceso estructuralmente semejante por el que el Sistema Mercantilista pasó en la segunda mitad del siglo XVIII.

La crisis del 2010, por tanto, será consecuencia del proceso de muerte de la estructura actual; muerte que por dramático que pueda parecernos, no hace más que encuadrase en la dinámica histórica que lleva aconteciendo en los últimos dos mil años; una dinámica que supone que todo cambia, evoluciona, se agota y muere.

La crisis del 2010 será de características muy parecidas a la de 1929: fin de un modo de hacer las cosas, aunque, a diferencia de lo sucedido con esta, cuya llegada fue por sorpresa debido a que la sociedad de los años 20 vivía totalmente centrada en el presente, la del 2010 se está viendo venir desde hace tiempo (otra cosa es que se diga), por lo que su impacto no será tan violento como la del 29; además, los restos del modelo de protección social mitigarán, en parte, sus consecuencias; no obstante, ese efecto mitigador será muy limitado debido a los progresivos recortes que en el modelo lleva tiempo forzando la propia evolución del sistema, recortes que se acrecentarán.

La economía mundial lleva años funcionando por inercia, con el piloto automático, en gran medida, programado con la filosofía de ‘el mundo va bien’. Esto, lo que en el fondo significa, es que el sistema no está preparado para actuar en situaciones de riesgo, por ello, las medidas que se irán adoptando será un ‘ir a salto de mata’, sin un plan determinado, intentando salir del problema y creyendo, en un principio, que se trata de un mero revés coyuntural.

A la vez, todo lo que hasta ahora se ha ido viendo que en el Sistema no funcionaba pero que ha quedado enmascarado por ‘el mundo va bien’, se manifestará: los problemas en el comercio internacional, la dependencia financiera de USA, las tensiones que un cada vez más devaluado dólar USA provoca, los crujidos de una Europa que no acaba de encajar, los insuficientes pero crecientes gastos sociales, el agotamiento de la capacidad de endeudamiento de las familias, las diferentes burbujas inmobiliarias.

 

 

Se irá imponiendo la idea de ‘utilidad’, de ‘no desperdicio’, aunque ello suponga el abandono de posiciones hasta ahora inamovibles. Así, en Europa, puede muy bien imponerse un concepto hoy considerado herético: ‘la geometría variable’, por otro el tipo de interés puede no ser único sino vinculado al destino que se pretenda dar a los capitales solicitados en una atmósfera en la que la idea de ‘colectivo’ vaya teniendo una creciente importancia. En este momento será obvio que la idea de ‘ilusión’ es algo que, definitivamente, ya pertenece al pasado.

Entre Septiembre del 2007 y Octubre del 2009 se producirá la fase previa a los años más duros de la crisis: 2010, 2011 y 2012. Se irán implementando medidas enfocadas a evitar ‘ir a peor’. En este decorado se producirá el choque entre todo aquello que brinda seguridad y la pura supervivencia debido a que al ser ésta lo fundamental, el mantenimiento de la protección social entorpece las actuaciones necesarias para lograrlo.

Por ello, las políticas y actuaciones se centrarán en ‘lo básico’, lo que dará lugar a que se instalen concepciones minimalistas, y que gran número de servicios básicos -sanidad, educación, …- entren en crisis, lo que afectará de lleno al modelo de protección social que empeorará ostensiblemente la calidad de su funcionamiento -falta de recursos financieros, de profesionales, de material- así como su grado de cobertura, generalizándose, además, el pago de los menguantes servicios recibidos por parte de sus perceptoras y perceptores como ya sucede en varios países europeos.

La manifestación de esta problemática hasta ahora soterrada, supondrá problemas muy serios en el empleo ya que se irá produciendo un cierre paulatino de empresas; de hecho, tan sólo las muy pequeñas, las de tamaño mínimo o las auténticamente gigantescas, acabarán sobreviviendo; las primeras debido a su gran flexibilidad y adaptabilidad, las segundas, por sus enormes recursos aunque a costa de ir realizando constantes recortes. Todo ello repercutirá negativamente en la renta de las personas, de hecho, tan sólo la población activa altamente especializada en tareas verdaderamente útiles tendrá garantizado el acceso a un empleo.

En contra de lo que podría pensarse, la población aceptará bastante bien el paso de un mensaje en el que todo apuntaba a un mundo maravilloso, a otro tachonado de problemas. Al margen de que las ciudadanías de los diferentes países percibirán esos problemas, es posible que ciertas estadísticas, que algunos datos, puedan llegar a ser manipulados y falseados a fin de inyectar ciertas dosis de optimismo en la población; a la vez, el creciente control sobre la libertad de expresión encuadrado en la ‘lucha contra el terrorismo’, facilitará las intervenciones en y la censura de, los temas considerados sensibles.

Las tendencias minimalistas se acentuarán y, definitivamente, se pondrá fin a la idea de que un título universitario o, incluso, de postgrado, es garantía de empleo; en su lugar se producirá una importante y rápida expansión de la idea de que lo fundamental son aquellos conocimientos -adquiridos no importa cómo- que estén orientados hacia lo que sea ‘útil’, es decir, que sirvan para profundizar en la practicidad de las cosas y para diseñar y elaborar bienes y servicios que sean prácticos.

Fondos para realizar inversiones, contrariamente a lo que podría parecer, no van a faltar, aunque no para invertir en cualquier aventura incierta. La pregunta que toda institución, pública o privada, se planteará cuando se halle ante una solicitud de inversión será: “¿para qué va a servir lo que vaya a obtenerse de esta inversión?”.

Este enfoque eminentemente práctico, orientado a la operatividad y en línea con el nacimiento de una nueva filosofía, hará que valores defendidos en la fase anterior, decaigan o, incluso lleguen a desaparecer. En esta línea, la ética, tal y como desde hace años está siendo entendida, con toda seguridad modificará su enfoque y su mensaje. Así mismo, y por la misma razón, se producirá un retroceso de las posturas y de los movimientos basados en los fundamentalismos religiosos.

La Gran Depresión es uno de los mejores ejemplos que existen de la combinación de dos de los peores aspectos que pueden darse en una economía: la sobreproducción y el subconsumo. En Enero 2010 se producen las primeras manifestaciones evidentes de que una crisis está muy próxima, una crisis que no tiene sus bases en un sobreconsumo no satisfecho por una oferta limitada, sino en la escasez, tanto de recursos productivos como de capacidad de compra. Este es uno de los aspectos que harán semejantes las crisis de 1929 y del 2010 una vez se produzca el estallido de esta.

A partir de Mayo del año 2010 se producirá una degradación acelerada de la situación. Se vive al día y no existe ningún tipo de apoyos externos, por lo que el ‘que cada palo aguante su vela’ se hará ley.

Llegados a este punto se manifestará un problema que hoy ya ha sido abordado por algunos expertos: el excedente de factor trabajo de baja o muy baja cualificación que en estos últimos años ha desempeñado tareas de bajo valor añadido y que, fundamentalmente, está personalizado en la población inmigrante, a esto se añadirán probables tensiones entre la población inmigrante y la autóctona debido a la escasez de empleos y recursos.

La dinámica regulatoria y de delimitación en vigor, puede decidir la conversión de ciertos barrios en guetos vigilados en los que pueden ser aisladas personas no necesarias y calificadas como potencialmente conflictivas y donde llevarán una existencia marginal. Esta política será ampliamente respaldada debido a las protestas sociales que la situación ya llevará meses generando y que, en algunas zonas, podrá dar lugar a la aparición de guerrillas urbanas.

La falta de expectativas llevará a que a lo largo del año 2009 se vaya generalizando la sensación de que ‘esto, se acabó’. Cuando lleguemos a este punto la crisis ya se habrá instalado en el planeta.

El 2011 será un año especialmente duro, de hecho será el más duro de todo el período de crisis.

Entre los años 2012 y 2015 se impone, de hecho, un modelo de economía regulada en todos los países. La población asume las regulaciones debido a que éstas suponen reducir su nivel de preocupación y de incertidumbre, … La regulación de la economía supone, de facto, la implantación de una economía de subsistencia, en la que los intercambios se reducen a un nivel muy primario, recurriéndose, en muchas ocasiones, al trueque. En ese escenario, el apoyo de instituciones y Estados estará dirigido, de forma específica y concreta, a aquellas técnicas y a aquellos procesos orientados a la transformación de los recursos a fin de aumentar su utilidad. En este entorno, una de las figuras que experimentarán una transformación más profunda serán los Estados.

Las corporaciones irán ganando poder en la vida económica y social, ganancia de poder que será asumida y aceptada por la población. Ello será consecuencia de su mucha mayor operatividad en cuanto a la gestión en comparación con unos Estados que se muestran impotentes para funcionar en un entorno que en nada se asemeja al que estos estaban acostumbrados a operar; en otras palabras, la población acepta el poder de las corporaciones porque, de hecho, las corporaciones ya ostentarán el poder real cuando la población se aperciba de ello debido a que, desde Septiembre del 2007, pero, sobre todo desde Enero del 2008, se ha estado produciendo una oleada de absorciones empresariales que ha ido alimentando ese poder corporativo.

Un campo que durante estos años de crisis experimentará un avance espectacular será la biotecnología, todos los aspectos del mismo, incluida la genética; el objetivo de tales avances será la mejora de elementos específicos de diversos subsectores y siempre bajo la óptica de la utilidad.

Hacia el mes de Octubre del 2012 serán visibles los primeros signos de que la parte más dura de la crisis ya ha pasado. Se manifestará una mayor facilidad en el acceso a algunos bienes y servicios baratos que la población necesita y que le ayudará a sobrellevar su situación de carencia; en esta línea es posible la legalización de la marihuana del mismo modo que la Ley Seca fue derogada, en 1933, durante la Gran Depresión; también el posible acceso gratuito a múltiples canales de televisión orientados al entretenimiento.

Entre el 2015 y el 2018, aunque aún con innumerables problemas, se irá produciendo una mejora paulatina de la situación, lo que se traducirá en la valoración de la creatividad, en la potenciación de las nuevas ideas y en la posible aparición de una nueva forma de energía. A lo largo del 2018 se irá asentando la percepción del fin de la crisis.

A finales del 2018 la crisis se dará, definitivamente, por concluida, sin embargo, nada será ya igual a como era antes de su estallido en el 2010.

Por pura lógica, la mayoría de actividades que hoy son generadoras de PIB, desarrolladas en un ambiente de alegría y de admitida bonanza, no pueden seguir siendo las mismas que garanticen la supervivencia en una atmósfera de carencias generalizadas; ¿qué actividades serán las que generarán empleo?

A partir de septiembre 2009 comenzarán a manifestarse problemas en el sector servicios y con los servicios, manifestados en funcionamientos deficientes y en la aparición de impedimentos para su correcto desempeño. Ello será debido a diferentes factores. Por un lado, el desmedido nivel de endeudamiento de la población que incidirá negativamente en el nivel de consumo privado; por otro, el cierre de un creciente número de pequeñas y medianas empresas debido al estrechamiento continuado de sus márgenes y al ya referido descenso en el consumo privado; por otro más, al producirse aumentos de precios de la energía y de otros elementos por éstas utilizados y que incidirán negativamente en sus costes.

En una dinámica de escasez de recursos y de gasto a la baja, las actividades vinculadas al aprovechamiento y a la mejora de la utilización van a tener amplio recorrido. Profesiones relacionadas con la rehabilitación de todo tipo de elementos, con la recuperación, la reparación y la reutilización de bienes que hasta ahora eran desechados, así como con el reciclaje de artículos que hoy son considerados desperdicios y, por tanto, no aprovechados, van a tener el éxito asegurado.

Es decir, primará la idea de reciclaje, de reutilización, el concepto de barato, de outlet, de discount, de útil, tanto porque las cantidades de recursos disponibles van a ser escasas, como porque las rentas individuales medias van a sufrir un importante retroceso, al igual que la capacidad de endeudamiento personal.

Evidentemente, todos los aspectos relacionados con la logística van a ser esenciales, básicamente porque una inmejorable logística permite una buena administración y contribuye a lograr costes aquilatados.

Y también, como ya se ha dicho en días pasados, la biotecnología y la genética serán campos que experimentarán un desarrollo espectacular, aunque estos estarán reservados a grandes consorcios y a redes de colaboración al precisar de cuantiosas inversiones.

Crear nuevas cosas va ser muy difícil, por lo que habrá que sacar partido a todo lo existente; esa será la idea fundamental para ese período, idea que puede ser resumida en una frase: ‘lo necesario será lo importante’.

En estos próximos años de precrisis y de crisis, los estudios que pasarán a captar mayor atención serán aquellos relacionados con el ámbito económico; a la vez, la Economía adoptará el rol de ciencia que se ocupará de la mejor forma de administrar unos recursos que son escasos, algo que entiende muy bien la generación nacida entre 1984 y 1995, una visión completamente alejada de la de estas décadas pasadas centrada en crecimientos exponenciales sustentados en el desperdicio y en el endeudamiento.

Para acabar, una frase que entra de lleno en todo lo que hemos estado hablando estos días, una cita premonitoria. Su autor es Xabier Mariscal, como saben, escultor de profesión. La pronunció comentando, en una entrevista realizada por Llàtzer Moix y publicada en el periódico La Vanguardia del 15 de Diciembre del 2005, una de sus últimas obras: el estallido de un Chevrolet Impala de 1959. Esta es la cita:

“La época de despilfarro del capitalismo se ha acabado, o está tocando a su fin. Entiendo que en los 50 se diseñaran automóviles como el Impala, que era un alarde de belleza, de decoración. Pero me parece que en un mundo masificado todo eso es insostenible, que hay que ajustar los productos a las necesidades. Porque, al fin y al cabo, ¿qué es un coche? Pues es una sillita con ruedas para cuatro personas. No hace falta que se convierta en una falla ni permitir que consuma un litro más de lo imprescindible. Por eso he hecho este Impala en el momento de su estallido, para simbolizar un ´hasta aquí hemos llegado´ de la civilización de la abundancia”.

John Kenneth Galbraith, aquel economista a quien no se le quiso conceder el Premio Nóbel, lo dijo una vez: la gente tiende a recordar a los economistas cuando fallan en sus previsiones, no cuando aciertan.

Ahora puede decirse lo que se quiera, pintarse con los colores que se quiera y ponerle un lazo rosa, pero las únicas razones de lo que ahora está empezando a suceder en la economía planetaria son dos: el crecimiento desmedido y sin base de los niveles de endeudamiento de personas físicas y jurídicas, y la presión continuada y fuera de control a la que han estado sometidas las familias a fin de que incrementasen sus estándares de vida y a la que lo han estado las compañías -financieras y no financieras- para que aumentasen de forma exponencial sus beneficios y el valor de la cotización de sus acciones (dirán que una cosa es consecuencia de la otra, y al revés, y sí). Por detrás, agazapado, otro motivo: el consumo disparado de unos recursos que son escasos.

Se lo he recomendado en varias ocasiones; vuelvo a hacerlo: lean “1929. El gran Crash”, de John Kenneth Galbraith; cuenta, palabra por palabra, lo que está pasando y gran parte de lo que va a pasar. Entonces, entre 1925 y 1928, las promesas de las cotizaciones estratosféricas de unos valores que casi no valían nada, llevaron al sistema financiero a unos niveles de endeudamiento absurdos, a ello se sumó una oleada especulativa relacionada con los inmuebles. Cuando algunos empezaron a darse cuenta de que aquello había dado de si todo lo que de si podía dar, todo el tinglado se fue a la mierda.

Hoy los Bancos Centrales están inyectando liquidez y se están planteando bajar los tipos. Hagan lo que hagan -eso, o lo que sea- sólo conseguirán retardar el estallido o enlentecer el derrumbe, pero uno -y otro- van a llegar porque lo que está provocando esta situación no es una falta de liquidez o unos tipos demasiado elevados, es algo mucho más sencillo: el sistema ha llegado a su límite físico: físicamente el endeudamiento medio ya no puede crecer más, físicamente el precio de los inmuebles no puede subir más. Evidentemente, más liquidez y/o menores tipos, pueden, aún, forzar al alza los niveles de endeudamiento y los precios de los inmuebles, pero, entonces, el tortazo será mayor.

Nuestro sistema se ha basado en un constante ir a más, pero para ir siempre a más de forma sólida (suponiendo que ello sea posible), han de modificarse las bases sobre el que el sistema se sustenta -el modo de producción-; y como esas bases no han sido modificadas, en nuestro sistema es imposible ir siempre a más, sin embargo, nos han hecho creer que si; y las rentas, los beneficios y las cotizaciones han ido creciendo artificialmente y de forma virtual. Y todo ello, forzando la máquina del consumo de unos recursos escasos. En otras palabras: se ha creado un fuego con una leña inventada pero que ha ardido, y se ha alimentado con una gasolina ficticia pero que ha acelerado la combustión; como en 1929.

¡Ah!, y no se crean eso de que ‘las bases de la economía están bien’; es absolutamente falso: ¿cómo van a estarlo si esas bases han sido, precisamente, las que nos han llevado a esta situación?””.

 

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