¿Qué hay detrás de la política actual?

Esta es una historia para los que tienen cogida con alfileres la realidad del decenio de los años treinta del siglo pasado, y para poder comprender con más conocimiento de causa muchas de las cosas que en estos momentos están ocurriendo en España, en la que ya algunos empiezan a saludar con el viejo lema de “Salud y República”.

En España, a seis de diciembre del año 2019, día conmemorativo de la Constitución Española, que evitó una nueva Guerra Civil con la Transición pacífica del régimen de Franco a una democracia, que hoy debería estar más que consolidada, y que algunos están tratando de destruir.

 

De: La nefasta II República. Por Javier Giral Palasí. 14-04-2017

La II República Española quiso establecer una república a semejanza de la república mejicana en manos del PRI, es decir, una república dominada por la izquierda masónica, y por tanto, con un fuerte componente anticlerical, hasta el punto que al mes de ser proclamada permitió la quema de conventos, iglesias, centros de enseñanza para pobres o la destrucción de numeroso patrimonio artístico y cultural, como fue la segunda biblioteca más importante de España que fue quemada en Madrid con sus 80.000 volúmenes. La II República hizo una constante persecución a la libertad de los católicos que iba desde la enseñanza en las escuelas hasta prohibirles tocar las campanas de las Iglesias o salir en procesión.

 

 

Y mientras la izquierda republicana, daba forma a su república sectaria, por su parte la izquierda más resueltamente marxista como el PSOE, entonces denominaba a esta II República como una “república burguesa” a la que había que superar violentamente hasta instaurar la dictadura del proletariado en España al igual que en la URSS, es decir, hasta instaurar la dictadura del PSOE. Algo que ahora tratan de ocultar.

Largo Caballero organizó el golpe de estado revolucionario de 1934 en toda España porque no asumían el haber perdido en las elecciones de 1933, como no lo asumió ninguna fuerza del posterior Frente Popular, una revolución que finalmente dónde mayor repercusión y violencia tuvo fue en Asturias y en la nacionalista Cataluña. Dicho de otra manera, antes del levantamiento de algunos generales en julio de 1936, contra la II República ya se habían sublevado o conspirado, tanto socialistas como comunistas, anarquistas, nacionalistas o los propios republicanos, por tanto, Franco fue el último en sublevarse.

La falta de libertad en la II República se comprobaba en que no existía libertad de información, gracias a la “Ley de Defensa de la República” de 1931, a la que se añadió la censura previa en 1933 y también en el permanente estado de excepción declarado hasta el final de sus días.

Y mientras proseguían las huelgas revolucionarias, las ocupaciones de fincas, los asesinatos en las calles y los conatos de violencia, el fraude de la II República a la libertad y a la democracia llegó a las fraudulentas elecciones de febrero de 1936 rellenando otra siniestra página, en las que la izquierda se apropió de un gobierno que no había ganado limpiamente en las elecciones. ¿Y quiénes dijeron que fueron unas elecciones fraudulentas? pues los propios presidentes de la II República por escrito, como Niceto Alcalá-Zamora y Manuel Azaña, o el líder socialista Juan Negrín.

Pero el estudio y confirmación del fraude electoral ha sido publicado recientemente en el libro «1936 FRAUDE y VIOLENCIA en las elecciones del Frente Popular» que tras 5 años de revisión de actas por parte de dos profesores de la Universidad Rey Juan Carlos, se ha confirmado lo que ya sabíamos, el pucherazo en las elecciones de 1936 en las que las izquierdas le robaron al menos 50 diputados a la derecha y que fue la derecha la que ganó realmente las elecciones al obtener unos 700.000 votos más que la izquierda.

 

 

De: https://gaceta.es/noticias/influyo-masoneria-segunda-republica-espanola-16032017-0938/ – La II República, régimen masónico. Así influyó la masonería en la Segunda República española. 16-03-2017

Si algún régimen en la historia de España puede ser considerado masónico con toda justicia, ese es el de la Segunda República. Cierto que la primera apenas lo fue menos, aunque los males que trajo pudieron conjurarse –si bien por poco- con menor daño para el país. Pero la segunda fue un régimen de logias y mandiles, una vez que la masonería había caído en las manos de esos pequeños burgueses que agudizaron su radicalismo.

La dirección del nuevo régimen le fue encomendada, sobre todo, a miembros de la Institución. Los masones inundaban, literalmente, el parlamento, y no cabe duda de que tanto la política del primer bienio como los principales políticos formaban parte de su disciplina. El coronel Fermín de Zayas admitió que “el 14 de abril llevó a los más altos cargos de la nación a eminentes hermanos, a los que más sufrieron, a los más inteligentes…”

Ciertamente, muchos masones habían desempeñados cargos de enorme relevancia; hasta el punto de que, tras los gobiernos progresistas de las regencias, los finales del XIX y comienzos del XX habían sido los más abundantes en miembros de la Orden: Sagasta –presidente de gobierno varias veces- había sido Gran Maestre; Ruiz Zorrilla –presidente de las Cortes- había alcanzado el mismo grado.

Pero el nuevo régimen de 1931 era masónico casi en exclusividad. El Gran Oriente español contaba entre sus filas con muchos de entre los cargos principales del gobierno: Diego Martínez Barrio, el de Comunicaciones; Alejandro Lerroux, el Ministerio de Estado; Santiago Casares Quiroga, el de Marina; Marcelino Domingo, Instrucción Pública; Álvaro de Albornoz, Fomento; Fernando de los Ríos, Justicia; Nicolau D´Olwer, Economía; Azaña –que sería, poco después, presidente de gobierno- el de Guerra. A ellos habría que sumarle cinco subsecretarios, quince directores generales, cinco embajadores y veintiún generales.

Las propuestas de las logias no fueron acogidas con universal benevolencia. A comienzos de los años treinta, algunas de las cosas que sostenían parecían descabelladas para una mayoría de españoles. En mayo de 1931, la Asamblea General de la Logia emitió una declaración de principios en la que reclamaba una serie de conquistas que habría de conseguir el nuevo régimen: la abolición de la pena de muerte y de la cadena perpetua, el matrimonio civil, la libertad de cultos, el divorcio y el estado federal, la separación de la Iglesia y el Estado y la escuela neutra, única y obligatoria.

 

De: https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_civil_española

A las partes del conflicto se las suele denominar bando republicado y bando sublevado:

El “bando republicano” estuvo constituido en torno al Gobierno, formado por el Frente Popular, que a su vez se componía de una coalición de partidos republicanos – Izquierda Republicana y Unión Republicana- con el Partido Socialista Obrero Español, a la que se habían sumado los marxistas-leninistas del Partido Comunista de España y el POUM, el Partido Sindicalista de origen anarquista y en Cataluña los nacionalistas de izquierda encabezados por Esquerra Republicana de Cataluña. Era apoyado por el movimiento obrero y los sindicatos UGT y CNT, los cuales también perseguían realizar la revolución social. También se había decantado por el bando republicano el Partido Nacionalista Vasco, cuando las Cortes republicanas estaban a punto de aprobar e Estatuto de Autonomía para el País Vasco.

 

La II República y la Masonería. Por Pío Moa

Cuenta Vidarte en el tomo de sus memorias No queríamos al Rey (p. 255 y ss), que un implicado, Fermín Galán, animó a la Cámara de Maestros de las logias informándole de que no había habido “nunca tan gran número de militares comprometidos como en esta ocasión”.  Luego “se destacó desde el primer banco en que estaba sentado, extendió la mano sobre la Biblia –abierta encima del ara por el evangelio de San Juan, según costumbre— volviose hacia el Venerable Maestro y declaró: “Juro solemnemente ante el Gran Arquitecto del universo y ante vosotros, mis hermanos, que el día que reciba las órdenes del Comité revolucionario, proclamaré la república en Jaca y lucharé por ella, aunque me cueste la vida”. Como es sabido, se adelantó algo al plan y fue fusilado después de haber matado a su vez a varias personas. Los republicanos le convirtieron junto con otro golpista fusilado, en un héroe sui generis.

 

 

… / … Cuando salimos en unión de Marcelino Domingo de su despacho, le pregunté a éste si don Gregorio [Marañón] era o había sido masón, ya que con tanta libertad se habló con él del trabajo en las Logias. Domingo me informó de que Marañón fue iniciado en secreto por su suegro Miguel Moya, cuando éste era Gran Maestre. Estas iniciaciones constan en un libro especial que lleva la Gran Maestría, y sólo figuran en él los nombres simbólicos. El caso del ilustre médico y escritor era semejante al del conde de Romanones, quien también había sido iniciado en secreto por Sagasta y quien siempre cumplió bien con la Orden (…). Ya comprenderá usted, terminó Domingo, que muchas veces nos interesa que no se sepa que son masones algunos políticos de nuestra confianza. Fallecidos, lo mismo el conde de Romanones que el querido y admirado doctor Marañón, me encuentro en libertad para revelar estos secretos” (No queríamos al rey. Pp. 227-8).

Ricardo de la Cierva considera la II República como el tercer período de apogeo de la masonería. Y no cabe duda de que lo fue, por lo menos al principio. Baste señalar el dato, recogido por Gómez Molleda, de que de los 470 diputados en las primera Cortes, eran masones nada menos que 151, bastantes más que los del partido más votado, el PSOE, que alcanzó 115. Todos los partidos de izquierda estaban muy masonizados: los partidos Radical, Radical Socialista y Acción Republicana de Azaña y Republicano Federal  oscilaban en torno al 50% de hijos de la Viuda en sus escaños (muchísimos menos en sus bases, obviamente, lo que nos da un indicio de la utilidad de una sociedad secreta).  Los demás, entre el 21% de  los nacionalistas gallegos y el 35% del PSOE.  En los partidos de derecha, la proporción era mínima o inexistente. Además, de los seis jefes de gobierno de la república antes del Frente Popular,  cinco era masones con un grado mayor o menor de compromiso. En las organizaciones masónicas cundió el entusiasmo, llegando a considerar como suya a la república …

… / … Los socialistas entendían la república como transición a la dictadura de su partido (del proletariado). Los nacionalistas catalanes la aceptaban a cambio de una autonomía que miraban como un paso adelante hacia la secesión. Tanto Macià como Companys,  sus principales jefes, eran masones, así como el 37% de sus diputados.

… / … El primer período de la república suele llamarse Bienio izquierdista, y tampoco sería muy exagerado calificarlo de masónico. Con rasgos que apuntan al caos. Así, la ultraizquierda anarquista hizo un daño terrible a la coalición republicano-socialista. Y quedó marginado el Partido Radical de Lerroux, el más masonizado entre los importantes, siendo además el partido republicano con mayor apoyo popular, con diferencia.  Sin detallar el balance desastroso del bienio, recordaré que el hambre, como índice de la miseria, aumentó hasta los niveles de principios de siglo, mientras la delincuencia y los choques políticos, sobre todo entre las izquierdas, no cesaron y las reformas fracasaban debido a la extrema ineptitud de los líderes republicanos, según denuncia una y otra vez el propio Azaña. Como consecuencia, en las elecciones de noviembre de 1933, el PSOE bajó de 115 a 59 diputados; el partido de Azaña, de 26 a 5; el Radical Socialista, de 59 a 4. En cambio la católica CEDA, inexistente en las elecciones anteriores, sumaba 115 escaños; el partido de Lerroux subía de 90 a 102, y los monárquicos de 15 a 40.  Gil-Robles, líder de la CEDA, pudo haber exigido la presidencia del gobierno, pero una timidez contraproducente e interpretada como debilidad (lo era), dejó el gobierno al partido de Lerroux, limitándose a apoyarlo.

 

 

… / … Vidarte explica cómo lograron engañar a millones de personas por medio de las Internacionales socialista y comunista y de los organismos masónicos en el exterior: “La Masonería, la Segunda Internacional, la Liga de los Derechos del Hombre (creada por los masones) informaban al mundo de los crímenes cometidos por el fascismo español. Los partidos socialistas y comunistas del mundo entero enviaron al gobierno español sus más enérgicas protestas.

… / … El general Núñez de Prado, masón, describió así el traspaso de poderes de Portela al nuevo gobierno de Frente Popular: “Parecía una ceremonia masónica. El Gran Maestre de la Gran Logia (Portela) da posesión a su sucesor (Azaña, también masón, aunque algo escéptico), delante del Gran Oriente Español (Martínez Barrio) y en presencia de dos generales masones (Pozas y el propio Núñez de Prado)” “El Gobierno parecía haber nacido bajo nuestros auspicios”, pues contaba con siete ministros masones. Así lo relata Vidarte en Todos fuimos culpables (p. 47).

 

 

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