Largo Caballero II

Frases de Largo Caballero

Los preparativos del golpe socialista de 1934 venían de antiguo. Ya en noviembre 1931, cuando se planteó un debate en torno a la propuesta -lógica y legal- de que se disolviesen las Cortes constituyentes, pues habían concluido su tarea, a fin de convocar Cortes legislativas ordinarias, Largo Caballero no sólo se opuso radicalmente sino que profirió, en sus declaraciones a Ahora, verdaderas amenazas: “La disolución de las Cortes sería la señal para que el Partido Socialista y la UGT lo considerasen como una provocación y se lanzasen a un nuevo movimiento revolucionario. No puedo aceptar tal posibilidad que sería un reto al Partido y que nos obligaría a ir a una guerra civil”. Vicente Palacio Atard, loc. cit., Razón española, 8, pp. 407-408.

“El Partido socialista no es un partido reformista (…) cuando ha habido necesidad de romper con la legalidad, sin ningún reparo y sin escrúpulo. El temperamento, la ideología, y la educación de nuestro partido no son para ir al reformismo”. Durante su discurso en el XIII Congreso del PSOE, celebrado en 1932, siendo Ministro de Trabajo.

De modo, pues, que mucho antes de la aparición de la CEDA y de que se presentase Gil Robles en la escena política, un sector que sería dominante en el PSOE anunciaba estar dispuesto a imponer sus criterios por la fuerza. Fue este mismo sector el que, en víspera de las elecciones de 1933, impidió que se publicase en El Socialista un discurso de Besteiro a la Juventudes Socialistas porque trataba de ponerlas en guardia contra “la ilusión de la dictadura del proletariado”.

 

 

Se dirá: ¡Ah esa es la dictadura del proletariado! Pero ¿es que vivimos en una democracia? Pues ¿qué hay hoy, más que una dictadura de burgueses? Se nos ataca porque vamos contra la propiedad. Efectivamente. Vamos a echar abajo el régimen de propiedad privada. No ocultamos que vamos a la revolución social. ¿Cómo? (Una voz en el público: ‘Como en Rusia´). No nos asusta eso. Vamos, repito, hacía la revolución social… mucho dudo que se pueda conseguir el triunfo dentro de la legalidad. Y en tal caso, camaradas habrá que obtenerlo por la violencia… nosotros respondemos: vamos legalmente hacia la revolución de la sociedad. Pero si no queréis, haremos la revolución violentamente (Gran ovación). Eso dirán los enemigos, es excitar a la guerra civil… Pongámonos en la realidad. Hay una guerra civil… No nos ceguemos camaradas. Lo que pasa es que esta guerra no ha tomado aún los caracteres cruentos que, por fortuna o desgracia, tendrá inexorablemente que tomar. El 19 vamos a las urnas… Mas no olvidéis que los hechos nos llevarán a actos en que hemos de necesitar más energía y más decisión que para ir a las urnas. ¿Excitación al motín? No, simplemente decirle a la clase obrera que debe preparase… Tenemos que luchar, como sea, hasta que en las torres y en los edificios oficiales ondee no la bandera tricolor de una República burguesa, sino la bandera roja de la Revolución Socialista”. El Socialista, 9-11-33.

El Socialista, 24 de junio de 1933, p. 3: El ministro de Trabajo y líder socialista Francisco Largo Caballero, en un discurso ante las Delegaciones hispanoamericanas en la Conferencia Internacional del Trabajo celebrada en Ginebra:

“(…) ideología liberal y democrática que pertenece a otros partidos republicanos, pero que no es esencialmente la nuestra, la del Partido Socialista.

(…) no desertaremos de nuestro deber y llevaremos la revolución española a los fines que le señaló la voluntad popular por todos los medios que para ello sean precisos. Con nosotros, cuando se quiera; sin nosotros, ni un paso. En España, afortunadamente, no hay ningún peligro de que se produzca ese nacionalismo exasperado, porque no existen las causas que se dan en otros países. No hay un ejército desmovilizado y sin trabajo (…). No hay millones de parados.

(…). No hay beligerantes de ayer a quienes culpar de las dificultades económicas creadas (…). No hay problemas de raza, y en España no sabemos bien, ni nos importa, en qué se diferencia un ario de un judío. No hay líderes nacionalistas. Nosotros tuvimos ya una dictadura, pero pasó para siempre a la historia, y no volverá”.

 

 

 

El Socialista, 10 de noviembre de 1933, contraportada: “Tenemos que luchar como sea, hasta que en las torres y en los edificios oficiales ondee, no una bandera tricolor de una República burguesa, sino la bandera roja de la Revolución socialista”.

“El día 13 celebró (Largo Caballero) otro mitin en Albacete, expresándose en parecida violencia de tono: “El jefe de Acción Popular decía en un discurso a los católicos que los socialistas admitimos la democracia cuando nos conviene, pero cuando no nos conviene tomamos por el camino más corto. Pues bien, yo tengo que decir con franqueza que es verdad. Si la legalidad no nos sirve, si impide nuestro avance, daremos de lado a la democracia burguesa e iremos a la conquista revolucionaria del Poder”. Gabriel Mario de Coca. Anti-Caballero. Crítica marxista de la bolchevización del Partido Socialista (1930-1936). Madrid, 1936, pp. 119 a 121. El Socialista, 14 de noviembre de 1933, p. 3.

En el discurso electoral de Don Benito, de 9 de noviembre, Largo Caballero dijo: “Estamos en plena guerra civil. No nos ceguemos. Lo que pasa es que esta guerra no ha tomado aún los caracteres cruentos que, por fortuna o desgracia, tendrá inexorablemente que tomar. El día 19 vamos a las urnas. Votar es fácil. Basta con tener voluntad. Más no olvidéis que los hechos nos llevarán a actos en que hemos de necesitar más energía y más decisión que para ir a las urnas”. Francisco Largo Caballero. Discurso a los trabajadores. Madrid, 1934 [marzo], p. 121.

Campaña electoral, noviembre de 1933, último discurso de campaña. Francisco Largo Caballero, secretario general del PSOE: “Los obreros han terminado con el mito republicano. Todos entienden que ya no queda otro camino a seguir sino el de la República socialista. Para nosotros, cuantas más dificultades encuentren nuestros enemigos en la solución de los problemas nacionales, mejor. Estamos dispuestos a no retroceder y a llegar a donde sea necesario. Necesitaremos someter a nuestros enemigos para conseguir la completa emancipación de la clase proletaria”.

“No creemos en la democracia como valor absoluto. Tampoco creemos en la libertad”. (Verano de 1934 en Ginebra)

El 11 de septiembre de 1934, uno de los miembros de la Generalidad de Cataluña, Ventura Gassol, proclamaba contra la “vil España” un odio “gigantesco, loco, grande, sublime”. Siempre en referencia a España, completaba su diatriba: “Odiamos el nombre, el grito y la memoria, sus tradiciones y su sucia historia”. Enrique Barco Teruel, El golpe socialista (octubre, 1934), Madrid, 1984, p.131

Editorial de El Socialista, principal órgano de comunicación del PSOE, el 25 de septiembre de 1934: “Renuncie todo el mundo a la revolución pacífica, que es una utopía; bendita la guerra”.

Desde la primavera de 1934 la dirección del PSOE se manifiesta a romper con la legalidad republicana y a practicar una política abiertamente revolucionaria … / … El objetivo era organizar un ejército revolucionario basado en las milicias socialistas; aunque Largo Caballero, dirigente del PSOE y la UGT, se refería a la necesidad de lograr “el armamento general del pueblo”: “Vamos a conquistar el poder, (…) si no nos dejan de otra forma lo haremos revolucionariamente”, para lo que hacía falta “preparar las huestes para la revolución”, como instrumento específico de realización de una acción violenta.

Editorial de El Socialista, del 27 de septiembre de 1934: “El mes próximo puede ser nuestro octubre. Nos aguardan días de prueba, jornadas duras. La responsabilidad del proletariado español y sus cabezas directoras es enorme. Tenemos nuestro ejército a la espera de ser movilizado”.

“El valor que tiene el Parlamento para los socialistas”. Discurso de Francisco Largo Caballero en recuerdo de Pablo Iglesias y la línea que trazó para el Partido Socialista. Publicado en El Socialista, el 23 de enero de 1934:

“Pero, además, al valorar el precio del Parlamento, los socialistas no podemos caer en un simple republicanismo. Y sobre lo que debe ser el Parlamento para los socialistas permitidme que os lea unas palabras que no son mías, para ver si luego alguien puede decir que mis campañas son producto del despecho.

“Al mostrarnos, pues, partidarios de que vayan representantes socialistas al Parlamento o a los Cuerpos administrativos no entra en nuestros cálculos sacar de ellos la transformación de los instrumentos de trabajo en propiedad común: lo que intentamos con eso es contribuir desde allí poderosamente a la formación del ejército revolucionario.

“Y formado que sea ese ejército, preparadas que se hallen las huestes obreras, cualquier conflicto de los que necesariamente ha de producir el orden burgués, una guerra, una crisis económica, puede ponernos en el caso de intentar la conquista del Poder político, conquista que, según se desprende de lo que decimos al principio de estas líneas, sólo podrá alcanzarse revolucionariamente.

“Por lo tanto, el Partido Socialista Obrero no ha entendido ni entiende que ir al Parlamento sea para conquistar el Poder político ni que esta conquista pueda ser pacífica”.

“Este es el juicio” —concluye Largo Caballero— “que tenía del Parlamento el fundador del Partido Socialista y de la Unión General de Trabajadores, compañero Pablo Iglesias (Gran ovación)”.

El Socialista, 3 de enero de 1934, portada: “¿Concordia? No ¡Guerra de clases! Odio a muerte a la burguesía criminal. ¡Atención al disco rojo!”.

14 de enero – Francisco Largo Caballero: “Vivimos unas horas muy críticas. Y ahora se van a presentar hechos a la clase trabajadora que le obligarán a adelantar su acción ante los ataques de los elementos reaccionarios. Pero yo lo que digo a los compañeros es lo siguiente: Hemos ido a las elecciones y han triunfado las derechas. Estas saben bien que por el simple triunfo electoral no han ganado la batalla”. Discurso a los trabajadores, p., 142.

21 de abril de 1934, portada: Mensaje de Largo Caballero a los jóvenes socialistas:

“En España van a ocurrir hechos de tal naturaleza, que es preciso que la clase trabajadora haga más manifestaciones que justifiquen su actuación en el porvenir.

Aprovechando la circunstancia de estar representados aquí los delegados de las Juventudes Socialistas para decir que yo, que mantengo el criterio que hay que apoderarse del Poder político revolucionariamente, y que es tonto hacerse la ilusión de que vamos a poder adueñarnos de él de otra forma, tengo que manifestar que la revolución no se hace con gritos de viva el Socialismo, viva el comunismo y viva el anarquismo. Se hace violentamente, luchando en la calle con el enemigo. No nos diferenciamos en nada de los comunistas. Hay que crear un ejército revolucionario (…). Y es preciso organizarlo militarmente. Yo no tengo escrúpulos de decir ante vosotros que hay que organizar nuestro ejército (…) vamos a la conquista del Poder como sea. ¡Camaradas! Organizad la lucha final. La batalla será cruel y larga”.

Febrero de 1934. Síntesis y composición literal de las Instrucciones del Comité Nacional Revolucionario:

“Cada pueblo tiene que hacerse a la idea de que tiene que ser un firme sostén de la insurrección. El triunfo del movimiento descansará en la extensión que alcance y en la violencia con que se produzca, más el tesón con que se defienda. En esta acción nos lo jugamos todo y debemos hallarnos dispuestos a vencer o morir. Una vez empezada la insurrección no es posible retroceder.

Cuando una ciudad caiga en manos de los revolucionarios, nada debe justificar su abandono. Aunque la lucha se prolongue no debe desmayarse. Cada día que pase aumentará el número de rebeldes. En cambio, la moral del enemigo irá decayendo. Nadie espere triunfar en un día en un movimiento que tiene todos los caracteres de una guerra civil.

Los grupos de acción han de convertirse en guerrillas dispuestas a desarrollar la máxima potencia. Haciendo una buena distribución deberá hacerse una guerra de guerrillas. Nunca deben presentarse grandes masas a la fuerza pública, procurando así que toda sea distribuida y hostilizándola sin cesar hasta rendirla por agotamiento. Atacar siempre desde lugares seguros.

Precisa conocer la fuerza pública que exista en cada localidad. Militares, Guardia Civil, Asalto, Seguridad. Armamento que disponen. Condiciones defensivas de sus cuarteles. Conocer los depósitos de armas, dinamita, y medios de apoderarse de ellos. Apoderarse de los establecimientos donde se vendan armas, municiones y explosivos. Las casas cuarteles de la Guardia Civil deben incendiarse si previamente no se entregan. Imposibilitar que los jefes de las fuerzas puedan incorporarse a sus puestos, deteniéndoles a la salida de sus domicilios y atacándoles si se resisten. Utilizar uniformes del ejército, para dar la impresión de insubordinación militar.

Levantar barricadas que oculten aparatos explosivos. Volar puentes. Cortar carreteras y líneas de ferrocarril. Donde haya estación emisora de radio, si no puede incautarse, incendiarla o volarla. El movimiento debe afectar a todos los servicios, principalmente a los de vital importancia (alimentación, transportes, agua, gas, etc.,.), y los grupos de acción cuidarán de anular a los que se presten a evitarlo. Los bienes de las gentes pudientes servirán para garantizar las necesidades del vecindario hasta que se dicten medidas por el Poder Central.

Asaltar centros oficiales y políticos, incautarse de ficheros y archivos. Los Bancos y Archivos se vigilarán estrechamente.

Rápidamente apoderarse de las autoridades y personas de más importancia y guardarlas en rehenes. Nombres y domicilio de las personas que más se han significado como enemigos de nuestra causa o que puedan ser más temibles como elemento contrarrevolucionario. Estas personas deben ser tomadas en rehenes al producirse el movimiento, o suprimidas si se resisten.

Toda la energía y todos los medios serán pocos para asegurarse el triunfo. Triunfante el movimiento revolucionario, lo primero que debe asegurarse es el dominio absoluto de la población, perfeccionando las milicias armadas, ocupando los sitios estratégicos, desarmando totalmente a las fuerzas contrarias y ocupando los edificios públicos. Se prohíbe sacar copias de estas instrucciones. Quemad estas instrucciones tan pronto os hayáis enterado”. Francisco Largo Caballero. Notas históricas… pp. 92 a 102.

 

 

“Quiero decirles a las derechas que si triunfamos colaboraremos con nuestros aliados —los comunistas, los separatistas y los anarquistas—; pero si triunfan las derechas nuestra labor habrá de ser doble: colaborar con nuestros aliados dentro de la legalidad pero tendremos que ir a la guerra civil declarada. Que no digan que nosotros decimos las cosas por decirlas, que nosotros las realizamos”. Recogido por El Liberal de Bilbao el 20 de enero de 1936.

Francisco Largo Caballero (PSOE), en un mitin celebrado en Linares el 20 de enero de 1936: “La clase obrera debe adueñarse del poder político, convencida de que la democracia es incompatible con el socialismo, y como el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la revolución”. Recogido en El Liberal de Bilbao, 21 de enero de 1936, p. 21.

Francisco Largo Caballero, mitin en el Cinema Europa, 10 de febrero de 1936: “La transformación total del país no se puede hacer echando simplemente papeletas en las urnas. Estamos ya hartos de ensayos de democracia; que se implante en el país nuestra democracia”. El Liberal de Bilbao, 11 de febrero de 1936.

El Socialista, 14 de enero de 1936, p. 3 – Francisco Largo Caballero: “No vengo aquí arrepentido de nada, absolutamente de nada. Yo declaro paladinamente que, antes de la República, nuestro deber era traerla; pero, establecida la República, nuestro deber es traer el Socialismo, no hablo de socialismo a secas: hablo del Socialismo revolucionario. Lo que hace falta es voluntad para ir a la lucha, ocurra entre nosotros lo que ocurra, que ya lo resolveremos; pero al enemigo común hay que vencerle en la próxima lucha. Nuestra aspiración es la conquista del Poder político. ¿Procedimientos? ¡El que podamos emplear!”.

30 de enero, portada: “La Guerra Civil. No sabemos por qué se escandaliza cada vez que aparece ahora en un periódico de izquierdas o en boca de un propagandista obrero o republicano la afirmación de que, si triunfaran en las elecciones las derechas, nos encontraríamos automáticamente en un periodo de guerra civil. Si de algo peca la afirmación es de anunciar como hipótesis lo que es ya, desde hace mucho tiempo, una realidad tangible. No es sólo tangible: sangrienta. Estamos, efectivamente en guerra civil. Una historia dilatadísima prueba hasta la saciedad que a las derechas españolas sólo a palos se les puede hacer entrar en razón”.

Visión de España y los españoles desde el movimiento secesionista vasco, texto de Sabino Arana, un verdadero nazi tronkolari:

“La mayoría de los hombres (españoles) son tontos; la mujer (española) es vana, es superficial, es egoísta, tiene en sumo grado todas las debilidades propias de la naturaleza humana”.

“Les aterra el oír que a los maestros maketos (españoles o españolizados) se les debe despachar de los pueblos a pedradas. ¡Ah, la gente amiga de la paz! Es la más digna del odio de los patriotas”.

”Aborrecemos a España no solamente por liberal, sino por cualquier lado que la miremos”.

“Si a esa nación latina la viésemos despedazada por una conflagración intestina o una guerra internacional, nosotros lo celebraríamos con fruición y verdadero júbilo, así como pesaría sobre nosotros como la mayor de las desgracias el que España prosperara”.

 

 

“El roce de nuestro pueblo con el español causa inmediata y necesariamente en nuestra raza la ignorancia y extravío de inteligencia, debilidad y corrupción de corazón”.

“La impiedad, todo género de inmoralidad, la blasfemia, el crimen, el libre pensamiento, la incredulidad, el socialismo, el anarquismo… todo ello es obra suya (de “esa visión maketa”)”.

Deplora el autor: “El euskeriano (sic) y el maketo, ¿forman dos bandos contrarios? ¡Ca! Amigos son, se aman como hermanos, sin que haya quien pueda explicar esta unión de dos caracteres tan distintos, de dos razas tan antagónicas”. Incomprensible para el autor: “Más que hombres (los maketos) semejan simios poco menos bestias que el gorila: no busquéis en sus rostros la expresión de la inteligencia humana ni de virtud alguna; su mirada sólo revela idiotismo y brutalidad”.

  1. Careaga: Páginas de Sabino Arana, fundador del nacionalismo vasco, Madrid, Criterio-libros, 1998, p. 91 y ss. J. Juaristi: El bucle melancólico, Madrid, Espasa, p. 154 y 167.

Meses después del “triunfo” del Frente Popular, el PSOE (Largo Caballero) decidió tomar todo el poder, cambió su estrategia y puso todo su esfuerzo en el desgaste del gobierno republicano del Frente Popular. Practicando   la violencia, atentados, asesinatos, etc., buscaba la desaparición de la democracia burguesa e implantar su dictadura del proletariado (socialismo real o socialismo imperante en la Unión Soviética). Esta fase prerrevolucionaria lograría el debilitamiento definitivo del poder capitalista y clerical mediante huelgas, violencias e incautaciones de propiedades privadas.

«Cuando la violencia procedió de los falangistas, lo fue, al menos en principio, como respuesta a la violencia continuada de la izquierda.» (pág. 298.) Ciertamente, los falangistas liquidaron a unos cuántos del Frente Popular, es bien cierto, «Aunque la mayor parte de la violencia durante la República siempre había provenido de la izquierda.» (pág. 300.) Stanley G. Payne, El colapso de la República, los orígenes de la Guerra Civil (1933-1936).

Discurso de uno de los líderes de la derecha, José María Gil Robles, en el Congreso de los Diputados, el 16 de junio de 1936:

“Habéis ejercido el Poder con arbitrariedad, pero, además, con absoluta, con total ineficacia. Aunque os sea molesto, Sres. Diputados, no tengo más remedio que leer unos datos estadísticos. No voy a entrar en el detalle, no voy a descender a lo meramente episódico. No he recogido la totalidad del panorama de la subversión de España, porque, por completa que sea la información es muy difícil que pueda recoger hasta los últimos brotes anárquicos que llegan a los más lejanos rincones del territorio nacional. Desde el 16 de Febrero hasta el 15 de Junio, inclusive, un resumen numérico arroja los siguientes datos:

Iglesias totalmente destruidas, 160.

Asaltos a templos, incendios sofocados, destrozos, intentos de asalto, 251.

Muertos, 269.

Heridos de diferente gravedad, 1.287.

Agresiones personales frustradas o cuyas consecuencias no constan, 215.

Atracos consumados; 138.

Tentativas de atraco, 23.

Centros particulares y políticos destruidos, 69.

Idem asaltados, 312.

Huelgas generales, 113.

Huelgas parciales, 228.

Periódicos totalmente destruidos, 10.

Asaltos a periódicos, intentos de asalto y destrozos, 33.

Bombas y petardos explosionados, 146.

Recogidas sin explotar, 78. (Rumores)”.

Largo Caballero asumió la dirección del Frente Popular el 5 de septiembre de 1936 hasta el 18 de mayo de 1937 y justo cinco meses después de verse obligado a dejar el gobierno, el 17 de octubre rompía su silencio para denunciar en el que sería su último discurso en España:

“¿Qué es lo que ha sucedido con la U.G.T. de España? Os lo voy a contar con la mayor brevedad posible. El origen de esta campaña contra la Unión arranca de la crisis de mayo, crisis que yo tengo que declarar aquí que la considero como la más vergonzosa de cuantas he conocido en la Historia de España. Incluso con la monarquía, no he conocido yo una crisis que pueda sonrojar tanto como ésta a cualquier buen español.

Sabéis que en Cataluña existe lo que llaman Partido Socialista Unificado, que no es Partido Socialista Unificado, sino el partido comunista catalán (Una voz: el P.S.U.C.). Eso es; ese es el apodo, pero en realidad es que, desde el primer momento ingresó en la III Internacional, y los que allí dirigen lo que llaman U.G.T., son comunistas y tienen al servicio de ellos esa organización o, procuran tenerla. De lo que se trata es de que, teniendo Cataluña la organización de la U.G.T. al servicio de los comunistas, y de hecho teniendo también en España a nuestro partido al servicio de los comunistas, como la única organización que podía discrepar es la U.G.T., quieren apoderarse de ella para ponerla al servicio de los mismos elementos”. Francisco Largo Caballero. Secretario General de la U.G.T. La U.G.T. y la Guerra. Valencia, 1937, pp. 7, 32.

 

 

CONCLUSIÓN

 De: angelmanuel-gonzalezfernandez.blogspot.com en EL CHANTAJE DE LA IZQUIERDA.

La Guerra Civil española comenzó porque un alucinado socialista quería el Poder, Francisco Largo Caballero, que creyó tener la solución a los tres males seculares que arrastraba España: el campo, el Ejército y la Guardia Civil, y la Iglesia.

La solución pasaba por implantar la dictadura del proletariado mediante la Guerra Civil, el camino que llevaba a los españoles “al desastre, a la ruina”, como denunció y sentenció acertadamente el socialista Julián Besteiro Fernández en diciembre de 1933.

No hizo caso, los fanáticos, los alucinados tienen siempre muy claro su camino: “la suerte está echada”.

Francisco Largo Caballero aplicó la máxima mitad evangélica y mitad bolchevique: quien no está conmigo está contra mí, y quien está contra mí hay que exterminarlo.

Así pues, el campo pasó de la dictadura del cacique y terrateniente a la dictadura del colectivismo sindical: “Los campesinos dicen que antes pagaban al propietario y ahora pagan al sindicato, lo que significa que nada ha cambiado en realidad”. De un informe secreto de la Internacional Comunista, 17 de octubre de 1936.

Ahora el Ejército era el pueblo: a todo aquel que levantaba la mano y tenía un carné de sindicatos o partidos de izquierdas se le daba un arma. Los temidos y opresores guardias civiles fueron sustituidos por cuadrillas de ladrones y bandas de asesinos.

En cuanto a la Iglesia, los curas y los frailes fueron en gran parte aniquilados, ocupando su puesto los fanáticos guardianes de velar por la pureza de la dictadura del proletariado.

Dios también fue sustituido: la Trinidad o la Trinidad era Marx-Lenin-Stalin; el Dios vivo y encarnado Stalin: el Amigo, el Guía, el Timonel, el Jefe querido; el Paraíso era la URSS, la Patria del proletariado; los apóstoles anunciadores de la buena nueva, la Internacional Comunista; el camino para la salvación, la dictadura del proletariado; una sola fe y un sólo pensamiento en el único Partido; un sólo bautismo de sangre y fuego.

Francisco Largo Caballero envió todo el oro español –cuarta reserva mundial- a Moscú y Moscú respondió enviándole armamento, el NKVD, el GRU, los consejeros militares, los asesores políticos y a su embajador, para ordenarle lo que tenía que decir y lo que tenía que hacer.

El 28 de enero de 1939, temiendo un atentado comunista cruzó la frontera francesa escondido en una ambulancia, acompañado por su amigo Luis Araquistáin.

En última instancia Francisco Largo Caballero no estuvo solo, no tuvo toda la culpa, si llegó donde llegó fue por el apoyo de la mayoría de su partido y de gran parte del pueblo español.

En 1851 el pensador católico Juan Donoso Cortés afirmó: “El socialismo no es fuerte sino porque es una teología satánica”.

Uno de los hombres que sufrió la cárcel de la posguerra, primero marginado por el franquismo y después por los denominados intelectuales progresistas, el filósofo Julián Marías, el 12 de enero de 2003 respondía en una excelente entrevista:

“Los socialistas tienen una gran propensión a la mentira que a mí me repugna. Y, como he dicho, decir la mitad de la verdad es mentir”.

El ensayista francés Jean-François Revel resumía con rotundidad y acierto: “No hay democracia posible con mentira, ni dictadura posible con verdad”.

Del exterior se aproximan acontecimientos de graves consecuencias para España. En el interior a nadie se le oculta que ha retornado como sombra del pasado el nuevo Frente Popular, están todos: socialistas, comunistas, republicanos de izquierda y secesionistas; falta el POUM, que fue masacrado por los prosoviéticos, y falta en parte la CNT-FAI que fueron los que en Madrid ganaron la última batalla de la Guerra Civil a los prosoviéticos, y eso se paga. De todas formas, la ausencia de estas dos formaciones ya están suplidas por movimientos, colectivos y plataformas radicales.

Al nuevo Frente Popular no le interesa la verdad, quieren la mentira, la ocultación, el chantaje, quieren la revancha: “el drama está servido”.

La derecha, como en 1934, acomplejada y temerosa no se entera, no sabe ni que es derecha, hasta que la despierte un 11 de…, muchos 11 de…; o mejor un 13 de julio.

George Santayana filósofo nacido en Madrid afirmaba: “Aquellos que no pueden recordar el pasado, están condenados a repetirlo”.

Lo cierto de la Historia, se recuerde o no, es que no es una ciencia exacta, matemática, todo lo más, si se recuerda y es veraz es una ciencia de la experiencia humana. Cuando se cuenta con un pasado de experiencias históricas veraces el repetir errores de nosotros dependerá.

A los que intentan borrar la verdad del pasado con la mentira del presente respondemos con las mismas palabras que pronunció en 1933 el socialista Julián Besteiro Fernández: “Y a eso decimos: no; conste que eso por nosotros no”.

 

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