Wellcome refugees

El periodista, y bloguero, Francisco Lanzas, autodenominado “la voz más irreverente de Madrid” sí, ya sé que no es marxista ni comunista, en un artículo titulado “El aviso migratorio alemán a una España atontada”, habla de la “invasión musulmana” de Europa – concepto éste que dentro de poco será penado como “delito de odio” por simplemente enunciarlo – pocos refranes españoles son más oportunos que aquel que aconseja poner nuestras barbas a remojar cuando veamos cómo se las rapan al vecino. Y esta vez el vecino no es otro que la República Federal de Alemania, un país que – quién lo diría – en su época moderna siempre fue premeditado y meticuloso en sus innovaciones sociales, y que hoy anda despendolado por la “corrección política” de una izquierda iluminada y sin saber cómo manejar la marabunta inmigratoria que ha trastocado para siempre el modus vivendi de su antaño apacible sociedad, y que ha forzado a las autoridades alemanas a considerar la legalidad o ilegalidad de aplicar la Sharia mahometana frente a la legislación alemana o paralelamente a ella. Un campo abonado al respecto es el relativo al fraude en los programas de asistencia social basados en su explotación por supuestos matrimonios polígamos. Un fenómeno que igualmente podría estar ocurriendo en España, Italia y otros países europeos.

 

 

Una práctica muy común entre musulmanes en ese país era y sigue siendo la de traer a la RFA dos, tres o cuatro futuras esposas y contraer matrimonio con todas ellas en la presencia de cualquier clérigo musulmán. Esos matrimonios no se registran, no se controlan, no se conocen. Una vez en Alemania, las esposas solicitan beneficios sociales de todo tipo – incluso el costo de una o varias residencias aparte para ellas y su numerosa descendencia; o que se les otorgue estatuto de “familia monoparental con niños” que también es una alternativa muy rentable. Todo ello sazonado con ayudas para el pago de los servicios públicos, sanidad, escuelas, becas, etc, etc. El pasado año, entre los numerosos casos aireados por los medios, destacaba el de un “refugiado” iraquí con dos esposas y sus 13 hijos, que durante años había estado viviendo como un rajá a costa de los contribuyentes alemanes. Y en la RFA, como en España, estos abusos son ignorados y aceptados por los socialistas y sus socios de la extrema izquierda, mientras los demás partidos políticos alemanes se ponen de perfil por esa enfermiza obediencia a una “corrección política” y a un “multiculturalismo” que están llevando a Europa al precipicio.

No hemos dicho nada del obvio deterioro de la seguridad ciudadana – a manos de varios millares de MENAS, esos menores descontrolados que nos cuestan más de €7.000 mensuales por cabeza – decenas y decenas de millones mensuales – y que, pese a estar identificados, ni son detenidos, ni encarcelados, ni deportados. ¿Y qué decir del silencio cobarde – sólo roto por un puñado de digitales – con el que los grandes medios ocultan la nacionalidad y origen de los más graves delincuentes? ¿Y los abusos en los servicios de salud que han provocado parte de su actual descalabro? ¿Y del sentimiento cada vez más generalizado de que transitar por las calles de España a ciertas horas ya no es paseo seguro? En fin: La lista de desgracias que una inmigración desbocada, descontrolada e imprudentemente alentada por las autoridades españolas está provocando en nuestra bella tierra es interminable. Pues bien, todos y cada uno de esos críticos comentarios serán constitutivos de “delito de odio” cuando Pedro Sánchez, jaleado por Podemos, decida imponer las condiciones del Pacto Global Migratorio que, a espaldas del Congreso y de la opinión pública española, firmó el pasado diciembre en Marrakesh.

Al mismo tiempo, el Gobierno Español ha pedido a una organización que acoja a los refugiados (¿refugiados políticos o inmigrantes ilegales?). Esa organización no ha sido ninguna de los que están a favor de la inmigración ilegal y sin control, que traen a España enfermedades desaparecidas hace muchos años, como CCOO, UGT, Podemos, PSOE-sanchista, Comunistas, Independentistas y cualquier otro sindicato o partido político de los que preconizan el “Wellcome refugiees”.

 

 

Ni tampoco a las comunidades ni mezquitas musulmanas. ¿A que no lo adivinan? Pues a la Iglesia Católica, esa organización hoy tan denostada por toda la izquierda, que debería pagar IBI por sus inmuebles, dar clases gratis en sus escuelas, dar de desayunar y de comer gratis a los más desfavorecidos, y otras tantas actividades que realiza y que ahorra al Estado miles de millones de euros al año.

La secretaria de Estado de Migraciones, Consuelo Rumí, se ha puesto en contacto con el director del departamento de cooperación internacional de Escuelas Católicas por “responsabilidad y conciencia humanitaria”, ante una situación de desbordamiento.

Las plazas que ofrecerá Escuelas Católicas, a través de la Federación Española de Religiosos de Enseñanza-Titulares de Centros Católicos (FERE-CECA), ascienden a 350 y han sido cedidas por cuatro congregaciones: Hijas de la Caridad, Misioneros Redentoristas, Compañía de Santa Teresa de Jesús y Franciscanos Menores Conventuales y están disponibles en Madrid, Castilla-La Mancha y Castilla y León. No aparecen por ninguna parte los alcaldes de Madrid, Barcelona, Valencia, Cádiz, Zaragoza o La Coruña. Como decía aquella actriz de mi juventud: ¿Por qué será ….?

Mientras tanto, el Pablo Iglesias que ha abandonado el barrio de Vallecas en Madrid, propuso en 2014 para las elecciones europeas que sus representantes en la Eurocámara no pudieran cobrar más de 1.934 euros al mes, en 14 pagas. Es decir, tres veces el salario mínimo interprofesional de entonces, 650 euros.

El programa de Podemos para las elecciones europeas recoge que los eurodiputados cobrarán 4 veces el salario mínimo, es decir, 3.600 euros al mes.

Para las elecciones previstas a finales de este mes de mayo, Podemos propone que “se limitarán los salarios, de modo que ningún parlamentario o parlamentaria pueda cobrar más de 4 veces el salario mínimo de su lugar de residencia o destino —3.600 euros al mes en España, en lugar de los 6.700 euros netos actuales— y ningún funcionario o funcionaria, cargo o representante público de la Unión, más de 5 veces ese salario mínimo, estableciendo compensaciones en los casos de mayor desequilibrio entre este salario mínimo y el concepto equivalente de su lugar de origen”. En realidad, los primeros y más afectados por el aumento del salario mínimo, han sido ellos, muchos de los cuales no cobrarían ese sueldo en la empresa pública ni por asomo. Lo que es lo mismo, muchos de ellos ya son “casta” que tanto atacaban.

Todos los políticos prometen mucho y a muchos, porque hablar es fácil. Pero cuando llega el momento de hacer realidad sus palabras, la memoria es olvidadiza y los hechos no se ven por ninguna parte. Como decía el periodista José María García, “ni una mala palabra, ni una buena acción”.

 

 

Publicado en el Blog de Campos el 15-05-2019

 

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