El 11-M Primera parte

Los atentados del 11 de marzo de 2004, conocidos por el 11-M, fueron una serie de ataques terroristas en cuatro trenes de la red de Cercanías de Madrid llevados a cabo por una célula terrorista, tal como reveló la posterior investigación policial, sentenció la Audiencia Nacional y reiteró el Tribunal Supremo.​ Fallecieron 193 personas y 1857 personas resultaron heridas.

Entre las 07:36 y las 07:40 (CET) del 11 de marzo de 2004, en hora punta de ir al trabajo, se produjeron diez explosiones casi simultáneas en cuatro trenes de Madrid. Más tarde, y tras un intento de desactivación, la policía detonó de forma controlada dos artefactos que no habían estallado. Tras ello desactivaron un tercero que permitiría, debido a su contenido, iniciar las primeras pesquisas que conducirían a la identificación de los autores.

Los atentados se produjeron tres días antes de las elecciones generales de 2004. Los dos principales partidos políticos españoles — Partido Popular y PSOE — se acusaron mutuamente de ocultar o distorsionar información relativa a los atentados por razones electorales.

Es el segundo mayor atentado cometido en Europa por detrás del atentado de Lockerbie de 1988 y el mayor atentado cometido en España.

Los cuatro trenes atacados fueron: ​

  • Tren número 21431, de seis vagones. Salió a las 07:01 de la estación de Alcalá de Henares con destino a la estación de Alcobendas-San Sebastián de los Reyes.
  • Tren número 17305, de seis vagones. Salió a las 07:04 de la estación de Alcalá de Henares con destino a la estación de Chamartín.
  • Tren número 21435, de seis vagones y doble altura. Salió a las 07:10 de la estación de Alcalá de Henares con destino a la estación de Alcobendas-San Sebastián de los Reyes.
  • Tren número 21713, de seis vagones. Salió a las 07:14 de la estación de Alcalá de Henares con destino a la estación de Príncipe Pío en Madrid.

 

Discusión sobre la autoría

En un primer momento los partidos políticos y medios de comunicación españoles atribuyeron la autoría de los atentados a ETA. Arnaldo Otegui, líder de Batasuna, negó la participación de ETA en los atentados y atribuyó la matanza a la «resistencia árabe».​ El 11 de marzo el ministro del Interior Ángel Acebes atribuyó a ETA la autoría de los atentados, añadiendo: «Me parece absolutamente intolerable cualquier tipo de intoxicación que vaya dirigida, por parte de miserables, a desviar el objetivo y los responsables de esta tragedia, de este drama».​ El presidente del Gobierno, José María Aznar, dijo: «Todos sabemos que este asesinato masivo no es la primera vez que se intenta. […] Lograremos acabar con la banda terrorista».​ El líder de la oposición, Rodríguez Zapatero, condenó los atentados mencionando a ETA. ​

El 11 de marzo el periódico Al Quds Al Arabi recibió en su sede en Londres una carta que afirmaba que las Brigadas de Abu Hafs Al Masri, en nombre de Al Qaeda, estaban detrás de los atentados perpetrados en Madrid. ​ El 12 de marzo ETA negó su responsabilidad en los atentados. Un comunicante anónimo llamó por teléfono al diario Gara y a la televisión pública vasca ETB asegurando que la organización terrorista no tenía ninguna responsabilidad en los atentados. ​

El 12 de marzo el ministro del Interior anunció en rueda de prensa que había aparecido una bolsa de deportes con dinamita Goma-2 ECO, metralla, detonador y un teléfono como temporizador. Además, afirmó que el modus operandi de los atentados tenía mucha relación con atentados frustrados de ETA como el de Nochevieja de 2002 o el de Nochebuena de 2003.​ El ministro señaló que ETA seguía siendo la principal línea de investigación. Sin embargo, el detonador no coincidía con los utilizados por ETA. ​

 

El 13 de marzo Mariano Rajoy, candidato a la presidencia del Gobierno por el PP, afirmó en una entrevista a El Mundo que tenía la convicción moral de que había sido ETA. ​ El ministro del Interior, Acebes, se reunió con el jefe de información de la Guardia Civil y supo que se iba a detener a varios marroquíes en relación con los atentados y que las pruebas ya no apuntaban a ETA.​ A pesar de ello, el ministro del Interior en una nueva rueda de prensa afirmó que la línea prioritaria de investigación tenía que ser ETA porque era la organización terrorista que actuaba de forma prioritaria en España y negó haber tergiversado la información.​ Esa tarde Rodríguez Zapatero llamó al ministro diciéndole que sabía desde hacía horas que la autoría era del terrorismo islámico. ​

Por la tarde una llamada efectuada a la televisión regional Telemadrid permitió localizar en una papelera junto a la Mezquita de la M-30 un vídeo en el que Al Qaeda se declaraba autora del atentado. Un hombre con acento marroquí, que afirmaba ser Abu Dujan al Afgani y se autodenominaba portavoz militar de Al Qaeda en Europa, reivindicaba su autoría. Hacia las 00:40, el ministro del Interior informó de ello. ​

Las declaraciones de los ministros Zaplana y Acebes provocaron la reacción de todos los partidos políticos excepto el PP. Acusaron al Gobierno de manipular y ocultar información sobre la autoría de los atentados por razones electorales. Los partidos recriminaron al Gobierno su empeño en responsabilizar a ETA cuando todas las pistas apuntaban al terrorismo islamista. El portavoz socialista, Pérez Rubalcaba, dijo que los españoles se merecían un gobierno que no les mintiera. IU acusó al gobierno de dar un «golpe de Estado informativo».​ Miles de manifestantes se concentraron en las calles acusando al Gobierno de mentir y retrasar deliberadamente información relativa a la responsabilidad de la masacre. ​

Las elecciones generales se celebraron el 14 de marzo. Desde diversos medios de comunicación se animó a los ciudadanos a votar en las urnas. El presidente Aznar votó entre vítores de partidarios y críticas de detractores que le responsabilizaron de los atentados. El PSOE ganó las elecciones al obtener una mayoría simple de 164 escaños en el Congreso de los Diputados. El PP se quedó en 148. Fueron las elecciones con la mayor participación en número de votantes de España con más de 26 millones de votantes, aunque el porcentaje no fue el mayor (75,66 %). Hubo una gran polarización del voto: los dos grandes partidos acumularon el 82% de todos los votos emitidos.

 

 

Auto de procesamiento

El martes 10 de abril de 2006 el magistrado de la Audiencia Nacional, Juan del Olmo, concluye que el atentado fue inspirado, pero no ejecutado por la red Al Qaeda, justificando la acción en la participación española en la Guerra de Irak. ​

El juez instructor determina la existencia de dos grandes redes en la investigación: «Una que tuvo participación, más o menos directa en los hechos (…) y otra que habría intervenido en la huida de los reclamados y que aparentemente también presentaría conexiones con el entramado terrorista islámico en España, fundamentalmente con el GICM. Ambas redes presentarían conexiones comunes, por diferentes individuos o puntos de contacto, todos ellos vinculados también al GICM, entendido máximo referente del Movimiento Salafista Yihadista en nuestro país».

Tras más de dos años de investigaciones, el auto de procesamiento incluyó finalmente a 29 de los 116 imputados en la causa. Jamal Zougam y Abdelmajid Bouchar fueron procesados por 191 asesinatos terroristas, 1755 en grado de tentativa, cuatro delitos de estragos terroristas y por pertenencia a organización terrorista. ​ Bouchar, sería, no obstante, condenado finalmente sólo por integración en banda armada, organización o grupo terrorista y por tenencia o depósito de sustancias explosivas. ​

Nueve españoles fueron procesados por su vinculación a la denominada por los medios de comunicación “trama asturiana”, que habría suministrado los explosivos, y que estaría encabezada por el exminero José Emilio Suárez Trashorras.

Rabei Osman “Mohamed el Egipcio”, Hassan el Haski y Youssef Belhadj, considerados los ideólogos del atentado, fueron procesados por conspiración para delito terrorista. La sentencia condenó a los dos últimos a 15 (rebajada a 14 en casación) y 12 años de cárcel respectivamente por pertenencia a banda armada, el primero en condición de dirigente. En cambio, Rabei Osman ‘Mohamed El Egipcio’, que ya cumplía condena en Italia por el mismo delito, fue absuelto en aplicación del principio non bis in idem). A todos ellos se les exculpó de la participación directa en el atentado.

El juicio se celebró entre el 15 de febrero de 2007 y el 2 de julio de 2007, cuando el juicio quedó visto para sentencia.

 

 

Sentencia de la Audiencia Naciona

Según la Sentencia de la Audiencia Nacional los autores de los atentados fueron Sarhane Ben Abdelmajid FakhetJamal Ahmidan, alias El Chino, Mohamed Oulad AkchaRachid Oulad Akcha, Abdennabi Kounjaa, Asrih Rifaat Anouar, Allekema Lamari, Jamal ZoughamOtman el Gnaoui y otra persona no identificada. Estas diez personas, que formaban parte de una célula terrorista de tipo yihadista, colocaron los trece explosivos en los cuatro trenes en la mañana del 11 de marzo de 2004. ​

La célula terrorista estaba compuesta también por Rabei Osman Al Sayed Ahmed, Hassan El Haski, Youseff Belhajd, Abdelmajid Bouchar, Basel Ghalyoun, Mohamed Larbi Ben Sellam, Rachif Aglif, Mohannad Almallah Dabas, Fouad el Morabit Anghar, Mohamed Bouharrat, Saed el Harrak y Hamed Ahmidan. ​

La sentencia absolvió a siete de los 29 procesados, otro más fue exculpado durante el juicio oral, condenando a penas de miles de años de prisión a Otman El Gnaoui (42 919), Jamal Zougam (42 917) y José Emilio Suárez Trashorras (34 715).

La sala no halló pruebas, sin embargo, para condenar como autores intelectuales (autores de un delito de conspiración para delito terrorista) a ninguno de los tres procesados a los que la Fiscalía atribuía esta condición: Rabei Osman El Sayed, “Mohamed el Egipcio”, Hassan El Haski y Youssef Belhadj.

La sentencia avala la instrucción de Juzgado de Instrucción y descarta la participación de ETA en los ataques.​ En relación con el explosivo empleado, el Tribunal determinó que «toda o gran parte de la dinamita de los artefactos que explosionaron en los trenes el día 11 de marzo y toda la que fue detonada en el piso de Leganés, más la hallada en el desescombro posterior, procedía de mina Conchita. (…) El explosivo utilizado por los terroristas fue, en todos los casos, dinamita plástica “tipo goma”».​ La Audiencia no entra a valorar las motivaciones del atentado, o la posible incidencia de la participación de España en la Guerra de Irak o Afganistán.

Sentencia del Tribunal Supremo

La sentencia 65/2007 fue impugnada por el Ministerio Fiscal, dos asociaciones de víctimas y por particulares. Estos recursos fueron revisados por el Tribunal Supremo en vistas celebradas los días 30 de junio de 2008, 1 y 2 de julio del mismo año, dictando sentencia el día 17 de julio de ese año. En esa sentencia se recoge que, aunque la reivindicación de la autoría de los atentados presenta una dependencia ideológica respecto de Al Qaeda, no aparece relación alguna con otros grupos o dirigentes de esa organización, por lo que se considera que esa célula no dependía de ningún grupo terrorista pudiendo ser identificada, a efectos penales, como grupo terrorista independiente. ​

Sobre otros acusados, entre los que se citan a Hassan El Haski y Youssef Belhadj, que fueron condenados en primera instancia por su pertenencia a «otras organizaciones terroristas, también dentro de la órbita ideológico-religiosa de Al Qaeda», el Tribunal no considera acreditada ninguna relación con los atentados del 11 de marzo de 2004 ni con las actividades de los ocupantes del piso de Leganés.

La Sala Segunda del Tribunal Supremo ratificó las condenas de Otman El Gnaoui (42 922 años de prisión), Jamal Zougam (42 922 años), José Emilio Suárez Trashorras (34 715 años y seis meses de prisión), Abdelmajid Bouchar (18 años), Rachid Aglif (18 años), Hassan El Haski (14 años), Youssef Belhadj (12 años), Hamid Ahmidan (12 años), Fouad El Morabit (12 años), Mohamed Bouharrat (12 años), Saed El Harrak (12 años), Rafa Zouhier (10 años), Mohamed Larbi Ben Sellam (9 años), Sergio Álvarez (3 años), Antonio Iván Reis Palicio (3 años), Mamoud Slimane Aoun (2 años) y Nasreddine Bousbaa (2 años). ​

Decidió, en cambio, absolver a Basel Ghalyoun y Mouhanad Almallah Dabbas (que habían sido condenados por la Audiencia Nacional a 12 años), a Abdelillah El Fadual El Akil (que había sido condenado en primera instancia a 9 años) y a Raúl González (que había sido condenado a 5 años).

Por el contrario, condenó a Antonio Toro Castro (4 años de prisión) como autor de un delito de tráfico de explosivos.

Asimismo, el Tribunal Supremo acordó mantener las absoluciones de Rabei Osman El Sayed alias “Mohamed El Egipcio”, Emilio Llano, Iván Granados, Javier González Díaz, Carmen Toro, Mohamed Moussaten y Brahim Moussaten.

Youssef Belhadj, cerebro de los atentados del 11-M, salió de la cárcel de Villena tras 12 años. Reconocido como el «portavoz militar de Al Qaeda en Europa», fue Youssef Belhajd quien alquiló el piso de Leganés el 8 de marzo, tres días antes de los atentados.

Hasta aquí, la versión oficial a todos los efectos, tomada de https://es.wikipedia.org/wiki/Atentados del 11 de marzo de 2004. Caso juzgado y finalizado.

Desde el primer momento, han existido dudas sobre si fue correcto o no el proceso policial y judicial seguido. Iniciamos este escorzo en el tema con un artículo del año 2014 de El Mundo, que dedicó muchas horas de investigación  al asunto: https://www.elmundo.es/especiales/11-m/investigacion-sentencia/1.html

Sentencia firme, dudas firmes. Por Manuel Marraco.

Un juez instructor, tres magistrados de la Audiencia y cinco del Supremo tuvieron el 11-M en sus manos. El resultado fueron tres condenas directas por el atentado: tres autores y ningún cerebro en una sentencia firme que no pudo despejar las dudas que desde el primer momento se habían ido agolpando en los márgenes del sumario.

«Sobre las 7.45 horas del día de hoy se han registrado tres explosiones de forma simultánea […]. Según las primeras estimaciones, las víctimas mortales en la estación de Atocha podrían ascender a 20 personas, así como ocho en la estación de Santa Eugenia, y en el Pozo del Tío Raimundo un número indeterminado. Seguiremos informando». A las 8.50 horas del 11 de marzo de 2004, un fax de la Brigada Provincial de Información dirigido a la Audiencia Nacional saltaba en el Juzgado Central de Instrucción número 6, que estaba de guardia. Contenía la primera noticia de los atentados y se iba a convertir en el primer folio del sumario 20/04, la mayor investigación policial y judicial emprendida en España.

La instrucción ocupó 241 tomos y duró 28 meses, a lo largo de los cuales el juez Juan del Olmo fue recogiendo imputados allí por donde, informe a informe, le iba marcando la Unidad Central de Información Exterior (UCIE). Se tomó a rajatabla ese «seguiremos informando» y pasó la instrucción dando forma de autos a los informes que le llegaban. No cuestionó nunca las tesis policiales ni ordenó indagar en términos distintos a los propuestos. Así, de la mano de la UCIE, llegó en julio de 2006 a la conclusión del sumario con 29 procesados y la marca de Al Qaeda como bandera.

A la docilidad del instructor ante la Policía se sumó el entusiasmo de la Fiscalía. Olga Sánchez se esforzó especialmente en defender los dos aspectos que acabaron resultando los más dudosos: la atribución del atentado a Al Qaeda y la determinación clara del arma empleada, los explosivos. En una de las múltiples vistas por un recurso de las defensas, la fiscal ofreció el epítome de sus ideas. Primero sostuvo que el Egipcio y Hasan Haski «organizaron los atentados y son los más importantes», y luego soltó la poco jurídica frase de «¡fue Goma 2 Eco, ya vale!». No imaginaba entonces que ninguno de los supuestos cerebros iba a ser condenado y que su superior acabaría alegando el último día de juicio que «da igual lo que estalló».

Con una cadencia a veces similar a la de los informes policiales, el juez se desayunaba con informaciones de EL MUNDO que también le contaban cosas que no sabía. Inmediatamente las incorporaba al sumario y pedía a las fuerzas de seguridad que le informasen al respecto. Así fue como se enteró, por ejemplo, de que el finalmente condenado como mediador en la compraventa de explosivos, el marroquí Rafá Zouhier, había estado informando de los movimientos de la célula de El Chino.

A veces las revelaciones no se zanjaban con un simple informe. Al juez no le quedó más remedio que interrogar al jefe de los Tedax, Sánchez Manzano, que le reconoció que sus análisis no habían tenido todo el rigor científico. El siguiente paso era inevitable: en vísperas del inicio del juicio, el tribunal ordenó una pericial, una de verdad, de lo que había estallado. Toda una desautorización a Del Olmo.

Ese paso de la instrucción al enjuiciamiento supuso el cambio de protagonista. Al recluido Del Olmo le tomó el relevo el omnipresente Javier Gómez Bermúdez. En realidad, no le tocaba presidir el juicio, pero entre sus facultades al mando de la Sala de lo Penal estaba cambiar la composición del tribunal. «No sé dónde podré controlar mejor el juicio, si dentro o fuera», dijo preguntado directamente por sus intenciones. Fue dentro, por supuesto, de cabeza a la fama.

Tras 310 horas de juicio, el balance condenatorio que el trío Del Olmo-fiscal-UCIE había mandado al banquillo no fue nada lucido: un condenado como autor material (Jamal Zougam), dos cooperadores necesarios (Trashorras y Gnaoui), nueve miembros de una organización terrorista —sin relación directa con el 11-M—, tres condenados por tráfico de explosivos y dos por falsedad documental.

La sentencia de Gómez Bermúdez avaló en líneas generales la versión oficial, aunque dejó malparada la tesis de que Al Qaeda estuviera detrás. Ni El Egipcio, ni Haski ni el tercer aupado al podio de los cerebros, Yusef Belhadj, fueron finalmente condenados directamente por el atentado. Y eso que, para conseguirlo, la Fiscalía protagonizó un episodio asombroso: como último cartucho antes de cerrar una fase de prueba que no le había salido bien, llegó a desacreditar en el juicio a los policías españoles en favor de los italianos, en cuyas dudosas traducciones de lo grabado a El Egipcio descansaba la esperanza de meter a Al Qaeda.

 

 

En julio de 2008, el Tribunal Supremo revisó la sentencia. Absolvió a cuatro condenados, bajó cinco penas y condenó a un absuelto. Sostuvo que los autores del atentado tenían «dependencia ideológica» de Al Qaeda, aunque sin que apareciera «relación alguna de carácter jerárquico con otros grupos o con otros dirigentes de esa organización».

El 11-M ya tenía sentencia firme, como firmes seguían las dudas sobre lo sucedido, que alcanzaban a todo lo esencial: a los autores directos (por qué la Policía no detuvo al huido número uno aunque tres meses después de la masacre lo grababa a diario en un piso islamista), a los autores intelectuales (la casilla sigue a cero), al arma empleada (la sentencia alcanza sus conclusiones apoyándose en errores técnicos que no avalaron los peritos) y a la propia actuación policial (el comportamiento de Manzano, la mochila clave de Vallecas, el descontrol de la información que ofrecieron antes del atentado los ya vigilados y los confidentes…).

Hoy la Justicia tiene abiertas tres causas relacionadas con el 11-M. Una investiga si las testigos protegidas que determinaron la condena de Zougam mintieron al tribunal. En otra debe resolverse si sigue adelante la causa de las víctimas contra el ex jefe de los Tedax. Y están, finalmente, las diligencias 309/2006, herederas del sumario principal, adonde durante años ha ido a parar todo lo que pudiera servir para aclarar el atentado. Ahí se investigó, sin frutos, la revelación de Trashorras de que había conocido al especialista que habría montado las bombas. Y ahí siguen aguardando un nombre, siete ADN anónimos localizados en lugares clave de la masacre. ¿A quién pertenece el perfil genético 39, encontrado en Morata, Leganés y en un coche de los terroristas? ¿Y el 12, mezclado con el de tres terroristas…?

Que aún quedaba mucho por aclarar lo sabía el propio Del Olmo. «La investigación por los atentados terroristas cometidos el 11 de marzo de 2004 y el 3 de abril de 2004 [Leganés] no ha finalizado», reconoció él mismo en el auto de conclusión del sumario. Entonces habían pasado dos años y medio de la masacre y hoy ya son 10. Faltan otros tantos para que prescriban los asesinatos; para aclarar lo que pasó no hay límite.

 

Publicado en el Blog de Campos el 10-05-2019

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