¿Quién controla al controlador?

Bajo distintos nombres, tanto en la empresa privada como en la pública, siempre existe un grupo de trabajo dedicado a controlar a que los empleados cumplan lo reglamentado por la empresa y por la ley, son los intocables de la ley seca americana trasladados a la realidad del devenir diario actual.

Pero ¿quién controla al controlador? En la inmensa mayoría de las veces, nadie. El penúltimo ejemplo es la solicitud que ha realizado la Asociación de exdirectivos del BBVA acerca del responsable final de este cometido en ese banco, sobre lo acaecido en el caso Villarejo.

El último, por ahora, es la voz de alerta de dos periodistas sobre el recuento y control del resultado de las elecciones generales a celebrar el próximo domingo 28-A.

En www.alertadigital.com Laureano Benítez Grande-Caballero habla textualmente: “Españoles, alerta, la empresa que procesará las elecciones del 28-A es catalana y está vinculada a Soros: ¿Puede haber un pucherazo del PSOE?”

Hay muchos tipos de democracia, ―el mejor sistema político después de los demás, como decía Churchill―, pero el que más tiene la denominación de origen de España es, sin duda, la «democracia de los pucherazos». No tiene nada de extraño que sea así, en un país de pícaros, corruptos, cantamañanas, meapilas, vendedores de crecepelos y todas esas cosas …..

Durante un tiempo, el pucherazo fue una emanación del caciquismo provinciano español, típico de ambientes rurales donde los señoritos, los terratenientes y la nobleza rural imponían su ley. Pero, cuando el movimiento obrero empezó a tomar protagonismo, esta perspectiva cambió, pues sabido es que tanto los anarquistas, como los socialistas, comunistas, separatistas, y toda esa patulea no tienen absolutamente ningún escrúpulo a la hora de tomar el poder, y les da igual organizar un «Potemkin» que un asalto a algún palacio; organizar un «tomate» electoral con violencia callejera, que adulterar actas y falsear recuentos; o incluso poner urnas en las morgues, los tanatorios y los cementerios, para que también los zombis les den su confianza.

Es así como a los espadones militares amigos de desfilar por logias que protagonizaron asaltos al poder en el XIX ―Espartero, Riego, O’Donnell, Prim, etc., todos masones― sucedieron los redentores obreristas, los mesías proletarios largocaballerescos, que clamaban contra la democracia burguesa diciendo que las libertades les importaban un comino, que ellos eran demócratas solamente si ganaban las elecciones, y querían hasta a una guerra civil con tal de que en España ondeara la bandera roja bolchevique ….

 

 

En casi todas las elecciones del siglo XX, todos los triunfos de la izquierda se debieron o a un fraude electoral, o a un golpe de Estado, explícito o no: «El pacto de San Sebastián» del año 1930, el golpe de Estado de las elecciones del año 31, cuando los monárquicos entregaron el poder sorprendentemente a los republicanos cuando eran ellos los que habían ganado las elecciones, el golpe de Estado del año 1933 ―cuando las izquierda amenazaron con una insurrección si gobernaba la CEDA, que había conseguido la mayoría en las elecciones―, la revolución armada de octubre del año 34, el alevoso fraude del año 36.

Desde la Transición, toda esta basura democrática de los pucherazos ha continuado, a pesar de que no sean conocidos suficientemente, debido a que los modernos medios electrónicos permiten borrar las huellas de esta fechorías, pues ya no se lleva eso de presentar un acta electoral donde se observan descaradas tachaduras, añadidos, raspaduras y enmiendas, tal y como pasó en las fraudulentas elecciones del año 36 …..

El colmo de los colmos es que ….. Sánchez protagonizó un alevoso pucherazo en la misma sede de Ferraz en octubre de 2016, cuando, detrás de una mampara, y sin autorización alguna, los partidarios de Sánchez iniciaron una votación en una urna sobre la celebración de un Congreso extraordinario exprés. Votación sin control, sin censores, sin interventor, este pucherazo provocó asco y lágrimas incluso entre los miembros más cercanos a él ….

Ahora bien, en un país como España, ¿es posible que se pueda producir un pucherazo electoral? …..

Si bien es muy improbable que se puedan manipular los votos de los colegios electorales, ya que todo se hace a mano, no ocurre lo mismo cuando los resultados de las actas electorales se envían al «Matrix» del Ministerio del Interior, donde estará la empresa encargada del recuento de los votos y la adjudicación de los escaños, ya que este proceso lo realiza una empresa, que conoce de sobra las grietas y fisuras por las que se pueden cambiar los votos, proceso que, además, estará en manos de un puñado de personas.

 

 

Sorprendentemente, para las elecciones el Estado ha rescindido el contrato con Indra, la empresa tradicional que se ha encargado de este cometido durante bastante tiempo.  Ahora la concesionaria es la empresa SCYTL ―también catalana y vinculada a George Soros―, que organizó unas elecciones de voto electrónico en Suiza que resultaron un fiasco, por su poca seguridad.

Mas la perla de este posible pucherazo que nos aguarda está en el decreto anti-hackeo que se ha sacado de la manga el Gobierno, con el fin de proteger los resultados electorales de posibles ataques cibernéticos, alegando que se han producido ya en algunas elecciones de otros países.

Según este decreto, un nuevo órgano ―Subcomité de Seguridad de la Información en Procesos Electorales, adscrito al Comité Superior para la Seguridad de la Información― constituido por seis altos cargos nombrados por el Gobierno, elaborará un protocolo contra la falsificación de los datos electorales, y tendrá poder para suspender la publicación de los datos provisionales del escrutinio, lo cual quiere decir que es posible que no conozcamos los resultados hasta un par de días más tarde, cuando se den los datos definitivos, transcurriendo un margen de dos días en el ínterin durante el cual se pueden «cocinar»» los resultados.

Otra sospecha recae en el hecho evidente de que no se podrá saber con certeza la veracidad de ese supuesto ataque de los «hackers», ni su alcance, en caso de que realmente se produzca. ¿Bajo qué criterios se dictaminará si procede o no suspender el escrutinio provisional? ¿Qué garantías de fiabilidad tiene un programa informático que admite tan a las claras su debilidad ante un ciberataque al Ministerio del Interior, o su web?

En www.votoenblanco.com el periodista Francisco Rubiales die: “El miedo al pucherazo penetra en la escena electoral española”.

 El miedo al pucherazo está entrando, por vez primera desde la muerte de Franco, en la escena política española. El deprimente nivel de ética observado en los dos debates televisados en lugar de frenar los temores los ha disparado. El deterioro de la política, la prostitución de la democracia y la baja calidad de los políticos y sus partidos están consiguiendo que la confianza de los ciudadanos en sus instituciones y sus dirigentes se desplome y que aparezca, por vez primera en la escena, el temor a que en las próximas elecciones del 28 de abril se produzca un pucherazo y los resultados sean alterados para beneficiar a las izquierdas, algo que ya ocurrió en vísperas de la Guerra Civil de 1936.

El hecho de que muchos españoles teman que el gobierno haga trampas y falsee los resultados electorales se ha convertido, junto con la irrupción poderosa de VOX en el escenario político español, en uno de los temas dominantes en vísperas de la jornada electoral.

La duda es más que razonable porque si la clase política española ha caído en vicios como la corrupción, el abuso de poder y la degradación de la democracia, ¿Qué le impide hacer trampas en el recuento de votos? Ante el comportamiento del gobierno, que ha sido capaz nada menos que de aliarse con desleales, amigos del terrorismo, golpistas y los que odian a España y quieren romperla, muchos deducen que, si han sido capaces de semejante traición, ¿por qué no falsear también los resultados electorales?

Otra de las claves de esa desconfianza es que los comunistas, muchos de cuyos miembros están camuflados dentro del actual PSOE y controlando ese partido, jamás han permitido, a lo largo de la Historia, que el resultado de unas elecciones les aparten del poder.

Es conocido que el comunismo jamás ha abandonado el poder por culpa de unas elecciones. Antes de perder el poder, los comunistas no dudan en manipular los comicios o falsear los resultados para ganar. Si no tiene otro remedio, es capaz, incluso, de eliminar el derecho al voto, ya que para los totalitarios el fin justifica los medios y el fin último de las izquierdas marxistas siempre es el control del poder para transformar el mundo.

 

No hay pruebas de que se prepara un pucherazo, pero el simple hecho de que se esté hablando de ese tema denota la bajeza que domina la política española y el profundo deterioro de la democracia en España.

Los expertos opinan que el pucherazo es técnicamente posible en España porque no se conservan las actas de las mesas, lo que impide un recuento científico posterior a la proclamación de resultados. El punto débil del proceso de recuento está en los ordenadores y en el cómputo de los votos, donde, en teoría, caben chapuzas y alteraciones, por muchos interventores que se sitúan en las mesas.

¿Acaso existe en los partidos españoles, famosos en todo el mundo por su corrupción, una ética democrática fuerte que impida la alteración de los resultados?

Guste o no guste, aunque cause escándalo y algunos lo consideren una irreverencia, es lícito pensar que el pucherazo en España empieza a ser una posibilidad real.

Mi opinión: A pesar que las encuestas publicadas por el CIS puedan parecer la preparación de un cómodo aterrizaje, y que de informática sé más bien poco, no se me pasa por la cabeza una situación como la descrita. Pero, a la vez, como durante un determinado tiempo fui ese controlador al que nos estamos refiriendo en una empresa privada, también sé lo que ocurre y que la realidad supera en ocasiones a la ficción. Más vale prevenir que curar.

 

Publicado en el Blog de Campos el 25-04-2019

 

 

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Una respuesta a “¿Quién controla al controlador?”

  1. J. R. A. dice :

    los interventores de mesa deben fotografiar las actas. Pues entra dentro de lo posible, que pueda producirse por “razones de estado” de acuerdo con los partidos del sistema.

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