Karl Marx

Karl Marx​ (nacido en Prusia, 05-05-1818 y muerto en Londres, 14-03-1883) fue un filósofo, economista y militante comunista prusiano de origen judío, convertido a la iglesia luterana. Junto a Friedrich Engels, es el padre del socialismo, del comunismo, del marxismo y del materialismo. Sus escritos más conocidos son el Manifiesto del Partido Comunista (en coautoría con Engels), El Capital y El dieciocho Brumario de Luis Bonaparte.

Nacido en una familia de clase media acomodada, estudió en la Universidad de Bonn y en la de Berlín, donde se interesó en las ideas filosóficas de Hegel. Vivió en Colonia, París, Bruselas y Londres.

Tomo prestado de Wikipedia: “Las teorías de Marx sobre la sociedad, la economía y la política, que se conocen colectivamente como el marxismo, sostienen que todas las sociedades avanzan a través de la lucha de clases. Fue muy crítico de la forma socioeconómica vigente de la sociedad, el capitalismo, al que llamó la “dictadura de la burguesía”, afirmando que se llevaba a cabo por las acaudaladas clases dueñas de los medios de producción para su propio beneficio. Teorizó que, como en los anteriores sistemas socioeconómicos, inevitablemente se producirían tensiones internas, producidas por las leyes dialécticas, que lo llevarían a su reemplazo por un nuevo sistema a cargo de una nueva clase social, el proletariado. ​ Sostuvo que la sociedad bajo el socialismo sería regida por la clase obrera en lo que llamó la “dictadura del proletariado”, “Estado obrero” o “democracia obrera”.​ Creía que el socialismo sería, a su vez, finalmente reemplazado por una sociedad sin Estado y sin clases llamada comunismo. Junto con la creencia en la inevitabilidad del socialismo y del comunismo, Marx luchó activamente por la aplicación del primero (el socialismo), argumentando que los teóricos sociales y las personas desfavorecidas debían realizar una acción revolucionaria organizada para derrocar el capitalismo y lograr un cambio socioeconómico. ​

 

 

Aunque Marx se mantuvo como una figura relativamente desconocida durante su vida, sus ideas y la ideología del marxismo comenzaron a ejercer una gran influencia sobre los movimientos socialistas poco después de su muerte. Lenin fue el primer teórico-práctico que intentó desarrollar el pensamiento de Marx en la práctica. Los llamados gobiernos revolucionarios socialistas tomaron el poder en una variedad de países a lo largo del siglo XX, llevando a la formación de Estados como la Unión Soviética en 1922 y la República Popular China en 1949, con diversas variantes teóricas desarrolladas, tales como el leninismo o el maoísmo”.

Probablemente ha sido el pensador que más ha influido en la historia y en la política de los dos últimos siglos en el mundo. Pero su vida no fue coherente con su filosofía, poniendo de manifiesto, una vez más, que “no es lo mismo predicar que dar trigo”. Durante su juventud, fue un mal estudiante, muy aficionado a los burdeles, a las borracheras y a ejercer su sexualidad con criadas y sirvientas. Llegó a ser presidente del Club de Bebedores de la Taberna de Tréveris en Bonn; en 1836, las autoridades universitarias lo expulsaron por “desorden nocturno en la vía pública y embriaguez”.

Durante su estancia en la Universidad de Berlín, fue encarcelado por alboroto y embriaguez, y acusado de llevar armas no permitidas. Denunciado en varias ocasiones por no pagar sus deudas.

Marchó a Colonia en 1842, donde empezó a escribir para el periódico radical “Gaceta Renana”; sus compañeros de trabajo le describían como un hombre dominante, impetuoso, apasionado y con una confianza sobredimensionada en sí mismo.

Se casó con una baronesa de la clase dirigente prusiana, hermana del ministro de Interior, que rompió su compromiso previo con un joven alférez de la aristocracia; lo primero que hizo Marx fue pedirle que pagara las deudas que había contraído de sus juergas, apuestas, juego y afición a las prostitutas, que siguió después de casado y que hizo que la dote de su esposa se acabara rápidamente.

Dice ABC: “Durante esos años, Marx y su familia tuvieron que sobrevivir de las pequeñas ayudas que les brindaba su suegra millonaria y sus amigos. El propio Friedrich Engel, con quien el filósofo alemán escribió su famoso “Manifiesto Comunista” en 1848, tuvo que regalarles una casa. Y a pesar de ello, no consiguió que llegara a su hogar la estabilidad económica que tanto ansiaban su mujer y sus hijos. Él mismo lo confiesa en una carta a su amigo, en la que reconoce que, a pesar de no tener que pagar ningún alquiler, sus deudas no paran de crecer. Esto no impidió que Marx veraneara en los mejores balnearios ni que mandara a sus hijas a estudiar piano, idiomas, dibujo y clases de buenas maneras con los mejores profesores de Londres. Todo ello, pagado por Engels”.

Otro ejemplo de su divergencia entre pensamiento y realidad, es el hecho de que el promotor de la lucha de clases, expresara por escrito sus dudas sobre el marido de una de sus hijas, porque no tenía claro que fuera de buena familia.

Marx tuvo una criada trabajando en su casa durante toda su vida, “regalada” por su suegra cuando se casó, y que les siguió a París y a Londres, a la que no le pagaban ninguna retribución económica, y a la que Marx dejó embarazada en 1850. Él no lo reconoció, asignándole el embarazo a su amigo Engels.

Pasados los años, su esposa descubrió el engaño, pero “No se hablaba del asunto, en parte porque el hecho les parecía escandaloso a la luz de la moral burguesa de la época, y en parte porque no se ajustaba a los rasgos heroicos e idílicos propios de un ídolo de masas”.

Marx siguió frecuentando los prostíbulos londinenses. Otero y Giménez (cita anterior ABC) cuentan que mientras su mujer estaba convaleciente de varicela, intentó abusar de una sobrina.

De su prole, siete hijos, solo consiguieron sobrevivir tres hijas. Una de ellas, de 38 años, murió de cáncer, y las otras dos se suicidaron.

Marx contrajo bronquitis y pleuresía que lo condujeron a su muerte el 14 de marzo de 1883 en Londres. Murió como apátrida;​ sus familiares y amigos en Londres enterraron su cuerpo en el cementerio de Highgate el 17 de marzo de 1883. Asistieron entre nueve a once personas en su funeral. ​Friedrich Engels dijo en su discurso:

El 14 de marzo, a las tres menos cuarto de la tarde, dejó de pensar el más grande pensador de nuestros días. Apenas le dejamos dos minutos solo, y cuando volvimos, le encontramos dormido suavemente en su sillón, pero para siempre.

 

¿No les suena a ustedes eso de los prostíbulos, del buen comer y mejor beber, de proclamar la escuela pública y llevar a sus hijos a la privada, de la inmersión en idiomas regionales y enviar a los hijos a aprender inglés, alemán o chino, de predicar para los pobres y convertirse en rico a costa de esos pobres, de vivir en un “pisito” y pasar a tener yates, fincas rústicas y chalets? En esta vida hay tontos y listos; los listos son los que viven a costa de los tontos.

 

Publicado en el Blog de Campos el 03-04-2019

 

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