Con mi autorización marital

La historia es la “disciplina que estudia y expone, de acuerdo con determinados principios y métodos, los acontecimientos y hechos que pertenecen al tiempo pasado y que constituyen el desarrollo de la humanidad desde sus orígenes hasta el momento presente”. Otra cosa es que cada uno cuente “su” historia” que, además, cambia cada día a través de nuevas investigaciones y nuevos descubrimientos. Y cada uno cuenta su cuento, porque “el miedo del hombre … ha inventado todos los cuentos” (León Felipe).

La izquierda política española enarbola la liberación de la mujer. Pero oculta que la primera vez que las españolas votaron en igualdad con los hombres fue en las municipales de 1925, bajo la dictadura del general Primo de Rivera y el reinado de Alfonso XIII (por primera vez en Europa) y en las elecciones generales durante la segunda república. Defendió el voto femenino Clara Campoamor, del partido Radical, encuadrado en la derecha. Se opuso Victoria Kent, republicana y anarquista, votando en contra toda la izquierda porque, decían, que “las mujeres votarían lo que les indicase la Iglesia Católica”. La primera mujer que defendió la igualdad de derechos de la mujer fue Emilia Pardo Bazán, de derechas. En el prólogo de su libro «El encaje roto» está su pensamiento sobre lo que ahora se llama feminismo y entonces era simplemente igualdad ante la ley, sin considerar a la mujer un ser débil e inferior.

Clara Campoamor, Concepción Arenal, María Zambrano, Isabel Oyarzabal, Concha Méndez, Mercedes Formica (una de las primeras juristas españolas, pionera en la lucha por los derechos de la mujer en la posguerra española), tomaron el relevo.

La ley 14/1975 de 2 de mayo, ​ fruto de la lucha feminista liderada por María Telo, reconoció la plena capacidad de obrar de la mujer casada, al establecer que el matrimonio no restringe la capacidad jurídica de ninguno de los cónyuges y suprimir la licencia marital,  derogando el deber de obediencia a la autoridad marital que hasta ese momento existía, que para poder suscribir cualquier contrato o abrir una cuenta en un banco, necesitaba que firmara el marido bajo la estampación de un sello que decía: “Por mí y con mi autorización marital”.

Lo que en su momento fue una reivindicación para la igualdad entre sexos, a causa de las subvenciones públicas, se ha convertido en el medio de vivir de una serie de personas, que lo que pretenden no es la igualdad, sino la prevalencia de la mujer sobre el hombre, hasta tal punto que una ley, inconstitucional para mí, transgrede la presunción de inocencia del hombre ante cualquier acusación de género por parte de la mujer.

Ayer fue el DIA DE LA MUJER, con convocatoria de huelga y manifestación en casi todas las ciudades de España. Yo asistí a la concentración que hubo en la ciudad en la que vivo, muchas estudiantes con camisetas moradas y banderolas (como aquellas que se repartían cuando Franco llegaba a cualquier ciudad) de CCOO y UGT sobre fondo morado ¿no era rojo su distintivo?, personas que no han trabajado nunca dada su situación de estudiantes, algunas jubiladas y unos pocos hombres y mujeres que deben “trabajar” en algún partido político o sindicato, -por cierto ayer también fue el día en el que “El Mundo” publicaba: “Se eleva a 41,7 millones de euros el fraude de UGT Andalucía con subvenciones de la Junta. El perito judicial certifica que desvió el 64% de las 11 ayudas que Chaves y Griñán les concedieron entre los años 2009 y 2013”- porque hablaban del lugar donde tenían “el almacén del material que nos han enviado”.

Una de las manifestantes, de unos veinte años, llevaba en su espalda un gran cartel que ponía We can do it! Le pregunté si sabía qué era eso; me contestó, ofendida: Eso dice “nosotras podemos hacerlo”; yo le dije: Te he preguntado si sabías lo que era, no que me tradujeras el cartel. Como en la obra de teatro, miróme, diose la vuelta, fuese, y no hubo nada.

Por si no se lo han explicado en su partido, en su sindicato, o en su asociación feminista, le informaré que es un cartel creado por H. Howard Miller en 1943, en honor a la vida de Rose Will Monroe (1920 –1997), una joven trabajadora de una fábrica de aviones bombarderos, que se incorporaron al trabajo en sustitución de los hombres que habían ido al frente, en la II WW.

Entonces no se decían chorradas como “No es casualidad que la guitarra tenga forma de mujer, sino una forma en que los hombres reflejan su poder sobre nosotras. Tocar la guitarra es como abusar de una mujer a la que sujetas con una mano y la manoseas con la otra”. A la autora de este texto se le ha olvidado lo de sentarse a una mesa camilla, ordeñar las ubres caídas de las vacas o contemplar las esculturas de Botero.

Ahora, todo el mundo es feminista. En este tema hay mucho business. Hasta Ana Botín patrocina el “orgullo gay” en el Reino Unido y lanza una “banca feminista” en España. Y pregona que siete de las trece Direcciones Territoriales que el Santander tiene en España, están dirigidas por mujeres. Pero calla que de los casi siete mil empleados desenganchados (despedidos o jubilados anticipadamente) en ese banco durante el año pasado, el 60% aproximadamente fueron mujeres. ¿Por qué será …? ¿No será porque quiere a los trabajadores más preparados, más dedicados, más eficientes, sean del sexo que sean? Este puede ser el meollo de la cuestión, en el que no valen las cuotas ni los sueños inducidos por radicales y sociedades más o menos secretas: Todos queremos que nos atienda el mejor médico, el mejor abogado, el mejor arquitecto, el mejor juez, el mejor guardia civil, el mejor empleado, sin importarnos si es hombre o mujer.

 

 

Esta huelga del Día de la Mujer del 8-M, tiene poco que ver con el feminismo. Hoy en día, todos (hombres, mujeres, X), estamos de acuerdo en la IGUALDAD, a todos los efectos, de cualquier género; podrá haber alguna “oveja negra” (perdón por la expresión) que se haya quedado anclada en la primera mitad del pasado siglo XX, pero son insignificantes. La realidad es que triunfan los mejores, y los enchufados, que siempre los ha habido y los habrá, como nuestra vicepresidenta de Gobierno que dice esta simpleza de niña de segundo de la ESO: “Yo también trabajé en el ámbito privado muchos años. Soy funcionaria pública”.

Por cierto, ¿dónde y cuándo es la manifestación en defensa de la mujer de la fotografía que a continuación expongo:

 

 

El “Manifiesto” de la concentración, manifestación y huelga de ayer, contiene ideología de extrema izquierda, reclamando comunismo; fronteras abiertas; sustituir el actual orden patriarcal, racista, colonizador y capitalista;  educación pública, laica y con currículos feministas; que el personal judicial, policial y servicios sociales reciba, de manera continuada y obligatoria, formación feminista; legalizar la venta ambulante de los manteros; que el aborto esté fuera del Código Penal y se reconozca como un derecho de las mujeres y personas con capacidad de gestar a decidir sobre su cuerpo y su maternidad, que se respete la autonomía de las mujeres de 16 y 17 años y se garantice su realización en los servicios públicos de salud para todas las mujeres. ¡Aborto libre, seguro, gratuito y en la Sanidad Pública! (de la responsabilidad penal de esas mismas mujeres en actos delictivos no dice nada); derogar de forma inmediata la Ley de Extranjería; lograr un modelo económico nuevo que no se base en la división sexual del trabajo, que sea social y ambientalmente sostenible y que defienda a las personas frente a la acumulación de capital y los beneficios del mercado; facilitar una cultura que, frente a los modelos individuales de éxito, facilite lo comunitario, las relaciones vecinales, la gestión participativa y el uso compartido de bienes, de espacio público; construir una economía sostenible, justa y solidaria que gestione los recursos naturales de forma pública y comunitaria, que esté en función de las necesidades humanas y no del beneficio capitalista; construir un modelo de banca social y pública.

Quiero acabar estas reflexiones dedicándole el poema que sigue a continuación, de origen anónimo, a mi mujer, esposa, compañera, amante, madre de mis hijos, alegría de mi vida, con la que llevo casado 45 años y a la que quiero más cada día.

 

 

Publicado en el Blog de Campos el 09-03-2019

 

 

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