España – Secretos de la democracia – ETA

El periodo democrático español, iniciado a la muerte del General Franco, tiene grandes secretos, unos grises y otros negros, que solo conocen pocas personas y que callan, por diferentes razones. Esa es una de las causas por las que el presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, campa a sus anchas y nadie se mete con él, pues se cuidó muy bien de ir documentando las cloacas del periodo de la Transición y posteriores, a través de lo que entonces se conoció como los “patas negras” de la policía catalana.

Secretos grises pueden considerarse la financiación de los partidos políticos desde el inicio de dicho periodo, y todos, de una u otra forma, han recibido ayudas externas e internacionales para su puesta en marcha y primer funcionamiento; hasta el último en aparecer en escena, VOX, que ha reconocido que es así, pero, dicen, es legal y ajustado a las normas vigentes.

Los préstamos perdonados por los bancos, perdón, contabilizados en suspenso y amortizados contra la cuenta de resultados, sin reclamación, como puede comprobarse analizando el CIR en secuencias anuales, quien tenga acceso a ello.

La corrupción, a todos los niveles y en todos lados, son excepciones, pero las hay, y han sido de igual o similar tamaño según el periodo en el que han estado en el poder unos y otros.

Personas que cuando llegaron a la política eran asalariados o profesionales liberales de nivel medio en sus ingresos, y que ahora tienen “posibles” en abundancia, como se dice en la Mancha toledana.

Y así podría seguir con otros muchos ejemplos generales que, aunque hayan ido a menos, algunos perduran en nuestros días.

En cuanto a grandes secretos negros, pecados capitales que podían haber dado un vuelco a la democracia española, yo creo que hay varios, que vamos a tratar de explicar someramente (hay mucha documentación, en un sentido y en otro) en los próximos capítulos de esta serie titulada España.

 

ETA

ETA. ORÍGEN E IDEOLOGÍA

Víctor Manuel Javato González – Licenciado en Historia (UAM)

 

El nacionalismo vasco surge en la década de 1890 en Vizcaya como reacción a los síntomas de modernización e industrialización que caracterizan a la España, y muy especialmente, al País Vasco, de fines del s. XIX. La masiva llegada de obreros inmigrantes a la emergente industria vizcaína se mezcló con el caldo de cultivo que el carlismo y el fuerismo venían, desde hacía varias décadas, alimentando.

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Hemos de recordar que Sabino Arana, el ideólogo del nacionalismo vasco, procedía de las filas del carlismo. Y es que el carlismo y el resultante nacionalismo vasco, “compartían una misma concepción religiosa del mundo y un mismo orden de valores. Procedían de la misma tradición antiliberal e integrista. La diferencia se reducía al marco de aplicación. La misma situación de partida: una nación esencial y providencialmente católica, sumida en un proceso de decadencia moral y religiosa por el contagio de ideas y costumbres corruptas extranjeras. También la fórmula salvadora era la misma: aislamiento para evitar el contagio, purificación de elementos impuros y recuperación de viejas esencias”.

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Cánovas del Castillo no se propuso abolir los Fueros, sino que los concilió con la Constitución de 1876 y con la igualdad de derechos y obligaciones entre los españoles. De esta forma, se fue consolidando una autonomía fiscal y administrativa que satisfizo al fuerismo moderado …

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De la defensa de los Fueros bajo tintes españolistas a la ruptura con la soberanía española sólo había ya un paso, el que dio Sabino Arana …..  Esta modernización, como ya se ha esbozado con anterioridad, provocó la masiva llegada de inmigrantes (maketos, para el posterior nacionalismo sabiniano) obreros desde otros puntos de la península, lo que generó una profunda conmoción en una buena parte de los colectivos sociales vascos más afincados en la cultura tradicional. Estos obreros no tardaron en sindicalizarse y en formar secciones de la UGT y el PSOE en Vizcaya, organizaciones marxistas anticlericales, consideradas peligrosas e inmorales por parte de la población católica vasca. Entre uno de esos vascos conmocionados por la “invasión” y por las transformaciones que Vizcaya estaba atravesando, se encontraba Sabino Arana Goiri (Vizcaya, 1865 – Vizcaya, 1903).

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Hacia 1892, como bien nos indica Antonio Elorza, el fundador del nacionalismo vasco difunde una serie de escritos que comienzan a plantear la legitimad del antagonismo entre España y el País Vasco, entre los que destaca “Bizcaya por su independencia, visto por sus seguidores como el libro despertador de la conciencia nacional vasca. Arana aspira a poner ante los ojos de los vizcaínos los elementos de una memoria histórica que resulta borrada por la presencia española”.

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Para Sabino la nación vasca se fundamenta en una serie de caracteres: “primero, la raza; segundo, la lengua; tercero, el gobierno y las leyes; cuatro, el carácter y las costumbres, y quinto, la personalidad histórica”, configurando, así, un nacionalismo de raíz herderiano fundamentado en la tradición, la raza y la religión. Arana elabora un imaginario doctrinal que se apoya en la pureza racial de los vascos, manifestada en la ausencia de corrupción de la raza ancestral euskalduna con respecto a otras etnias inferiores, como la judía o la mora; y en la pervivencia del euskera. De esta forma presenta un panorama en el que los puros, los vascos, se ven sometidos a la tiranía de los españoles, definidos como un pueblo inferior, degenerado y corrupto que ha traído la perdición a Vizcaya.

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Siguiendo los patrones jesuitas, de los que Sabino es claramente deudor, consistirá en cerrarse a toda influencia exterior configurándose un proyecto cultural que conseguirá identificar a este movimiento, que derivará en la formación de un partido político en julio de 1895, el Partido Nacionalista Vasco (PNV), con toda manifestación vascuence.

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Cuando el 18 de julio de 1936 se subleva una parte de los mandos militares contra el gobierno republicano, el nacionalismo vasco todavía no había logrado el deseado Estatuto de Autonomía, por lo que se planteó en su seno una amarga contradicción. Los rebeldes, que habían triunfado en Navarra y Álava, se presentaban, entre otras cosas, como los guardianes de la fe católica pero defendían a ultranza la unidad territorial y administrativa del Estado, siendo la cuestión de las autonomías y los nacionalismos periféricos una de las puntas de lanza de su discurso. Por ello, el PNV, fuerza mayoritaria del nacionalismo vasco, se vio obligado a tomar partido en la contienda, aún a su pesar, como bien lo demuestran las reacciones de algunos de sus militantes como las del mismísimo hermano de Sabino Arana, Luis, quien más próximo a los radicalistas Jagi-Jagi, abogaba por la neutralidad. La alianza del nacionalismo vasco con la República se caracterizaba, pues, como una alianza “sin mucho entusiasmo”, como bien expresó Juan Ajuriaguerra

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Perdido Bilbao (19 de junio de 1937) y con él su autogobierno, el nacionalismo vasco cumplió el vaticinio que con anterioridad había expuesto Manuel Azaña, con la caída de Bilbao los nacionalistas vascos arrojaron las armas, puesto que estos no luchaban “por la causa de la República ni por la causa de España, a la que aborrecen, sino por su autonomía y semindependencia”.

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El pacto de Santoña (agosto de 1937), por el que el gobierno vasco acordó el fin de la resistencia con los mandos italianos, acabó en un estrepitoso fracaso. Según el acuerdo, el ejército vasco se retiraría bajo la condición de que se respetara la retirada de los gudaris (soldados vascos); sin embargo, esto no fue así, y las detenciones y los fusilamientos se fueron desarrollando como en el resto del territorio peninsular.

La represión se extendió al País Vasco siguiendo el modelo del resto de territorios ocupados por los rebeldes. Miles de nacionalistas murieron o fueron apresados. “El gobernador de San Sebastián decretó la prohibición del uso del euskera y hasta diecisiete sacerdotes afines al nacionalismo fueron ejecutados, cientos de ellos encarcelados, y muchos fueron trasladados a otras parroquias al no garantizar su lealtad a los nuevos gobernantes”.

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La década de los años cincuenta fue sumamente importante tanto para el régimen franquista como para el nacionalismo vasco. El desarrollo industrial del País Vasco, especialmente de Vizcaya, incrementó la demanda de mano de obra y aumentó el flujo de inmigrantes en busca de trabajo desde otros puntos de España. Sin embargo, este no era un problema nuevo, puesto que, como ya hemos visto, el origen del nacionalismo vasco tuvo una vinculación especial con este fenómeno ante las inevitables tensiones culturales y sociales que provoca. Nos encontramos, pues, ante los elementos que formulan un nuevo nacionalismo vasco que vuelve a mirar hacia aquellos primitivos principios radicales poniendo el acento en el antagonismo entre España y Euskadi. La masiva llegada de maketos (inmigrantes), la opresión de la dictadura que permite una percepción real de dicho antagonismo, la amenaza de la cultura y los principios tradicionalistas vascos, han tendido puentes con la “enemiga” administración española; el escepticismo de la generación que vivió la guerra civil, todo ello provoca el surgimiento de un grupo juvenil radical que, siguiendo los antecedentes de las facciones aberriana y jagi-jagi, se retrotrae a los primeros dogmas sabinianos y decide pasar a la acción.

Hacia 1952, un grupo de estudiantes universitarios, mayoritariamente procedentes de la Escuela de Ingenieros de la Universidad de Deusto, entre los que se encuentran José María Benito del Valle, José Manuel Aguirre Bilbao, José Luis Álvarez Enparantza (“Txillardegi”), Julen Madariaga, Alfonso Irigoien, Iñaki Gainzarain, Rafael Albizu e Iñaki Larramendi, comenzarán a mantener reuniones semanales tratando temas fundamentalmente culturales. Algunos habían llegado a participar en la ilegalizada agrupación juvenil EIA (Eusko Ikasle Alkartasuna, Agrupación de Estudiantes Vascos), vinculada al PNV. Provenían casi todos de familias burguesas en las que predominaba el sentimiento nacionalista, del que tenían, sin embargo, una vaga concepción ideológica debido a la dificultad de obtener obras y acceder a publicaciones ante la férrea censura del régimen. Sin embargo, y pese a ello, consiguen hacerse con una colección de obras nacionalistas, la mayoría anteriores a la contienda civil, así como libros publicados por la editorial argentina EKIN, de la cual toman su denominación …… El PNV va a facilitar al grupo EKIN las infraestructuras necesarias para desarrollar sus actividades (imprentas, tránsito por la frontera, etc.)

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De esta forma, en una fecha especialmente significativa, el 31 de julio de 1959 (aniversario de la fundación del PNV y festividad de San Ignacio de Loyola) nace Euskadi ta Askatasuna (Euskadi y Libertad), ETA.

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ETA, como continuadora del proyecto culturalista EKIN, considera que su objetivo fundamental es el regreso a las esencias del nacionalismo histórico representado por el pensamiento de Sabino Arana, por lo que tratará de impulsar una importante labor de estudio e investigación de la historia vasca y del nacionalismo originario. De esta forma, durante estos primeros años de vida de la organización, predominará la labor formativa de sus militantes permitiéndole redescubrir los mitos tradicionalistas que asume sin complejos: “igualitarismo y nobleza universal de los vascos; independencia absoluta del País Vasco hasta la pérdida de los fueros; ocupación actual del país por parte de dos Estados extranjeros”, sólo discrepándole las connotaciones raciales, sustituyéndolas por los principios de superioridad lingüístico-cultural, y el determinismo religioso al aceptar la libertad de culto y la estricta separación entre religión y política. ETA no se definirá como partido, sino que irá más allá asumiendo su labor como movimiento de liberación patriótica y proclamó sus principios políticos en su I Asamblea donde se caracterizó como “movimiento revolucionario vasco de liberación nacional”.

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El clero vasco se convirtió en un elemento más de oposición al régimen, fomentando publicaciones y creando escuelas clandestinas (ikastolas) en las que se promovía el estudio del euskera. Ante tal oposición al régimen, y pese a los planteamientos laicistas de la organización, “ETA no sólo va a contar con el apoyo de numerosos sacerdotes, sino que además un gran contingente de sus futuros militantes va a proceder de seminarios o casas religiosas e, incluso, se van a dar algunos casos de sacerdotes que militen en ETA”.

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De: https://www.elmundo.es/eta/historia/index.html

Bilbao, 31 de julio de 1959. Un grupo de estudiantes radicales disidentes del colectivo EKIN –nacido en 1952 para reaccionar contra la pasividad y el acomodo que en su opinión padecía el PNV– funda Euskadi Ta Askatasuna (Euskadi y Libertad). Es el nacimiento de ETA, una alternativa ideológica a los postulados del PNV con cuatro pilares básicos: la defensa del euskara, el etnicismo (como fase superadora del racismo), el antiespañolismo y la independencia de los territorios que, según reivindican, pertenecen a Euskadi: Álava, Vizcaya, Guipúzcoa, Navarra (en España), Lapurdi, Baja Navarra y Zuberoa (en Francia).

Su primera acción violenta se produce el 18 de julio de 1961: el intento fallido de descarrilamiento de un tren ocupado por voluntarios franquistas que se dirigían a San Sebastián para celebrar el Alzamiento.

En estos primeros años, la policía persigue a sus miembros, que se dedican a colocar pequeños artefactos sin apenas consecuencias, hacer pintadas de «Gora Euskadi» (Viva Euskadi) y colocar ikurriñas. Las bases de la organización se consolidan en mayo de 1962, en la celebración de suI Asamblea en el monasterio de Belloc (Bayona, Francia), donde se presenta como «Movimiento Revolucionario Vasco de Liberación Nacional». El grupo rechaza cualquier colaboración con partidos o asociaciones no nacionalistas vascas y apuesta por una fuerte campaña proselitista. Es aquí cuando se autodefinen como una «organización clandestina revolucionaria» que defiende la lucha armada como el medio de conseguir la independencia de Euskadi.

 

A mediados de los 60, se inician los contactos con vascos exiliados en Francia y con grupos antifranquistas. El aumento del debate interno provoca los primeros enfrentamientos ideológicos: en la V Asamblea (1966-67) entra en escena «el nuevo nacionalismo revolucionario» del núcleo duro, que hace hincapié en que Euskadi es una «nación ocupada» militarmente por una potencia extranjera, España, y en la necesidad de utilizar la violencia para lograr la descolonización.

Su primera víctima mortal se produce el 7 de junio de 1968. El guardia civil José Pardines Arcaymuere en un control de carretera, tiroteado por Txabi Etxebarrieta, que fue abatido durante la persecución posterior. En respuesta a la muerte del “compañero perdido”, el 2 de agosto la banda asesina al policía franquista Melitón Manzanas, jefe de la brigada político-social de Guipúzcoa, en la puerta de su casa. ETA proclama que ha «ejecutado una sentencia del pueblo».

 

La represión policial tras estos dos primeros atentados consigue neutralizar las actividades terroristas durante 1969. Y en diciembre de 1970, se celebra el Juicio de Burgos contra 16 miembros de la banda, entre huelgas y manifestaciones de solidaridad con los acusados, al mismo tiempo que ETA secuestraba al cónsul alemán Eugen Beihl.

Durante el juicio, los procesados reconocen su pertenencia a ETA, exponen sus planteamientos marxistas y obreros y culminan sus intervenciones entonando el «Eusko Gudariak», el himno del soldado vasco. Seis de los procesados fueron condenados a muerte y las penas impuestas al resto sumaban un total de 519 años de prisión. Ante la presión internacional, Franco conmutó las penas de muerte por reclusión mayor.

(*) Según datos el Ministerio del Interior. Algunas fuentes señalan que la primera víctima mortal de ETA fue la niña de 18 meses María Begoña Urroz Ibarrola, alcanzada por una bomba colocada el 28 de junio de 1960 en la estación de Amara, de San Sebastián.

La banda terrorista logra su mayor golpe de efecto con el asesinato del almirante Carrero Blanco, el 20 de diciembre de 1973, en un espectacular atentado en la calle Claudio Coello de Madrid. El primer atentado masivo se produjo al año siguiente: el 13 de septiembre de 1974, 12 civiles morían y otros 80 resultaban heridos en la explosión de un artefacto en la cafetería Rolando, en la calle Correo de Madrid, situada junto a la Dirección General de Seguridad.

El debate interno sobre este atentado masivo provoca la primera escisión importante en la organización: los «milis» de ETA militar, partidarios de la insurrección popular, se desmarcan de los «polimilis» de ETA político militar, que apuestan por la violencia selectiva.

La actividad terrorista no cesa con la muerte de Franco. A pesar de que las ilusiones democráticas renacen con la muerte del dictador, los últimos años de la década de los 70 fueron especialmente sangrientos, con atentados indiscriminados que se cobran la vida de más de un centenar de personas.

La amnistía decretada el 15 de octubre de 1977 afecta a los presos etarras encarcelados durante la dictadura franquista.

 

 

En la década de los 80, ETA recrudece su ofensiva para forzar las negociaciones con el Gobierno y los atentados masivos e indiscriminados azotan a la sociedad española como no lo había hecho hasta entonces.

El 15 de julio de 1986, 12 agentes de la Guardia Civil mueren al explosionar un coche bomba en la Plaza de la República Dominicana de Madrid. Al año siguiente, el 18 de junio de 1987, otro coche bomba sembraba el terror en el parking del centro Hipercor de Barcelona, provocando 21 muertos y 45 heridos. El 11 de diciembre de ese mismo año, un coche bomba con 250 kilos de explosivos hacía explosión frente a la Casa Cuartel de Zaragoza, dejando un balance de 11 muertos y 40 heridos.

 

 

Antes, había desaparecido ETA político-militar (en 1982) y comenzado la «guerra sucia» de los GAL. El 23 de septiembre de 1984, Francia concede, por primera vez, la extradición de tres presuntos miembros de ETA a España, sentando precedente para futuras colaboraciones. Los partidos políticos también mueven pieza en su terreno. Se firman el Pacto de Madrid (1987), el Pacto de Ajuria Enea (1988) y el Pacto de Navarra (1988).

En esta década se produce uno de los episodios más destacados de las disidencias internas en el seno de la banda terrorista: Dolores González Cataraín ‘Yoyes’, que abandonó la organización en 1980 por su desacuerdo con la línea dura, fue asesinada el 10 de septiembre de 1986 mientras paseaba con su hijo. La reinsertada más significativa, uno de los miembros de ETA más buscados durante los años 70, se había instalado en San Sebastián en 1985 tras 11 años de exilio en México.

En 1989, ETA y el Gobierno intentan dialogar y acercar sus posturas en las conversaciones de Argel, tres meses de contactos que estuvieron acompañados de una tregua de la banda terrorista, que retomó las armas tras la ruptura del diálogo.

El 29 de marzo de 1992, pocos meses antes de la Expo’ 92 y de los Juegos Olímpicos de Barcelona, se produjo una de las mayores operaciones contra ETA. Después de una minuciosa investigación llevada a cabo por la Guardia Civil, la policía francesa detuvo a la dirección de la banda terrorista, en un chalé de la localidad de Bidart. La cúpula etarra estaba integrada por José Luis Álvarez Santacristina ‘Txelis’, José Javier Zabaleta Elósegi ‘Baldo’, Francisco Múgica Garmendia ‘Paquito’ y José Arregi Erostarbe ‘Fitti’.

Esta actuación policial provocó la mayor crisis registrada hasta entonces en el seno de la banda criminal. El golpe de Bidart obligó a ETA a recomponer su dirección, reorganizar su entramado civil y extremar las medidas de seguridad.

Ante esta situación, el 11 de julio de ese mismo año, la nueva dirección de ETA (Ignacio Gracia Arregi ‘Iñaki de Rentería’, Mikel Albizy ‘Antza’ y Feliz Alberto López de la Calle ‘Mobutu’) propuso una tregua de dos meses. Como condición para silenciar las armas, exigió que el entonces secretario de Estado para la Seguridad, Rafael Vera, se traladara a Santo Domingo para negociar con Eugenio Etxebeste ‘Antxon’, en un intento de recuperar las conversaciones de Argel. Pero el diálogo no se materializa y el 21 de junio de 1993 ETA vuelve a atentar contra seis militares en Madrid, cerrando la puerta a cualquier posible negociación.

En medio de la inestabilidad provocada por el descabezamiento de la banda, la violencia callejera se convirtió en su mejor arma. Se organizaron grupos violentos que actuaban en distintos niveles:

  • Grupos ‘X’, formados por jóvenes radicales encargados de realizar destrozos callejeros.
  • Grupos ‘Y’, compuestos por un máximo de cinco personas, se dedican a cometer pequeños atentados.
  • Grupos ‘Z’, integrados por miembros especializados, son los responsables de los coches bomba y de los asesinatos.

Financiación: Extorsión y chantaje

  • Armas, municiones, explosivos, comandos… La maquinaria criminal de ETA requiere importantes cantidades de dineropara costear el material necesario para sus actividades, mantener su infraestructura y apoyar tanto a los etarras liberados como a sus miembros deportados, refugiados o huidos. Para ello, necesita 15 millones diarios y más de 5.400 anuales, según un informe confidencial de la Ertzaintza conocido en 1996.
  • En sus inicios, la banda terrorista consiguió financiarse mediante atracosa entidades bancarias, técnica que fue abandonando progresivamente para centrarse en los secuestros y la extorsión a empresarios a través del cobro del ‘impuesto revolucionario’, sus dos principales fuentes de financiación. Muchas actuaciones policiales han intentado desmantelar el entramado financiero que utiliza la banda para blanquear el dinero recaudado mediante prácticas mafiosas e ilegales.

Secuestros

A lo largo de su historia, ETA ha secuestrado a 77 personas, método utilizado como vía de financiación y medida de presión y chantaje frente al Gobierno. Algunas fueron liberadas tras el pago de los rescates o gracias a la intervención de la Fuerzas de Seguridad. Otras corrieron peor suerte y fueron asesinadas por los terroristas. La banda empezó a utilizar esta técnica el 1 de diciembre de 1970, con el secuestro del cónsul alemán Eugenio Behil, que duró 25 días. El secuestro más largo de ETA ha sido el del funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara, liberado el 1 de julio de 1997 por la Guardia Civil tras 532 días de cautiverio. Ese mismo día, la banda terrorista había puesto en libertad a Cosme Delclaux.

Pocos días después, ETA recurría una vez más al secuestro para demostrar su fuerza e intentar chantajear al Gobierno. El 12 de julio, Miguel Ángel Blanco, diputado del PP en la localidad vizcaína de Ermua, apareció maniatado y gravemente herido en una zona rural de Lasarte, una vez cumplido el ultimátum de 48 horas dado por la banda terrorista al Gobierno para que cediera en su política de dispersión de presos y trasladara al País Vasco a los etarras repartidos en prisiones de todo el país. Blanco murió en el hospital, pocas horas después de ingresar en estado de muerte cerebral tras recibir dos disparos en la nuca.

En los últimos años, los responsables de la lucha antiterrorista han considerado que ETA no secuestra porque tiene sus necesidades financieras cubiertas con el cobro del ‘impuesto revolucionario’.

  • LOS SECUESTROS MÁS LARGOS
  • José Antonio Ortega Lara, 532 días. Funcionario de prisiones. Secuestrado el 17-01-1996 (RIP)
  • José María Aldaya, 342 días. Secuestrado el 08-05-1995
  • Emiliano Revilla, 249 días. Empresario. Secuestrado el 24-02-1988.
  • Cosme Delclaux, 233 días. Empresario. Secuestrado el 11-11-1996 (RIP)
  • Julio Iglesias Zamora, 116 días. Ingeniero. Secuestrado el 05-07-1993
  • Luis Suñer, 91 días. Empresario. Secuestrado el 13-01-1981
  • Adolfo Villoslada, 85 días. Ingeniero. Secuestrado el 24-11-1989.
  • Diego Prado y Colón de Carvajal, 73 días. Ingeniero. Secuestrado el 24-11-1989.

 

El impuesto revolucionario

Los métodos de extorsión de ETA incluían el envío de cartas amenazantes a empresarios vascos, en las que se exigía el pago de una determinada cantidad de dinero a cambio de que su patrimonio e incluso su integridad física no corrieran peligro. Aunque muchos amenazados denunciaron estas prácticas mafiosas, es difícil determinar cuántos llevaron el ‘aviso’ en silencio sobre sus espaldas, ante el terror psicológico impuesto por la banda terrorista, que llegó a aplicar ‘intereses de demora’ a quienes que se retrasaban en el pago.

El miedo y la indefensión de los amenazados fue en en aumento con el envío de cartas marcadas con un código especial. Una serie de números y letras en la parte superior de las misivas donde se indicaba la cantidad a pagar y cómo hacerlo, con la posibilidad de que los terroristas reconocieran la carta con el código en el caso de que alguna de ellas fuera reproducida en los medios de comunicación.

En marzo de 2011 la banda anunciaba a los empresarios que cancelaba su extorsión. José Antonio Sarría, presidente de la Confederación de Empresarios de Navarra fue el destinatario de la misiva para que comunicara “a los empresarios y a la sociedad” que había «quedado cancelada la exigencia» del conocido como pago del impuesto revolucionario.

La trama empresarial

Durante años, la lucha antiterrorista dio por segura la existencia de un entramado empresarial que permitía a ETA financiar sus actividades y blanquear el dinero recaudado mediante la extorsión y el chantaje.

En los años 80, no se pudieron demostrar las sospechas de que la banda terrorista utilizaba una empresa intermediaria de seguros y el negocio de las tragaperras como fuente de financiación. Las investigaciones que siguieron a la detención de la cúpula de ETA en Bidart, en 1992, aportaron las primeras pruebas decisivas sobre el “Proyecto Udaletxe”, un entramado empresarial diseñado por ETA para permitir la autofinaciación de las organizaciones de su entorno y el soporte económico de sus militantes huidos. Para ello, la red, que movía cerca de 2.000 millones de pesetas al año, se extendía desde el País Vasco hasta Cuba, Panamá, Venezuela y Cabo Verde.

Fue ya en 1998 cuando una operación dirigida por el juez Baltasar Garzón asestó el primer varapalo al entramado financiero de ETA. Primero, en el mes de mayo, con el desmantelamiento de una red de empresas paralelas de la Koordinadora Abertzale Socialista (KAS) que financiaba a ETA. Después, en el mes de julio, con el cierre del diario Egín y de la emisora Egin Irratia y la intervención de empresas relacionadas por ser «instrumentos operativos» de la banda terrorista y de la «difusión de los planteamientos de su estrategia». A finales de año, el juez Garzón procesó a 26 personas por su relación con el caso y declaró ilícita a la Koordinadora Abertzale Socialista (KAS) «como parte integrante de la misma organización terrorista que ETA encabeza».

En el año 2000, una operación contra Xaki, considerado el aparato de relaciones internacionales de ETA, aportó datos relevantes sobre las finanzas de la banda terrorista en Latinoamérica.

Una nueva actuación del juez Garzón, ya en 2002, golpeaba de nuevo a la financiación terrorista, desmantelando el entramado constituido en torno a las “herriko tabernas”, las sedes de Batasuna que, durante años, funcionaron como centros operativos de recaudación del “impuesto revolucionario”.

 

De: https://elpais.com/politica/2018/05/03/actualidad/1525374369_414522.html

Asesinatos

ETA ha dejado un balance atroz, lleno de dolor y de familias rotas: 854 personas asesinadas (853 según los datos del Ministerio del Interior más el policía Jean-Serge Nèrin, asesinado en Francia el 10 de marzo de 2010) y varios miles de heridos y amenazados.

 

 

 

 

Foto: Uly Martín para El País

 

 

 

Más de la mitad eran guardias civiles, policías y militares

De los muertos, en torno a 500 eran miembros de las Fuerzas Armadas o de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (fundamentalmente, y por este orden, guardias civiles, policías nacionales y militares). El resto, políticos, periodistas, jueces, empresarios, gente que pasaba por allí…

Las estadísticas de víctimas mortales van mostrando los cambios estratégicos en la historia criminal de ETA. Antes de la muerte de Franco, entre 1968 y 1975, ETA mató a 44 personas (solo el 5% del total de su historial de asesinatos). Poco después, y tras dos años relativamente similares en número de víctimas mortales (18 en 1976 y 12 en 1977), en 1978 —el año en el que se aprueba la Constitución— el número de asesinatos se multiplicó brutalmente: 65 en 1978, 77 en 1979 y 95 en 1980 (el año con mayor número de muertos). En tan solo tres años perdieron la vida 237 personas.

El ex guardia civil Javier López, hoy vicepresidente de la asociación de víctimas de las fuerzas y cuerpos de seguridad, recuerda: “En el País Vasco estábamos solos y marginados. Nuestras familias tenían que ocultar dónde trabajábamos. Nuestras mujeres temían que reconocieran su acento en las tiendas porque entonces tenían que dar explicaciones. Nuestros hijos, en las escuelas, tenían que decir que su padre trabajaba en alguna gran empresa, como Telefónica, y que por eso vivíamos allí. Después, cuando sufrías un atentado, para la sociedad española tampoco existías. Sí para tu entorno más próximo, pero el resto de la gente daba la espalda al terrorismo. Solo tras las grandes masacres, como el atentado de Hipercor o el de la casa cuartel de Zaragoza, y cuando ETA empezó a matar a personas con relevancia social y política, la sociedad cambió. El secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, concejal del PP de Ermua (Bizkaia), de 29 años, en agosto de 1997, logró el reconocimiento social definitivo de la brutalidad del terrorismo”.

 

 

De:  https://es.wikipedia.org/wiki/Euskadi_Ta_Askatasuna

La lista de organizaciones terroristas de la UE

En la reunión del Consejo Europeo del 5 de junio de 2003, se acordó​ la ampliación de la lista de personas y organizaciones terroristas. En esta ampliación, se incluyó a Batasuna (y como alias de ella a Herri Batasuna y Euskal Herritarrok), y a Jarrai-Haika-Segi, consideradas como un bloque común, y algunas otras organizaciones de la izquierda abertzale, todas ellas consideradas por la UE parte “del grupo terrorista ETA”.

 

Alto el fuego de 2010

Tras la petición por parte diversos mediadores internacionales en marzo de 2010​ y de Eusko Alkartasuna (EA) y Batasuna (que continuaba siendo legal y activa en Francis) el 3 de septiembre de 2010 dentro del acuerdo firmado por ambas organizaciones​ de un alto el fuego, el 5 de septiembre de 2010, ETA lo anunció en un comunicado a la cadena de televisión británica BBC​ sin especificar su alcance. En el comunicado, señaló primero que:

[…] La lucha de años ha sembrado nuevas condiciones políticas. Agotado el marco autonómico, al Pueblo Vasco le ha llegado la hora de realizar el cambio político, el momento de construir para Euskal Herria el marco democrático, siguiendo el deseo de la mayoría de la ciudadanía vasca.

Después se manifestó a favor de un proyecto independentista a través del diálogo y la negociación: ​

Es tiempo de asumir responsabilidades y de dar pasos firmes: en la articulación del proyecto independentista; en el camino de crear las condiciones para construir el proceso democrático; en la respuesta a la represión y en la defensa firme de los derechos civiles y políticos. El cambio político es posible. Pero en ese camino no hay atajos. El camino de la libertad hay que andarlo paso a paso, aunque sea con flexibilidad. Pero, necesariamente, hay que luchar y hacer el esfuerzo al nivel del objetivo que se persigue. Sin confrontación no se puede superar la negación y la cerrazón. En ese esfuerzo ha estado y está la mano de ETA tendida, siempre. ETA se reafirma en el compromiso con una solución democrática, en el compromiso con una solución democrática para que, a través del diálogo y la negociación, los ciudadanos vascos podamos decidir nuestro futuro de forma libre y democrática.

 

Desarme unilateral e incondicional y anuncio de disolución

El 17 de marzo de 2017 ETA anunció su desarme definitivo de manera unilateral y sin condiciones.​ Este se produjo en la mañana del sábado 8 de abril de ese mismo año en la ciudad de Bayona, en el País Vasco Francés, cuando intermediarios civiles comunicaron a las autoridades judiciales francesas la localización de ocho zulos de la banda para proceder a su desarme, incautándose 118 armas, 25.000 balas y casi tres toneladas de explosivos. ​

El 2 de mayo de 2018 se dio a conocer una carta de ETA remitida a diversas organizaciones y agentes vascos, fechada el 16 de abril del mismo año, en la que comunicaba su decisión de disolver «completamente todas sus estructuras y daba por terminada su iniciativa política».26​ En la misiva manifestaba que daba por terminado su ciclo histórico y que había disuelto completamente todas sus estructuras.

Bibliografía

  • Bruni, Luigi (1987). ETA: Historia política de una lucha armada. Vol. 1 -Tafalla (Navarra): Txalaparta. p. 353.
  • Leonisio Calvo, Rafael (2012). Izquierda abertzale, de la heterogenidad al monolitismo.III Congreso Internacional de Historia de Nuestro Tiempo. Logroño: Universidad de La Rioja. pp. 377-388.

 

https://confidencialandaluz.com/cuando-se-justifica-a-los-asesinos/

Por Pablo Gea, 01 marzo 2019.

 

Ha fallecido Xavier Arzalluz. Un gigante. No cabe duda. Tan gigante como el sufrimiento que la banda terrorista ETA ocasionó a España y al País Vasco en particular. Ahora quizás parece lejano. Pero, para algunos, los disparos que asesinaron a Miguel Ángel Blanco o a Francisco Tomás y Valiente resuenan todavía. Era la época en la que la banda mataba casi a diario.

Aquel tiempo en el que había que hablar en voz baja según dónde se estuviera, y en el que los exiliados en Democracia debieron de contemplar impotentes cómo el Terrorismo era utilizado insensiblemente como arma electoral.

El dirigente del PNV nunca ocultó sus sentimientos, aunque sí sus cartas

 

 

Cuidándose mucho del apoyo explícito a los comandos etarras, su sensibilidad siempre estuvo con los verdugos, nunca con las víctimas. Y cuando hubo de torcer el gesto, fue porque la ola de indignación por los asesinatos indiscriminados puso en jaque a la hegemonía abertzale que siempre encadenó a las Vascongadas.

Si algo representa Arzalluz no es altura política. Porque reconocérsela a un actor que otorgó su comprensión a quienes con las armas combatieron contra el Estado de Derecho se antoja de un cinismo y de una hipocresía más allá de lo tolerable. Representa, más bien, esa línea política cobarde que premia contemporizar con los delincuentes y que condena a las víctimas al ostracismo, sacrificadas ritualmente en el altar del pragmatismo político. 

No es casualidad que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se hayan apresurado a ensalzar su figura en Twitter. Son los máximos exponentes a día de hoy de esta política, agravada la pesada mochila de los cientos de asesinatos cometidos por ETA, de blanquear el terrorismo a la vez que se habla de Memoria Histórica. Comidas con Otegui aparte, uno no acaba de entender cómo es posible que sus bases -al menos las del PSOE, habida cuenta de los miembros de este partido muertos por la banda criminal- ni se revuelvan ni se quejen, más allá de aislados gestos simbólicos.

Algo importante a retener en la memoria cuando el problema del independentismo catalán llama de nuevo a la puerta con fuerza y el Juicio a los políticos presos por el 1-O es utilizado sin medias tintas por partidos españoles para denigrar a España.

¿O es que nadie se acuerda ya, después de que mataran a Miguel Ángel Blanco, de lo que Arzalluz, el líder de ese PNV complaciente y comprensivo con Herri Batasuna, espetó al líder del PP vasco Carlos Iturgaiz?

Ahora estamos todos juntos montados en la ola, pero cuando ésta baje, cada uno nos iremos por nuestro camino y nosotros ya sabemos lo que tenemos que hacer”

Toda una declaración de intenciones que se materializaría más tarde en el Pacto de Estella con ETA, junto con Izquierda Unida, para echar de la política vasca al PSOE y al PP porque, según sus propias palabras, ‘no podemos dejar el control de las instituciones en manos de quienes no son abertzales’.

Su catadura moral quedó, por si alguien albergara sentimientos encontrados para entonces, totalmente al desnudo cuando despreció públicamente a Pilar Ruiz, madre de Joseba Pagazaurtundua, el jefe de la policía local de Andoain (San Sebastián), asesinado también por ETA. 

Las condolencias hay que darlas a la familia. Por imperativo de Educación y de Humanidad. Aquella que no tuvieron los terroristas. Pero que se sepa: quien fallece ni fue un Estadista ni una figura política que contribuyera lo más mínimo a la paz o a la disolución de ETA. Todo lo contrario. Hizo cuanto estuvo en su mano por aprovecharse políticamente del sufrimiento de sus conciudadanos para apuntalar su poder personal y alcanzar sus objetivos ideológicos.

Pero este es el país en el que vivimos ahora, a causa de la felonía de haberle entregado a los herederos de ETA el monopolio del relato de lo sucedido. Un país donde censurar a los asesinos y a quienes les apoyaron está castigado, y en el que justificarles, blanquearles y ensalzarles es un derecho incuestionable.

 

Publicado en el Blog de Campos el 07-03-2019

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