Archivo | febrero 2019

Talibanes rojos

Acabado el espíritu de la Transición democrática pacífica durante el mandato de Rodríguez Zapatero como presidente del Gobierno, su ley de Memoria Histórica que volvía a abrir heridas cerradas muchos años atrás, y el giro político inequívocamente izquierdista dado, más propio de países bananeros que de naciones democráticas del siglo XXI, en España volvieron a aparecer términos fuera de uso hasta entonces, como facha, fascista, machista, xenófobo, tirano, dictatorial, totalitario y otros apelativos similares contra las ideas de derechas, democráticas y constitucionalistas sin lugar a dudas desde el primer momento de la citada Transición política.

Lo mismo pasaba con la izquierda, moderada en el partido socialdemócrata de Felipe González, uno de los mejores estadistas europeos del último cuarto del siglo XX, y en el Partido Comunista, integrado en su mayoría por personas que habían pasado la Guerra Civil y sabían de hambre y penalidades, obreros honrados y con un amplio sentido de la lógica y de la responsabilidad que ha de existir en el juego democrático.

Se atemperó el tema de ETA y sus execrables crímenes, a la vez que fue creciendo el secesionismo catalán, con una declaración unilateral de independencia que ahora se está juzgando en el Tribunal Supremo, y que en su momento se trató de forma poco contundente, todo lo contrario que hizo la II República en una situación similar en el tiempo.

Volvieron, decía, los apelativos con oprobio y los improperios contra la derecha, que callaba y no era consciente que, una vez más, se cumplía la “ley del péndulo” y que los hijos y nietos de conspicuos franquistas se habían unido a otros con ADN manchado de sangre, y se habían convertido en talibanes rojos, más corruptos y peores personas que sus padres y abuelos.

 

 

Y, lo que es peor, desde viviendas unifamiliares, desde fincas de caza, desde parcelas construidas a diez metros de la playa, desde Goyas y Óscares, desde televisiones públicas y privadas, desde su multinacional de discos, desde negocios millonarios, desde vestidos de seda ellas y smóking ellos, desde sus mayordomos y sirvientes, desde la abundancia en todo, mandan rodear el Parlamento Andaluz porque han perdido las elecciones democráticas, montan manifestaciones en las que hay todo tipo de vandalismo, pero insultan, menosprecian y llaman “mierdas” a los miles de españoles que se congregaron en Madrid el pasado domingo, pacíficamente, sin romper ni una sola papelera, sin banderas anticonstitucionales, reclamando a Pedro Sánchez que cesara en una de sus grandes mentiras: Que presentó la moción de censura para convocar elecciones generales. Hablan, además, de convencer a mentes pobres (textual), cuando son ellos los que están siguiendo el Decálogo de Lennin y las ideas de Joseph Goebbels para imponer sus ideas en ese porcentaje pensante por medio de terceros y que aceptan la infalibilidad de su líder, ahora que se cuestiona la del Papa.

“Malos tiempos corren ahora para la picaresca”. ¿O no?

 

 

Publicado en el Blog de Campos el 13-02-2019

 

 

 

 

 

 

Estamos ciegos

Mira que me levanto todos los días con la firme intención de no escribir nada sobre política, religión o futbol. Pero no puede ser. La realidad supera la ficción, y en esta ocasión me han resbalado dos lágrimas por la mejilla.

Arabia Saudí. Un niño de seis años decapitado delante de su madre. Madre e hijo visitaban el santuario del profeta Mahoma en Medina. Fueron abordados por un grupo de hombres que les preguntaron si eran musulmanes chiítas. La mujer dijo que sí, y entonces acusaron al niño de ser de la rama “incorrecta” del Islam y le cortaron la cabeza con un trozo de cristal. La madre comenzó a gritar poco antes de desplomarse en el suelo.

 

 

El mundo no puede consentir esto. Lo malo es que no solo mira para otro lado, sino que protege su expansión y asentamiento en toda Europa. Lo dijo Oriana Fallaci hace muchos años:

Hay momentos de la vida en que callar se convierte en una culpa. Hablar, una obligación, un deber civil, un desafío moral, un imperativo categórico del cual no te puedes evadir. 

“Querido sostenedor de Las-Dos-Culturas, las mezquitas que en toda Europa florecen a la sombra de nuestro (vuestro) olvidado laicismo y de nuestro (vuestro) pacifismo hipócrita y desbocado están llenas de terroristas y futuros terroristas. Protegidos por el cinismo, el oportunismo, el cálculo, la estupidez de quienes nos los presentan como si fueran tibias de santo. 

Estoy hablando a las personas que no siendo estúpidas ni malas, se hallan en la prudencia o en la duda. Y a ellas les digo: ¡Despierta, gente, despierta! Intimidados como estáis por el miedo de ir a contracorriente o parecer racistas no entendéis, o no queréis entender, que aquí está ocurriendo una Cruzada al Revés. En su esencia, la nuestra es una guerra de religión y quien lo niegue, miente (…) una guerra que ellos llaman Yihad, Guerra Santa (…) No entendéis, no queréis entender, que para los musulmanes Occidente es un mundo que hay que conquistar, castigar, someter al Islam.

Acostumbrados como estáis al doble juego, cegados como estáis por la miopía, no entendéis o no queréis entender que nos han declarado una guerra de religión. Promovida y fomentada por una facción de aquella religión, puede ser, (¿puede ser?), pero de religión. (…) Que puede ser que no aspire a conquistar nuestro territorio, pero mira a la conquista de nuestras almas. Ala desaparición de nuestra libertad, de nuestra sociedad, de nuestra civilización. Es decir, al aniquilamiento de nuestra manera de vivir o de morir, de nuestra manera de rezar o no rezar, de pensar o no pensar. De nuestra manera de comer y beber, de vestirnos, divertirnos, informarnos… No entendéis o no queréis entender que si no nos ponemos, si no nos defendemos, si no combatimos, la Yihad vencerá. Vencerá y destruirá el mundo que bien o mal hemos logrado construir, cambiar, mejorar, hacer un poco más inteligente. (…)

Destruirá en suma nuestra identidad, nuestra cultura, nuestro arte, nuestra ciencia, nuestra moral, nuestros valores, nuestros principios, nuestros placeres… Sí señores: nuestros placeres también. ¿No comprendéis que los Osama bin Laden se creen verdaderamente autorizados a mataros a vosotros y a vuestros hijos porque bebéis vino o cerveza, porque no lleváis la barba larga o el chador o el burkah, porque vais al teatro y al cine, porque escucháis a Mozart y canturreáis una cancioncilla, porque bailáis en las discotecas o en vuestras casas, porque miráis la televisión, porque lleváis minifalda o pantalones cortos, porque en el mar o en la piscina estáis desnudos o casi desnudos, porque jodéis cuando y donde y con quien os da la gana?  

¿A dónde ha ido vuestro laicismo? ¿A dónde ha ido el Sol del Porvenir, la libertad, la justicia, la repulsa, la injerencia, ejercitada por las autoridades eclesiásticas en la vida del ciudadano? La tolerancia religiosa, primer punto de todos los principios civiles, no anula el laicismo. Al contrario, es el laicismo que la garantiza. (…) ¿Nos importa ni siquiera eso, tontos? Yo soy atea, gracias a Dios. Racionalmente, por lo tanto irremediablemente atea. Y no tengo alguna intención de ver mi racionalismo, mi ateísmo, ofendido y perseguido y castigado por los nuevos Inquisidores a la Tierra. (…) Razonar con ellos, impensable. Tratarlos con indulgencia, tolerancia o esperanza, un suicidio.

  

 

¿Qué lógica tiene respetar a quien no nos respeta, qué dignidad tiene defender la cultura o presunta cultura de aquellos que desprecian la nuestra? Y concluye:

Lo importante es que ciertas infamias no me las impongan a mí. Declaro que este asunto me concierne por completo. Nos concierne a todos.

A pesar de las escandalosas riquezas de sus amos, Arabia Saudí vive aun en una miseria medieval, vegeta aun en el oscurantismo y el puritanismo de una religión que produce solamente religión. Se ahoga en un analfabetismo del 60% y 80%. Una mujer musulmana no puede ir sola al médico, a la escuela, a la peluquería. Todos están bajo el yugo de una religión que regula cada momento y cada aspecto de sus vidas. 

Lo peor de todo no es equivocarse; es permanecer en el error.

 

Publicado en el Blog de Campos el 11-02-2019

 

 

Jugar con fuego

Hoy se han amplificado las voces contra el sanchismo del que hablábamos ayer en nuestro artículo

https://ancamfer.wordpress.com/2019/02/06/que-la-patria-se-lo-demande/,

sobre los puntos de debate que Quim Torra ha planteado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la aceptación por parte de éste de un mediador, un relator o como queramos llamarlo, un intermediario en resumidas cuentas, lo ha afirmado Alfonso Guerra, como si España fuera una de esas repúblicas bananeras que existen en el mundo.

 

 

También hay socialistas-sanchistas que pretenden seguir en su canonjía y niegan la mayor, como si se estuviera hablando de cualquier pecadillo venial de andar por casa, una pequeña mancha en el suelo de la cocina, sin más importancia.

El teatro sigue … Aprovechando la debilidad del gobierno sanchista, un sicólogo amigo me ha dicho que Sánchez tiene visos de estar enfermo clínicamente en aras del poder, nos hemos despertado con dos nuevas noticias sobre Cataluña: La primera es que Quim Torra ha hecho, o va a hacer, otra petición: El control absoluto del aeropuerto de Barcelona, considerando que “tienen derecho al control de sus fronteras”, instalación estratégica en la entrada y salida de turistas, empresarios y mercancías a todo el mundo. Un estado independiente.

La segunda es que todos los españoles paguemos su fiesta y el despilfarro gastado durante años en el intento de secesión: Que se le perdonen los 71.000 (setenta y un mil) millones de euros, once billones y seiscientos mil millones de pesetas, más de mil quinientos euros por habitante, incluidos niños de pecho, extranjeros ilegales y gente que no ha cotizado en su vida.

Por su parte, Sánchez pretende transferirles Justicia y el Poder Judicial, así como las políticas de inmigración que, añadido al control del aeropuerto, se convertiría en una entrada principal de nuevos ciudadanos catalanes, a todos los efectos, a preparar para el voto secesionista.

En cuanto a la Justicia, está claro: Les permitiría controlar los procesos judiciales relacionados con el secesionismo, en una Barcelona, y no digamos en Gerona, Lérida o Tarragona, en donde todo el mundo acude a los mismos restaurantes, a los mismos teatros, a las mismas peluquerías y en donde la Generalitat señala el importe de los “bonos patrióticos” que debe comprar cada entidad bancaria. Todo esto no me lo ha contado nadie; lo he vivido yo en primera persona.

Pues no, Sr. Sánchez, no queremos que le perdone la deuda a Cataluña porque han usado el dinero de todos los españoles para educar a los niños en el odio a España, para no tener acceso a la enseñanza en castellano, idioma común de todos los españoles, para rotular aeropuertos, estaciones de ferrocarriles, rodalías, metros y cualquier otra cosa de servicio público en catalán, ingles y, después, en castellano, para abrir embajadas que no resuelven ningún problema a los ciudadanos, solo son “altavoces” de la secesión, para cambiar la historia, mintiendo en personajes, fechas, batallas o derrotas ante los franceses, “marcar” a los no secesionistas como los nazis marcaban a los judíos, detener a una persona por llevar una bandera de España, señalar y agredir a quienes no comulgan con el independentismo, prohibición de acceso a cargos públicos de quienes no son adictos al régimen lazi, olvidarse del 50% que se sienten españoles, con los que todavía está por hablar con ellos una sola vez el presidente Sánchez, vivir en un estado de guerra latente, subvencionando a la televisión, radio y prensa que propaga el odio y presenta a España como si fuera una dictadura y ellos, que tienen la mejor red de carreteras y la mejor sanidad de España, estuvieran oprimidos y esclavos de un himno que preconiza ¡Ahora es hora, segadores! – ¡Ahora es hora de estar alerta! – Para cuando venga otro junio – ¡afilemos bien las herramientas!

Porque el mismo derecho tiene Cataluña que el resto de Regiones o Comunidades (¡qué gran error cometimos con eso en la Constitución!), o que el empresario que ha presentado Concurso de acreedores, que el tendero de la esquina, o los hipotecados que no pueden pagar sus deudas.

Porque nuestra Constitución, con sus errores, reconoce la UNIDAD DE ESPAÑA, y la igualdad de todos los españoles. Se habla mucho, y de hecho se ha reconocido, al masón Guaidó en Venezuela como presidente interino (su excelencia Sr. Sánchez también nos prometió ser un presidente interino para convocar elecciones legislativas), justificado por la pobreza, hambre, falta de medicinas, inflación, muertos, y otras lindezas salidas de las urnas, en cuya votación fue observador internacional “su padre político”, Sr. Zapatero, quien puso el nihil obstat a aquella votación; de la democracia ha salido más de una dictadura en muchos sitios. En el tema de Cataluña hay metido más de uno, y dos, masones.

¿Qué pasaría si en España alguien se salta el artículo de la Constitución que habla de la unidad de España? ¿Y del otro que habla de quién o quienes tienen la obligación de defenderla, y lo hicieran? El poder se puede conseguir de dos formas, con los votos o con las botas. Y en ambos casos, tiene verdadero peligro jugar con fuego.

 

Publicado en el Blog de Campos el 07-02-2019

 

 

 

Que la patria se lo demande

El “sanchismo” es una opción política que, partiendo de la socialdemocracia de Felipe González, ha abrazado el marxismo y la ayuda de todos los que quieren acabar con España y la Constitución de 1978 para mantener el ego desmedido del político socialista que ha obtenido los peores resultados electorales en la historia de su partido, y que, para que nadie lo dude, ha escrito un libro titulado “Manual de Resistencia”, incompatible con su cargo de presidente de Gobierno.

El Gobierno de la Generalitat, representado por Quim Torra, ha hecho un órdago al “sanchismo” que, como escribe Max Ebstein, “El simple hecho de que Sánchez tomase en sus manos las 21 exigencias de Torra y en el acto no lo rompiese es una demostración de que no tiene nada de presidente del Gobierno de España. Al distribuirlo ahora quiere hacernos a todos participes de algo que debería avergonzarle, como nos avergüenza que no se frene esta creciente locura”.

El conflicto entre España y Cataluña es un conflicto político y debe resolverse con soluciones políticas. La judicialización, la represión o la amenaza en ningún caso pueden ser la solución y, en cambio, son caminos que ponen en peligro la propia democracia española …/… Es el momento de la política y no de la policía. Es el momento del debate y no del código penal.

  1. No se puede gobernar contra Cataluña
  2. Hay que reconocer y hacer efectivo el derecho de autodeterminación del pueblo de Cataluña
  3. Es necesaria una mediación internacional que debe facilitar una negociación en igualdad
  4. La soberanía de las instituciones catalanas debe ser respetada y no amenazarla con la aplicación del artículo 155
  1. Se han de investigar los abusos policiales y económicos ejercidos contra el pueblo de Cataluña
  1. La vía judicial debe quedar atrás La necesidad de una regeneración democrática de España
  1. Hay que impulsar un compromiso para la ética política
  2. Se debe garantizar la separación de poderes
  3. Es imprescindible poner fin a la limitación de derechos fundamentales
  4. El retroceso de la calidad democrática de España se debe revertir
  5. Hay que frenar el deterioro de la imagen de España en el mundo
  6. Se debe poner fin a la complicidad de cuerpos policiales y aparato judicial con la ultraderecha
  7. Hay que garantizar la independencia judicial
  8. Es necesario asegurar el respeto a los Derechos Humanos.
  9. La sombra y la influencia de la cultura franquista pervive y es incompatible con la plenitud democrática de España
  10. La indolencia con el fascismo, la impunidad con las actitudes fascistas tiene relación directa con la impunidad de los crímenes del franquismo
  11. Se deben aislar y denunciar los grupos neofascistas
  12. Es incompatible con la democracia la existencia de privilegios derivados del franquismo
  13. Hay que emprender un proceso explícito de desfranquización y de un debate sobre la monarquía
  14. La nulidad de los juicios franquistas es un paso imprescindible de memoria histórica
  15. Se debe hacer efectiva una política de fosas comunes

El culmen del vasallaje es que Torra exige, y Pedro Sánchez acepta, un mediador, una figura internacional, que intervenga en esas negociaciones, como si Cataluña fuera un estado independiente, del mismo rango que España, y España algo así como Venezuela, a punto de una guerra civil. “Una figura con perfil internacional que haya ejercido esta tarea anteriormente”, que sea conocido y que “conozca este conflicto”, ha dicho la portavoz del Gobierno de Torra, Elsa Artadi.

Los dos únicos socialistas de pro que, hasta ahora, han levantado la voz en contra de este colaborador necesario, Pedro Sánchez, para la destrucción de España como nación, han sido Borrel y García Page.

 

 

El partido de la oposición, PP, ha emitido un comunicado, que dice: El Gobierno que preside Pedro Sánchez está anunciando que cede al chantaje de los independentistas y acepta la utilización de “mediadores”, “relatores” o “coordinadores” para abrir una negociación del Gobierno con los independentistas de Cataluña. Frente a ese anuncio, el Partido Popular manifiesta:

  1. Ni la soberanía nacional ni la unidad de España se negocian, sino que se defienden. Nunca, bajo ninguna circunstancia, el Partido Popular va a admitir o consentir que el Gobierno de España sitúe mediadores entre el Estado de Derecho constitucional y el golpismo independentista.
  2. Situar mediadores o relatores significa, en la práctica, poner en el mismo nivel de legitimidad el Estado de Derecho constitucional y la ruptura del mismo. Es, de facto, legitimar como admisibles las demandas separatistas. La libertad y la ley no se negocian y menos con intermediarios.
  3. Establecer mediadores supone asumir la demanda de bilateralidad, constante en las exigencias independentistas, que buscan poner a España y a la Comunidad Autónoma de Cataluña como si fueran entidades políticas del mismo nivel.
  4. Esta iniciativa del Gobierno de Pedro Sánchez, a pocos días de que el Tribunal Supremo comience a juzgar la ruptura del orden constitucional que se produjo en octubre de 2017, significa una puñalada por la espalda a la Justicia.
  5. El Partido Popular se reafirma en lo que comparte con la mayoría de los españoles, incluidos una gran mayoría de catalanes: la vigencia de nuestra unidad nacional, de la Constitución y del imperio de la Ley, por encima de quienes pretenden romperlas mediante actos de rebelión, o mediante una negociación que equivale a una traición a España y a todos los españoles.

Cada día es mayor la brecha entre la Constitución vigente y aquellos que la transgreden, permitiéndose actuaciones que, si se llevaran a cabo en Extremadura, Asturias, Castilla La Mancha o La Rioja, por ejemplo, serían motivo de represión ajustada a ley por parte del Gobierno.

A Cataluña se le está permitiendo armarse, endeudarse, aunque tenga calificación de bono basura, “marcar” a los no secesionistas como los nazis marcaban a los judíos, detener a una persona por llevar una bandera de España, señalar y agredir a quienes no comulgan con el independentismo, prohibición de acceso a cargos públicos de quienes no son adictos al régimen lazi, multar a aquellos comerciantes que no rotulan sus negocios en catalán, gastarse millones de euros en adoctrinar al ciudadano a través de TV3 y prensa subvencionada, no permitir de hecho la enseñanza en español, aumentar el 18% el dinero previsto en los PGE 2019, olvidarse del 50% que se sienten españoles, con los que todavía está por hablar con ellos una sola vez el presidente Sánchez, vivir en un estado de guerra latente … Hace muchos años, cuando se juraba bandera, por ejemplo, en el Servicio Militar, se decía: “Y si no es así, que la Patria se lo demande”.

 

Publicado en el Blog de Campos el 06-01-2019

En febrero, sale el oso del osero

Casi sin darnos cuenta, pasamos la Navidad y la cuesta de enero, con bendición de animales de dos y cuatro patas en San Antón por parte del Cura Palero. Febrero, “un día malo y otro bueno”, dos problemas, dos, tenemos encima, ambos de consecuencias impredecibles.

Uno es Venezuela. Si reconoces a Maduro como Presidente, malo. Si al que reconoces es a Juan Guaidó, también malo. A Maduro, que ganó unas elecciones en las que nuestro expresidente socialista Sr. Rodríguez Zapatero fue observador internacional y no puso pega alguna, le apoyan Rusia y China, a los que les deben millones de dólares en petróleo de dinero cobrado y gastado hace años, Cuba, Turquía, entre otros. No son naciones baladís para tomar el tema con displicencia.

Además, España ha perdido el liderazgo de negociación con Latinoamérica y las empresas españolas allí establecidas quedan expuestas a una nacionalización.

Vengo escribiendo sobre Venezuela desde hace años, denunciando el abuso de poder de Maduro, la falta de alimentos y medicinas, la mala calidad de vida de sus ciudadanos, la super inflación descontrolada desde hace mucho tiempo, la corrupción existente y otra serie de penosos temas que han venido ocurriendo en aquel país desde la época de Chaves, acentuado todo bajo el mandato del analfabeto social que es Maduro. Cuidado con justificar un golpe de estado amparándose en esta situación, porque a lo peor nos vemos en un espejo si retrocedemos algo así como ochenta años.

 

 

Si se está a favor de Guaidó, también malo. Es masón, grado XIII de la misma Logia que George Soros, y los primeros en apoyarle han sido los también masones franceses Manuel Valls y Emmanuel Macron, y el pelopaja de Donald Trump, que parece ser quiere enviar tropas para “solucionar” el problema. Podría pasar lo mismo que ha venido pasando en los países musulmanes, que se han removido dictadores civiles o militares por dictadores religiosos anclados en la Edad Media. El mundo, y España en concreto, necesita estadistas y no políticos de andar por casa.

El otro tema es el juicio en el Supremo de los presuntos golpistas catalanes, en el que se juntan presiones de todo tipo, económicas, sociales, judiciales y, sobre todo, políticas, con algaradas, previsible enaltecimiento del secesionismo y guerra de guerrillas en la calle, tratado con demasiada benevolencia en Cataluña y que, esperemos, se haga en Madrid con la misma intensidad y profesionalidad policial que las leyes prevén para estas situaciones.

Si al final son absueltos, los secesionistas se irían arriba y considerarían que su objetivo está muy cerca, y podríamos tener una situación similar a Venezuela en el momento en el que algún país satélite reconociese a Cataluña como estado independiente.

Si son condenados, España en general lo aceptaría con alegría, elogiando la independencia judicial y recordando que en esta ocasión no se ha actuado políticamente con la misma contundencia que la II República reprimió una situación parecida.

Y si fuesen amnistiados posteriormente por el gobierno socialista, probablemente sería el final de dicho partido, aunque es de suponer que lo harían después de las próximas elecciones generales.

Estos son los dos principales temas que tenemos para febrero, “mes fulero”, “un día al sol y otro al brasero”, “lluvia de febrero, llena cuba, tinaja y granero”, “en febrero, sale el oso del osero”. Esperemos que el oso no atrape entre sus zarpas a ningún ciudadano de bien.

 

Publicado en el Blog de Campos el 02-02-2019