Jugar con fuego

Hoy se han amplificado las voces contra el sanchismo del que hablábamos ayer en nuestro artículo

https://ancamfer.wordpress.com/2019/02/06/que-la-patria-se-lo-demande/,

sobre los puntos de debate que Quim Torra ha planteado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la aceptación por parte de éste de un mediador, un relator o como queramos llamarlo, un intermediario en resumidas cuentas, lo ha afirmado Alfonso Guerra, como si España fuera una de esas repúblicas bananeras que existen en el mundo.

 

 

También hay socialistas-sanchistas que pretenden seguir en su canonjía y niegan la mayor, como si se estuviera hablando de cualquier pecadillo venial de andar por casa, una pequeña mancha en el suelo de la cocina, sin más importancia.

El teatro sigue … Aprovechando la debilidad del gobierno sanchista, un sicólogo amigo me ha dicho que Sánchez tiene visos de estar enfermo clínicamente en aras del poder, nos hemos despertado con dos nuevas noticias sobre Cataluña: La primera es que Quim Torra ha hecho, o va a hacer, otra petición: El control absoluto del aeropuerto de Barcelona, considerando que “tienen derecho al control de sus fronteras”, instalación estratégica en la entrada y salida de turistas, empresarios y mercancías a todo el mundo. Un estado independiente.

La segunda es que todos los españoles paguemos su fiesta y el despilfarro gastado durante años en el intento de secesión: Que se le perdonen los 71.000 (setenta y un mil) millones de euros, once billones y seiscientos mil millones de pesetas, más de mil quinientos euros por habitante, incluidos niños de pecho, extranjeros ilegales y gente que no ha cotizado en su vida.

Por su parte, Sánchez pretende transferirles Justicia y el Poder Judicial, así como las políticas de inmigración que, añadido al control del aeropuerto, se convertiría en una entrada principal de nuevos ciudadanos catalanes, a todos los efectos, a preparar para el voto secesionista.

En cuanto a la Justicia, está claro: Les permitiría controlar los procesos judiciales relacionados con el secesionismo, en una Barcelona, y no digamos en Gerona, Lérida o Tarragona, en donde todo el mundo acude a los mismos restaurantes, a los mismos teatros, a las mismas peluquerías y en donde la Generalitat señala el importe de los “bonos patrióticos” que debe comprar cada entidad bancaria. Todo esto no me lo ha contado nadie; lo he vivido yo en primera persona.

Pues no, Sr. Sánchez, no queremos que le perdone la deuda a Cataluña porque han usado el dinero de todos los españoles para educar a los niños en el odio a España, para no tener acceso a la enseñanza en castellano, idioma común de todos los españoles, para rotular aeropuertos, estaciones de ferrocarriles, rodalías, metros y cualquier otra cosa de servicio público en catalán, ingles y, después, en castellano, para abrir embajadas que no resuelven ningún problema a los ciudadanos, solo son “altavoces” de la secesión, para cambiar la historia, mintiendo en personajes, fechas, batallas o derrotas ante los franceses, “marcar” a los no secesionistas como los nazis marcaban a los judíos, detener a una persona por llevar una bandera de España, señalar y agredir a quienes no comulgan con el independentismo, prohibición de acceso a cargos públicos de quienes no son adictos al régimen lazi, olvidarse del 50% que se sienten españoles, con los que todavía está por hablar con ellos una sola vez el presidente Sánchez, vivir en un estado de guerra latente, subvencionando a la televisión, radio y prensa que propaga el odio y presenta a España como si fuera una dictadura y ellos, que tienen la mejor red de carreteras y la mejor sanidad de España, estuvieran oprimidos y esclavos de un himno que preconiza ¡Ahora es hora, segadores! – ¡Ahora es hora de estar alerta! – Para cuando venga otro junio – ¡afilemos bien las herramientas!

Porque el mismo derecho tiene Cataluña que el resto de Regiones o Comunidades (¡qué gran error cometimos con eso en la Constitución!), o que el empresario que ha presentado Concurso de acreedores, que el tendero de la esquina, o los hipotecados que no pueden pagar sus deudas.

Porque nuestra Constitución, con sus errores, reconoce la UNIDAD DE ESPAÑA, y la igualdad de todos los españoles. Se habla mucho, y de hecho se ha reconocido, al masón Guaidó en Venezuela como presidente interino (su excelencia Sr. Sánchez también nos prometió ser un presidente interino para convocar elecciones legislativas), justificado por la pobreza, hambre, falta de medicinas, inflación, muertos, y otras lindezas salidas de las urnas, en cuya votación fue observador internacional “su padre político”, Sr. Zapatero, quien puso el nihil obstat a aquella votación; de la democracia ha salido más de una dictadura en muchos sitios. En el tema de Cataluña hay metido más de uno, y dos, masones.

¿Qué pasaría si en España alguien se salta el artículo de la Constitución que habla de la unidad de España? ¿Y del otro que habla de quién o quienes tienen la obligación de defenderla, y lo hicieran? El poder se puede conseguir de dos formas, con los votos o con las botas. Y en ambos casos, tiene verdadero peligro jugar con fuego.

 

Publicado en el Blog de Campos el 07-02-2019

 

 

 

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