Archive | enero 2019

Despoblación de los pueblos

La ministra de Industria y Turismo, Reyes Maroto, ha dicho el pasado 12 de enero en un pueblo de Segovia que el Gobierno prepara para marzo una estrategia nacional contra la despoblación de los pueblos de España, para que se conviertan en ejes generadores de empleo y riqueza.

Le voy a dar una idea: A España han llegado muchos inmigrantes que no trabajan en nada y que cobran subvenciones de todo tipo que, en algunos casos, alcanzan los mil ochocientos euros mensuales. Esas personas son las que el expresidente Zapatero y el actual Pedro Sánchez nos venden como que son las que tienen que pagar las futuras pensiones a los ciudadanos españoles. Como hasta hora solo reciben subvenciones y no aportan nada al erario público, la solución perfecta para ellos, y para todos, sería:

Dar una parcela de terreno a cada familia, gratis y condicionado a su explotación durante un mínimo de veinticinco años, materiales y ayuda para construir su vivienda y para cultivar la tierra, préstamo a tipo mínimo a devolver en los mismos veinticinco años.

 

 

Pasaríamos de un gasto improductivo a una inversión productiva, no tanto financieramente, pero sí creando empleo y dando ocupación a personas ociosas por aquello de “gente parada, malos pensamientos”; todo ello, a su vez, crearía bares, tiendas y mercados, escuelas y otras actividades complementarias que darían nueva vida a pueblos prácticamente deshabitados en la actualidad.

En mi opinión, solo hay un problema. ¿Quién va a irse a un pequeño pueblo a trabajar cuando se vive en una buena ciudad y con una serie de subvenciones perpetuas sin dar un palo al agua ni responsabilidades de ningún tipo? Con esas premisas, la conclusión del silogismo es fácil, pero los millones de personas que hoy viven del cuento, me llamarán fascista por haber trabajado y cotizado durante 45 años ininterrumpidos, sin un solo día en el paro, con Franco, con Carrero Blanco, con Suárez, con Calvo-Sotelo, con Felipe González, con Aznar, con Zapatero y con Mariano Rajoy. Lo que es lo mismo, sin distinción de régimen ni colores; solo con ganas de trabajar, que es lo que hoy mucha gente no tiene.

 

Publicado en el Blog de Campos el 18-01-2019

 

 

 

Ética y BBVA

Nací en la España del queso amarillo y la leche en polvo de los americanos, entré a trabajar, casi con pantalón corto, como Auxiliar Administrativo en el Banco de Bilbao, al que estoy profundamente agradecido por haberme dado la oportunidad de desarrollarme profesional, académica, personal y humanamente. Me prejubilé como Técnico Nivel I como Directivo de BBVA y hace poco me he incorporado a la mayor empresa de España, los mantenidos por el Estado, en su versión jubilado.

He ocupado diversos puestos, tanto en Sucursales como en los Servicios Centrales. He dado la vuelta a España varias veces visitando oficinas, en mis inicios, como “pinche” de Inspección, que por aquellos años era algo así como la “policía interna” en cumplimiento de la legalidad bancaria y personal de los empleados. He visto, y alguna vez me ha tocado, expulsar a algún empleado por cosas mal hechas, pero que si las comparo con el FGWG (Francisco González Watergate), eran minucias de pobres diablos necesitados. 

Un botones que había dejado embarazada a su novia y no “mataba” los timbres para volverlos a utilizar cobrándolos como si fueran nuevos, para poder llevar a Londres a su novia a abortar; un empleado que “redondeaba” el abono de intereses en las cuentas de los clientes, y los “decimales” los derivaba a una cuenta de su esposa; un director que hacía unas pocas pólizas de seguros para el Banco y muchas para una aseguradora que le pagaba comisiones; un cajero que, cuando se legalizó el bingo, siempre tenía diferencias faltantes en el arqueo de caja, cada vez mayores; otro director que con las aportaciones de clientes para imposiciones a plazo fijo, a un tipo superior a mercado, lo que realmente hacía era dar la cartilla a los clientes pero no contabilizarlas en el banco, sino que financiaba a otros clientes a tipos abusivos, de los que se quedaba él una parte; obras en oficina con especificaciones de determinados productos sobre plano, que a la hora de llevarse a efecto realmente eran otras con valor muy inferior al presupuestado; otro director que denegaba el cincuenta por ciento de los préstamos hipotecarios y derivaba a esos clientes a una financiera de la que recibía comisiones; etc, etc … Durante tantos años en el negocio, he podido ver de todo … y de todos, incluyendo famosos empresarios y conocidos políticos. A esos empleados, con presencia sindical, se le hacía ver los hechos y se les planteaban dos alternativas: Firmaban la renuncia voluntaria al puesto de trabajo y no se enteraba nadie de los hechos (riesgo reputacional para el banco y para él) o se presentaba denuncia policial y correspondiente paso a vía judicial, con conocimiento público y escarnio de los compañeros. También hay que decir que, en más de una ocasión, personas de las que estábamos seguros no eran trigo limpio, no se pudo demostrar nada y siguieron con “ascensos planos” dentro de la empresa.

 

 

Pero que el presidente de BBVA – no me llaméis D. Francisco, llamarme presidente – esté involucrado directamente en escuchas ilegales a empresarios, políticos, Ministro (compañero nuestro hasta poco tiempo antes) y hasta el propio Rey de España, a través del excomisario Villarejo y su jefe de Seguridad, también excomisario de policía, Julio Corrochano, hace saltar por los aires todo el esfuerzo profesional y ético que muchos miles de empleados hemos tenido como norma durante nuestra presencia en el Grupo BBVA; y todas las palabras, eslóganes y paráfrasis autárquicas con que el Sr. González ha regado la apariencia de su vida, vulnerando año tras año el Reglamento del Consejo de Administración del banco que él presidió. 

También es muy preocupante que un partido político, en el poder en ese momento, procure y apoye un intento de descabalgar al presidente de uno de los mayores bancos de Europa en aquel momento. 

Lo peor de todo es que aquí no pasa nada. Ni dimite D. Francisco de la Presidencia de Honor de BBVA, ni el banco lo cesa, ni ninguno de los espiados acude a la justicia, ni la CNMV, ni el Banco de España dice nada (los pagos deben estar contabilizados porque en caso contrario sería aún más grave, y eso debería haberlo visto esa entidad en su momento), ni la Inspección de Hacienda (perenne en un banco como BBVA), ni la fiscalía. Nuestra democracia es imperfecta, a todos los efectos. 

Yo cumplí siempre con la labor que me encomendaban en cada momento, de forma ética y responsable, al igual que todos los de mi generación; primero fue “nuestro banco”; luego fue “el banco”; más tarde, “la empresa”; y después, “la compañía”. Y lo que más me duele es que la compañía, en la persona de su presidente, no ha sido fiel a todos aquellos que hicimos del banco nuestra vida. Algunos empleados actuales nos dicen que “estamos bien jubilados, que el banco ha cambiado mucho”. Yo les contesto que sí, que llevan razón, que ahora está la acción que no llega a cinco euros y que cuando a nosotros nos prejubilaron para que ellos pudieran acceder a sillones de cuero, la acción estaba a diecisiete euros.

 17 de enero de 2019

Antonio Campos Fernández

 

España – La Transición – 1ª parte

De: Historia de la Transición, fascículos coleccionables de Diario16, editor Justino Sinova, años 1983/1984.

El 20 de diciembre de 1973 el general Francisco Franco perdía a su hombre de confianza, su único hombre de confianza, y quedaba literalmente desarmado para culminar sus planes en la última etapa de su vida. Los terroristas de ETA trataron de atentar contra él, pero, convencidos de lo imposible de esa misión, apuntaron hacia su segundo, el almirante Carrero Blanco, presidente del Gobierno. Siempre será un enigma si previeron tan concienzudamente como el atentado sus consecuencias políticas. Pero el asesinato de Carrero fue un disparo al corazón de Franco, un golpe de muerte al franquismo, que entró desde entonces en una carrera sin retorno hasta su final.

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Una vez privado Franco de su hombre de confianza, el almirante Carrero, se libró en el palacio de El Pardo una batalla por su sustitución. Franco tenía su candidato a presidente, su gran amigo el almirante Nieto Antúnez, y el presidente en funciones, Fernández-Miranda, hacía por su cuenta todo lo posible para encaramarse en el poder. Perro los vínculos familiares del general pudieron más. Carlos Arias Navarro, precisamente el responsable de la seguridad de Carrero como ministro de la Gobernación, era el candidato de Carmen Polo de Franco y el que, naturalmente, alcanzó el sillón de la Presidencia.

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En marzo de 1974 Franco entró en un grave conflicto con la Iglesia. El Gobierno de Carlos Arias se empeñó en expulsar de España a Antonio Añoveros, obispo de Bilbao, por una homilía, y la jerarquía eclesiástica amenazó con la excomunión a todos los políticos responsable. Arias quiso romper relaciones incluso con el Vaticano. Fue un problema absurdo en los momentos de plenitud de la anunciada apertura del régimen franquista (el discurso del 12 de febrero de 1974 de Arias Navarro). Perro no el único. La policía de Franco perseguía a los curas más progresistas, mientras en algunas parroquias se cobijaba a la más activa oposición a Franco (el padre Llanos permitía las reuniones de las ilegales CCOO en su parroquia de Vallecas). Había ya una ruptura con la Iglesia. El régimen franquista se agotaba a espaldas de quienes en sus orígenes le habían protegido.

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Enl 31 de agosto de 1974, tres comandantes y nueve capitanes fundaron la Unión Militar Democrática. Un año después, once integrantes de la organización eran detenidos y sometidos a un consejo de guerra …/… La historia de la UMD es un episodio fundamental en la Transición.

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La oposición democrática se aglutinó en torno al PCE (Partido Comunista Español) y al PSOE. Se preveía el fin del régimen franquista y se trataba de estar preparados. Mientras tanto, en el interior, los hombres del sistema, con la colaboración de algunas fuerzas democráticas moderadas, trataban de dar salida a un sucedáneo de los partidos, las asociaciones.

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El 27 de septiembre de 1975, el franquismo escribió una de las páginas más negras de su historia. A primera hora de la mañana, tres militantes del FRAP (terroristas) y dos de ETA (terroristas) fueron fusilados, después de que el dictador Franco desoyera las peticiones de clemencia que llegaban desde todas las esquinas del mundo y de su entorno más próximo …/… La reacción contra España fue unánime, mientras el franquismo agonizaba.

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Con Franco agonizando, el rey Hassan de Marruecos planteó por la fuerza de los hechos la reclamación del Sahara. España no pudo reaccionar en aquel momento y, aunque el Gobierno Arias intentó frenart la invasión de la “marcha verde”, tuvo que rendirse a la evidencia. Todas las promesas hechas por el régimen de Franco a los saharauis quedaron en nada …/… Desde Madrid llegó la orden: retirada.

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El general Franco murió el día 20 de noviembre de 1975, después de una agonía interminable. España, y el mundo entero, asistieron sorprendidos al curso de una enfermedad que parecía no tener fin a pesar de la gravedad que revelaban los partes médicos.

 

 

Testamento de Franco a los españoles

Españoles: Al llegar para mí la hora de rendir la vida ante el Altísimo y comparecer ante su inapelable juicio pido a Dios que me acoja benigno a su presencia, pues quise vivir y morir como católico. En el nombre de Cristo me honro, y ha sido mi voluntad constante ser hijo fiel de la Iglesia, en cuyo seno voy a morir. Pido perdón a todos, como de todo corazón perdono a cuantos se declararon mis enemigos, sin que yo los tuviera como tales. Creo y deseo no haber tenido otros que aquellos que lo fueron de España, a la que amo hasta el último momento y a la que prometí servir hasta el último aliento de mi vida, que ya sé próximo.

Quiero agradecer a cuantos han colaborado con entusiasmo, entrega y abnegación, en la gran empresa de hacer una España unida, grande y libre. Por el amor que siento por nuestra patria os pido que perseveréis en la unidad y en la paz y que rodeéis al futuro Rey de España, don Juan Carlos de Borbón, del mismo afecto y lealtad que a mí me habéis brindado y le prestéis, en todo momento, el mismo apoyo de colaboración que de vosotros he tenido.

No olvidéis que los enemigos de España y de la civilización cristiana están alerta. Velad también vosotros y para ello deponed frente a los supremos intereses de la patria y del pueblo español toda mira personal. No cejéis en alcanzar la justicia social y la cultura para todos los hombres de España y haced de ello vuestro primordial objetivo. Mantened la unidad de las tierras de España, exaltando la rica multiplicidad de sus regiones como fuente de la fortaleza de la unidad de la patria.

Quisiera, en mi último momento, unir los nombres de Dios y de España y abrazaros a todos para gritar juntos, por última vez, en los umbrales de mi muerte, «¡Arriba España! ¡Viva España!».

 

 

Ramón Tamames, economista, catedrático, comunista en aquella época, escribía en el libro de referencia (en 1983) del que se han obtenido los comentarios: “Los jóvenes que hoy cuentan con menos de veinte años empiezan a olvidarse del franquismo tangible que ya apenas conocieron. Dejemos en paz a Franco, políticamente hablando. Situémosle en la historia, en el pasado; y pongamos nuestra atención en un futuro que ha de ser de todos los que quieren trabajar para hacerlo más luminoso, superando las muchas dificultades que nos acosan”. Ese fue el espíritu de la Transición y eso es lo que han desenterrado Zapatero, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en la segunda década del siglo XXI.

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Cuando una losa de 1.500 kilos de granito selló la tumba en que había sido depositado en cadáver del dictador Franco en el Valle de los Caídos, el futuro de la libertad se habría para España … / … Mientras se despedía a Franco, ya se barajaban los nombres de los posibles candidatos a sustituir a Carlos Arias Navarro para llevar adelante el progreso político que España necesitaba. Una etapa de importancia suma empezaba para nuestro país, que se aprestaba a reconquistar la libertad.

 

El Rey Juan Carlos I se pronunció, desde el primer momento, por una monarquía democrática, para lo que se rodeó de dos personas fundamentales para llevar a cabo la Transición: Torcuato Fernández Miranda y Adolfo Suárez González.

 

De: www.biografiasyvida.com

Torcuato Fernández-Miranda y Hevia; Gijón, Asturias, 1915 – Londres, 1980. Político español. Catedrático de Derecho Político realizó su carrera político-administrativa bajo el régimen franquista, adquiriendo protagonismo político como secretario general del Movimiento (1969-74). El dictador le encargó igualmente una responsabilidad importante como preceptor de su sucesor en la jefatura del Estado, el entonces príncipe Juan Carlos.

 

Torcuato Fernández-Miranda

Nombrado vicepresidente del gobierno de Carrero Blanco, asumió interinamente la presidencia a raíz del asesinato de éste (1973). La lucha por el poder que se desató entonces entre las «familias» del régimen, agravada por la perspectiva sucesoria que auguraba la avanzada edad de Franco, se saldó en contra de Fernández-Miranda, que resultó apartado en beneficio de Carlos Arias Navarro (1974).

Tras la muerte del dictador y la coronación del Rey Juan Carlos I (1975), Fernández-Miranda colaboró estrechamente con el rey en la tarea de impulsar una transición pacífica a la democracia desde la legalidad del régimen anterior. Para ello fue nombrado presidente de las Cortes orgánicas (sería su último presidente, de 1975 a 1977). Desde aquel cargo, que llevaba aparejada la presidencia del Consejo del Reino, ayudó al rey a desembarazarse del ultraconservador Arias y poner al frente del gobierno al joven y renovador Adolfo Suárez, quien habría de llevar a término la reforma política. En reconocimiento a los servicios prestados, fue nombrado duque de Fernández-Miranda y senador de designación real en las primeras Cortes democráticas (1977-79).

 

Lo que el Rey me ha pedido. ABC 03-07-2016

Primero de julio de 1976. Amenaza tormenta sobre Madrid. En el Palacio Real, Don Juan Carlos va a tomar una de las decisiones más difíciles de sus siete meses de mandato: pedir a Carlos Arias Navarro su dimisión como presidente del Gobierno. El Rey lleva varios días muy preocupado y durmiendo mal, pero sabe que necesita tener a dos personas de su máxima confianza en los dos puestos clave: la Presidencia del Gobierno y la de las Cortes. Sobre ese triángulo pivotará la Transición.

La primera de esas dos personas es Torcuato Fernández-Miranda, cuyo nombramiento como presidente de las Cortes fue la primera decisión política de Don Juan Carlos, apenas diez días después de su proclamación: el 3 de diciembre de 1975. Previamente, le había preguntado a su antiguo profesor si quería presidir el Gobierno, pero este lo rechazó: «Señor, le seré más útil en la Presidencia de las Cortes».

No obstante, su designación para ese puesto no fue en absoluto fácil. Para lograrlo, el Rey tuvo que pedir ayuda al mismo Arias Navarro, que no dudó en colaborar, probablemente porque sabía que situar a Fernández-Miranda en las Cortes le dejaba el camino expedito para continuar al mando del Gobierno. Pero transcurridos siete meses del primer Gobierno de la Monarquía, en ese primero de julio, no hay manera de que Arias Navarro entienda que su permanencia es un obstáculo para cualquier plan aperturista. Ni le presentó la dimisión por cortesía cuando murió Franco ni escuchaba los diferentes mensajes enviados por el Rey. El más sonado, un reportaje publicado por la revista norteamericana «Newsweek» el 26 de abril, en el que Don Juan Carlos dijo que Arias era un «desastre sin paliativos». Pero el presidente del Gobierno actuaba como quien oye llover, ganando la partida a un Rey angustiado ante el bloqueo de la situación. Sin embargo, esa angustia tenía fecha y hora de caducidad. El Monarca y su presidente de las Cortes lo habían diseñado puntualmente siete meses atrás.

El nombramiento de Fernández-Miranda en las Cortes conllevaba una segunda responsabilidad, trascendental para sustituir a Arias: la presidencia del Consejo del Reino. Esa institución era el auténtico «atado y bien atado» de Franco. Si el sucesor a título de Rey quería nombrar un nuevo presidente y hacerlo respetando la legalidad vigente, debería elegirlo sobre una terna presentada por el Consejo del Reino. ¿Cómo conseguir que sus quince miembros, todos ellos designados personalmente por Franco, incluyeran en la terna a un candidato abiertamente aperturista?

Durante los últimos años del franquismo el Consejo del Reino se reunía solo para ocasiones muy especiales. Por ejemplo, para entregar una terna de candidatos al jefe del Estado tras el atentado de Carrero Blanco, el 20 de diciembre de 1973. Con Franco vivo, todo era un teatro, pero con Don Juan Carlos no tenía por qué ser lo mismo. Sortear la voluntad del Consejo del Reino no iba a ser fácil.

La excepcionalidad de estas reuniones era tal que a cada cita acudía masivamente la prensa. Ese era el primer obstáculo que quiso esquivar el nuevo presidente. En la primera reunión con los consejeros, que fue presidida por el Rey, impusieron un plan de reuniones quincenales: serían los jueves alternos, a las cinco de la tarde. Esos encuentros forzados abordaban temas tan poco atractivos que los periodistas fueron desapareciendo.

Así, según el plan para nombrar al nuevo presidente del Gobierno, el Rey debería pedir la dimisión a Arias un jueves, poco antes de las cinco de la tarde. El día de iniciar el proceso para relevar a Arias es, pues, el primero de julio, dado que a las cinco de esa tarde estaba convocado de oficio el Consejo del Reino. A eso de la una, el Rey recibe a Arias en el Palacio Real: Cuando empieza a plantear a Arias la nueva situación, es gratamente sorprendido:

—No quiero ser un obstáculo —dice el presidente asumiendo su relevo con naturalidad y para alivio del Rey.

El proceso para nombrar a Adolfo Suárez tiene al fin vía libre. En tres horas está convocado el Consejo del Reino, aunque ni la prensa ni los consejeros tienen la menor idea de la trascendencia de esta reunión. Con esta estrategia de despistar a la prensa y no avisar a nadie, el Rey logra un valor muy importante en política: la iniciativa. Durante los últimos siete meses, el Rey y su viejo profesor han trabajado muy discretamente con dos objetivos: diseñar, primero, un retrato robot del presidente del Gobierno, y decidir, después, quién es el candidato idóneo. Una persona se adecuaba casi a la perfección: Adolfo Suárez. Unas semanas antes los matrimonios Fernández-Miranda y Suárez cenan juntos:

—Arias es insostenible —argumenta Suárez—. Hay que pensar en el sustituto y el único posible eres tú.

—Yo no puedo ser presidente del Gobierno—, responde Fernández-Miranda.

Cinco de la tarde del primero de julio. Palacio de las Cortes. Fernández-Miranda da comienzo a la reunión del Consejo del Reino informando a los consejeros de la dimisión de Arias. Su objetivo es lograr que el nombre de Adolfo Suárez sea uno de los tres finalistas, y hacerlo sin desvelar que ese es el deseo del Rey. Las deliberaciones se desarrollarán en dos sesiones, el 2 y 3 de Julio de 1976. Solo dos personas saben quién es el elegido.

Como catedrático de Derecho Político, Fernández-Miranda sabe que el resultado de una votación depende del sistema que se utilice. Así, para llevar a Suárez a la terna decide comenzar dando la posibilidad a los consejeros de nombrar sus candidatos. Esa es la forma de introducir a su candidato sin levantar sospechas, pues la primera lista es de 32 nombres.

El siguiente paso es nombrar uno a uno en alto, de modo que si algún candidato no es defendido por nadie queda descartado. Así son eliminados los dos favoritos de la prensa: Manuel Fraga y José María de Areilza. Es la prueba de que el Consejo del Reino no está dispuesto a ser permisivo con los aperturistas. Pero Fernández-Miranda ha movido sus hilos y Suárez es defendido por uno de los consejeros: además de ser un hombre del Régimen —ni más ni menos que ministro del Movimiento—, es joven y carismático. Todavía resuena su discurso un mes atrás en las Cortes, cuando sin citar a Machado parafraseó «no está el mañana en el ayer escrito».

Las votaciones se siguen sucediendo hasta un momento en el que Fernández-Miranda intuye que Suárez va a caer. Solo quedan seis nombres. Es el momento de hacer un receso y replantear la estrategia. A la vuelta, y con la excusa de que todos los sectores del régimen estén representados, Torcuato propone agruparlos en tres grupos: falangistas, tecnócratas y democristianos. Los consejeros aceptan y se ven abocados a incluir a Suárez. Lo hacen sin sospechar nada y convencidos de que el Rey no se decantará por él. Federico Silva y Gregorio López Bravo han tenido muchos más votos.

Al abandonar las Cortes, los periodistas preguntan por el futuro presidente. Fernández-Miranda se detiene y dice una de sus frases enigmáticas:

—Estoy en condiciones de ofrecer al Rey lo que me ha pedido.

Unas horas después, el Rey recibe a Adolfo Suárez en el Palacio de la Zarzuela. Cuando el futuro presidente entra en la sala, Fernández-Miranda la abandona sin decirle nada.

—Adolfo, quiero que me hagas un favor…—, comienza el Rey.

—Señor…

—Quiero que seas presidente.

Es 3 de julio de 1976.

 

 

 

Publicado en el Blog de Campos el 17-01-2019

Democracia

Yo creía que la Transición había cerrado heridas, todo el mundo respetaba a todo el mundo y, cada uno defendiendo verbalmente sus ideas, España era un país democrático.

Mi amiga y escritora Ana Alba ha dicho: “Ya han pasado más de 78 años de la finalización de la Guerra Civil española y más de 43 años desde el fallecimiento del general Franco. Hoy estamos ante una crisis inoportuna y un inconcebible menoscabo de los valores y la ética tradicionales, debido a que los gobiernos de las izquierdas dieron lugar a la degradación del concepto de familia, de la autoridad paterna, del concepto de la moral, de los límites éticos, de las reglas de convivencia y de los frenos al libertinaje que imponían los preceptos de la religión católica, hoy perseguida como enemigo a batir por el materialismo y el laicismo, impuesto por las izquierdas libertarias que se hicieron cargo de España gracias a la llegada al poder de Rodríguez Zapatero.

Las consecuencias las tenemos hoy reflejadas en un gobierno presidido por otro visionario, en este caso más hábil y peligroso si cabe, Pedro Sánchez, que sería capaz de vender al país a cualquiera que le garantizara el permanecer en el poder. Gran parte de la sociedad española contemplamos horrorizados como España se va autodestruyendo, todo aquello en lo que creíamos, aquellos principios que recibimos de nuestros mayores”.

 

 

Compruebo algunas de las frases pronunciadas por el marxista Pablo Iglesias Posse, fundador del PSOE:

«nosotros defendemos el sufragio universal por ser un excelente medio de agitación y propaganda para nuestras ideas, pero le negamos la virtud de poder por sí mismo emancipar a la clase proletaria. (Comentarios al programa socialista, Madrid, 1910)”.

“El partido que yo aquí represento aspira a concluir con los antagonismos sociales ,… esta aspiración lleva consigo la supresión de la magistratura, la supresión de la iglesia, la supresión del ejercito… Este partido está en la legalidad mientras la legalidad le permita adquirir lo que necesita; fuera de la legalidad cuando ella no le permita realizar sus aspiraciones”.

“No nos interesa hacer hoy buenos obreros, buenos empleados, buenos comerciantes. Queremos destruir la sociedad actual desde sus fundamentos.”

Todo lo anterior viene a cuenta del escrache previsto al Parlamento de Andalucía por parte de quienes dicen ser demócratas, pero “está en la legalidad mientras la legalidad le permita adquirir lo que necesita; fuera de la legalidad cuando ella no le permita realizar sus aspiraciones”.

Podemos, PSOE, y sus subvencionadas asociaciones LGBT, feministas y otras vividoras de la nada, que son capaces de pactar con todos los grupos comunistas, independentistas y proetarras para ganar una moción de censura y llegar al poder, no aceptan el voto democrático del pueblo que ha elegido al Partido Popular, Ciudadanos y VOX para regir el Gobierno Andaluz, en poder durante 38 años del PSOE y asociados. ¿Qué podemos esperar que pudiera pasar si estos mismos partidos políticos que han obtenido mayoría en Andalucía ganaran las próximas elecciones generales?

 

 

Después de tantos años, miedo a ser desalojados de sus puestos, a que el nuevo gobierno “levante” las alfombras, a que aparezcan documentos hasta ahora desconocidos, a facturas pendientes de pago archivadas en los cajones, al coche oficial, a la tarjeta de crédito, al final judicial de los ERES, a las mariscadas, al soplar y sorber lenocinio, a los palcos del Sevilla y del Betis, a que se acaben las subvenciones, a que las peonadas sean solo eso, peonadas, dentro de un trabajo durante todo el año, pagando impuestos y seguridad social ….

En vez de organizar cursos de estimulación del clítoris o seminarios para que un hombre le de crema en la espalda a otro hombre, podrían gastarse el dinero en enseñar qué es democracia, respetando la frase atribuida a Voltaire pero que en realidad la pronunció su biógrafa británica Evelyn Beatrice Hall: «Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo».

 

Publicado en el Blog de Campos el 16-01-20108

La deuda de la Seguridad Social

La escalada del gasto comprometido por la Seguridad Social provocará que este año la deuda contraída con el Estado supere los 65.000 millones de euros. Una cifra que refleja la crítica situación por la que atraviesa el sistema de previsión, que desde el año 2011 acumula números rojos en sus cuentas año tras año. Un escenario que ha empujado al organismo que paga las pensiones a endeudarse en cifras de vértigo para pagar las facturas. (ABC 14-01-2019)

 

 

Vengo hablando, y escribiendo, de este tema desde hace muchos años: El sistema es insostenible, y la chapuza de alargar la edad de jubilación es una falacia porque no hay ninguna empresa privada que tenga empleados de 67 años de edad. Y lo peor de todo es que la mayoría de ciudadanos no son conscientes de ello.

Seguimos gastando el dinero en subvencionar a grupos afines al mando, dispuestos a tomar la calle a las órdenes de quienes quieren hacer quebrar el sistema político que nos dimos en 1978; seguimos subvencionando a los inmigrantes ilegales que no han trabajado, ni piensan trabajar, en toda su vida; dos historias que corren por internet que, por repetidas desde diferentes ámbitos, parecen ser verdad: Un marroquí se marcha a su patria; su mujer lo denuncia por violencia de género; como el hombre está en Marruecos, no se le puede detener; ella cobra las ayudas establecidas por el municipio, la Comunidad Autónoma y el Estado Español, con abono informático en sus cuentas; ella se va a Marruecos a vivir con su esposo, y ambos disfrutan en armonía del dinero de todos los españoles.

Otro caso: Se llama PIRMI (renta mínima de inserción), desde 2017 se complementa con la Renta Garantizada de Ciudadanía. El emigrante marroquí en Cataluña, que cobra 1.072 euros al mes, más 250 euros por cada hijo, total 1.800 euros mensuales, más medicinas, comedor escolar y colegio gratis. Sin dar un palo al agua en su vida.

Tenemos más políticos que Alemania, cada Autonomía compra a precios diferentes los servicios que reciben, como la mayoría de nuestros políticos no ocuparían puestos de mando en ninguna empresa puntera, tenemos más asesores a sueldo que ningún otro país de Europa; se han creado organizaciones paralelas para colocar a los amigos, conocidos y afiliados a todos los partidos (eso ya lo inventó Franco, luego no hemos avanzado nada), muchos de los que cobran el subsidio de paro están trabajando en la economía sumergida, y así podía extenderme en muchas hojas reseñando gastos inútiles por improductivos para el erario público español.

El vaso tiene que rebosar algún día, o la cuerda romperse por el sitio más débil, que son los pensionistas. Ya no hablo de las futuras generaciones, a los que, entre unas cosas y otras, su pensión pública no va a alcanzar para  pagar sus necesidades básicas mínimas, sino que, al igual que Grecia, si no ponemos solución económica real al problema, y no “parches para ir tirando”, los jubilados actuales serán gravemente perjudicados en la próxima crisis que ya está empezando a aparecer en Europa, empezando por Italia, siguiendo por la Francia masona actual y continuando por España, en donde bien pudieran unirse crisis económica y revuelta política.

Todavía estamos a tiempo; yo tengo muy claro qué es lo que hay que hacer, pero mi idea no gustaría ni a la izquierda ni a la derecha, porque tanto unos como otros tendrían que hacer un sacrificio actual para poder recoger los resultados cuando llegasen a su jubilación.

 

Publicado en el Blog de Campos el 15-01-2019

 

 

 

El centro político español

Se trata de un banco español, cualquiera de los que todavía sobreviven, en los años iniciales del siglo XXI. Se empieza a vislumbrar la crisis y como la Cuenta de Resultados no sale por arriba, hay que empezarla a hacer por abajo: Cerrar oficinas, alguna de ellas compradas por clientes al mismo banco, con una hipoteca que se pagaba con el alquiler mensual, apagar luces, poner claves a los teléfonos, vender inmuebles propios, enajenar los adjudicados cubriendo los precios contables, y prejubilar a empleados, principalmente a los que ganan más, sustituyéndolos por jóvenes licenciados con notas de sobresaliente en todas las asignaturas en primera convocatoria, con idiomas, a los que se les recibe por algún representante del Comité de Dirección y se les motiva diciéndoles que el futuro es suyo, que son los siguientes directores generales de la entidad, y se les asigna un trainer en las principales divisiones o departamentos, para que tengan una visión global del negocio y hagan una serie de contactos profesionales que determinarán su futuro, todo ello lo que los viejos del lugar denominan “Cómo hacerse banquero en quince días”.

Algunos duran poco tiempo en el trabajo; son los que envían a sucursales de pueblo, muchos de ellos en montes y montañas perdidas; no han estudiado ellos en Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao …. para trabajar y vivir en un pequeño pueblo en el que aúllan los lobos a partir de las seis de la tarde en invierno.

Otros los destinan a sucursales de ciudades importantes, y van medrando, más lento de lo que ellos pensaban, para obtener un sillón de símil piel en el que recostarse y ganar un dinero suficiente para vivir de una forma holgada. Muchos de ellos consiguieron su objetivo vendiendo cosas invendibles, concediendo préstamos que desde el principio tenían pocas posibilidades de cobro, y añadiendo avalistas que no generaban recursos, solo una pequeña propiedad con la que se cubría el porcentaje de financiación y que los ha llevado a una desgraciada ancianidad. Todo ello, con el conocimiento de sus Servicios Centrales, para crecer más que el colega bancario de turno, fuese el que fuese ese colega. Y, también hay que decirlo, de los acreditados e hipotecados, que sabían de antemano que no podrían pagar en el momento que hubiera el más mínimo problema.

El resto, se quedaban en los Servicios Centrales. Primero, haciendo fotocopias; luego, pequeños trabajos de hojas de cálculo y presentaciones; como muchos de sus jefes habían llegado tarde a la informática, se quedaban con los ojos desorbitados cuando les presentaban un power point lleno de colorines, flechas y citas, en español y en inglés. De ahí pasaron a hacer pequeños informes; y se fueron colocando en puestos de poca importancia, pero muy cerca del poder, lo que algunos, además de su validez personal y profesional, aprovecharon para situarse en el nivel alto del escalafón, convirtiéndose en ejecutivos dinámicos y agresivos, dispuestos a pisar la cabeza de su padre si fuera necesario, para triunfar.

Uno de esos, de nivel poco importante, de pasante de letrado senior, de redactar demandas por ordenador en las que solo hay que cambiar el nombre, el importe y las fechas, de copiar párrafos de las leyes para las escrituras de activo y pasivo de los productos bancarios, todo revisado por su jefe, en un banco en dónde se reúnen cincuenta responsables (no se toma ninguna decisión a título personal) para transaccionar la compra de un negocio en el que la parte contraria éramos solo dos personas, uno de esos, decía, era Albert Rivera.

No se si fue él quién eligió el futuro o lo eligieron, pero el caso es que ha mejorado mucho, en preparación, expresión oral y corporal, vestimenta y presencia en general. Queda bien en cualquier foro y cae bien en el IBEX, en la masonería y en el Club Bilderberg, al que está invitado este año, donde asisten anualmente entre 120-150 personas, las más importantes del mundo en todos los sectores, unos porque forman parte del Comité Directivo del Club, como el español Juan Luis Cebrián, y otros invitados por estos. Los Rockefeller, los Rothschild y Henry Kissinger, entre otros políticos y banqueros.

Sólo permiten hablar a los invitados durante un minuto; transcurrido ese tiempo, se enciende una luz roja en la sala que indica que tu momento ha terminado. Se parece a los métodos de algunos programas de televisión. Hayas acabado o no de exponer lo que querías, ya no puedes decir más.

Españoles que han asistido: Juan Carlos I Rey de España, la Reina Sofía, Fraga, Felipe González, Manuel Prado y Colón de Carvajal, Pedro Solbes, Javier Solana, Joaquín Almunia, Rodríguez Zapatero, Bernardino León, José Manuel Entrecanales, Alberto Ruiz-Gallardón, Enrique Barón, Ana Patricia Botín, Esperanza Aguirre, Juan María Nin, Federico Trillo, Rodrigo Rato, Narcis Serra, Jordi Pujol, Miguel Boyer, Antonio Garrigues Walker, César Alierta, Matías Rodríguez Incierte, Dolores de Cospedal, Soraya Sáenz de Santamaría, José Manuel García-Margallo, Luis de Guindos, Luis Garicano.

Daniel Estulin es la máxima autoridad a nivel mundial en el estudio e investigación del Club Bilderberg. Recomiendo la lectura de su libro La verdadera historia del Club Bilderberg, en el que expone lo que, según él, son sus objetivos.

 

 

Desde la Transición, el centro político no ha tenido demasiado éxito en España, aunque si preguntas a los ciudadanos, la mayoría se considera “de centro”, que es el espacio en el que quiere situarse CIUDADANOS, un pequeño partido político nacido en Barcelona, constitucionalista, españolista y defensor de la unidad de España, lo que le valió ganar las últimas elecciones autonómicas catalanas liderado por Inés Arrimadas, joven, guapa, culta y trabajadora mujer, que ni siquiera presentó su candidatura a la Presidencia de la Generalitat ante la mayoría que representaban las diversas fuerzas independentistas.

El siguiente paso ha sido en las autonómicas andaluzas, donde obtuvo la tercera posición detrás del PSOE y PP, y donde un nuevo partido llamado VOX obtuvo diputados suficientes para ser la llave y la clave del próximo gobierno andaluz. Ciudadanos no quiere pactar ni hacerse foto alguna con el citado VOX, al que califica de ultraderecha aunque lleve en su programa algunos puntos que ellos planteaban defender no hace mucho tiempo. Pero es que VOX, ver https://ancamfer.wordpress.com/2018/11/10/ley-del-pendulo/ también presenta algunos temas con los que coinciden muchos ciudadanos, sobre todo en lo que atañe al separatismo, a la regulación de la inmigración, a las subvenciones descontroladas a sindicatos, patronales, asociaciones feministas y lobistas, independencia real del poder judicial del legislativo, leyes anti-okupación y anti-usura, derogación ley de violencia de género y de toda norma que discrimine a un sexo de otro, garantizar el derecho a ser educado en español en todo el territorio nacional … Aunque en el último planteamiento de “propuestas negociables” para Andalucía, se incluyan algunos temas absolutamente populistas y otros de competencia estatal.

Yo pienso que las tres formaciones (CD’s – PP – VOX) están haciéndose publicidad gratis con el asunto de ponerse o no de acuerdo, para apoyar la candidatura PP-CD’s a fin de constituir un gobierno de centro-derecha, que a la hora de legislar tendrá que pasar por el tamiz de VOX, como el PSOE depende del voto de Podemos a nivel nacional, en una España subordinada a los extremos y a los independentistas que quieren destruirla.

 

 

Todo ello traerá consigo desavenencias importantes, que servirán de excusa a Ciudadanos para pactar con el PSOE en futuras elecciones, pues el bancario lleva tiempo haciendo méritos y con la esperanza de la consecución inminente del deseo, para tocar sillón de cuero legítimo, y sus teóricos “jefes”, quienes sean, como todos los jefes e igual que en el fútbol, no dan un cheque en blanco a nadie, o se gana o se cambia de entrenador.

 

Publicado en el Blog de Campos el 12-01-2019

 

 

 

España – El franquismo en primera persona

Fernando Pacheco Herrera en Catalunya Junts / España Juntos

NIÑOS TARADOS DEL FRANQUISMO

Acabo de leer, el mejor retrato de mi generación, la de los niños que nacimos después de la guerra civil. La escribe un muy buen articulista, Javier Domenech y se titula “NIÑOS TARADOS DEL FRANQUISMO.”

Intentaré resumirlo en las menos palabras posibles, porque es un artículo largo para Facebook y que había que leer mascando cada palabra para comprender parte de lo que nos está pasando. Estamos descubriendo ahora que los niños del franquismo éramos unos tarados oprimidos por la disciplina, educados en la ignorancia, lastrados para el futuro. Nuestra infancia, para algunos, debió ser el espejismo de un tiempo oscuro.

Pobres tarados que merendábamos pan con fuagrás y con terrosas onzas de chocolate Matías López, que escuchábamos en la radio las aventuras de Diego Valor, piloto del espacio, que leíamos las aventuras del Guerrero del Antifaz, El Jabato, El Capitán Trueno y el TBO. Que comíamos pipas , regaliz , chicle Bozooka y bolitas de anís que nos vendía el pipero a la puerta del colegio, por cierto que ninguno fue por esto, ni obeso ni anoréxico , jugábamos a las canicas , piola y con pelotas de trapo atadas por cuerdas, y las niñas jugaban con muñecas y saltaban a la comba.

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Pensiones – Informe KPMG

Llevo muchos años hablando del problema de las PENSIONES en España, sobre el que todos los gobiernos habidos hablan, pero ninguno ha puesto soluciones verdaderas al tema. La “solución mágica” adoptada es retrasar la edad de jubilación, acerca de la que yo me he pronunciado en diferentes ocasiones que, con las leyes actuales, no es ninguna solución, es más, es un problema añadido.

Con el sistema actual, son pocas las personas nacidas a partir del último cuarto del siglo pasado, las que van a percibir una pensión similar a las actuales, pues los jóvenes, por lo general, se incorporan muy tarde al trabajo, y pese a ese retraso teórico de la jubilación, con una u otra nomenclatura para enmascarar lo que de verdad es, son despedidos a muy temprana edad, algunos a partir de los cincuenta y cinco años. Quedan a salvo los funcionarios públicos, con excepciones como son el ejército, policías, bomberos y todos aquellos que llevan un fuerte componente de actividad física, pues no veo un policía de 67 años corriendo detrás de un delincuente.

Esta ha sido siempre mi teoría. Ahora, un estudio de KPMG estima que el 72% de las grandes empresas se plantean jubilar a sus empleados más veteranos para abaratar costes. Ese es el verdadero problema. Los empleados son, todos, prescindibles; las máquinas los sustituyen y quienes hacen trabajar a esas máquinas son personas jóvenes y con una preparación acorde a ese cometido; los únicos, todavía, imprescindibles, son los vendedores, de lo que sea, los que están a pie de calle, de tren en tren o de avión en avión, hasta los que te llaman desde Marruecos o desde Perú a las tres de la tarde cuando estás comiendo o ya en la siesta.

El más claro ejemplo ha sido el presidente de BBVA, que ha llevado a los accionistas a la ruina prejubilando, despidiendo con pago diferido, a sus directivos más cotizados durante los últimos 10/15 años, sustituyéndolos por jóvenes que ganaban la cuarta parte de los cesados y, además, no disienten del mando ni para desayunar lo que el mando quiera. Y él, con 75 años, en el machito.

 

 

El tiempo pasa más deprisa de lo que uno es consciente y las arcas del Estado no tienen dinero para pagar las pensiones, que desde hace algún tiempo viene haciéndose con endeudamiento público.

Una vez más, disiento de todas esas entelequias que nos quieren vender. Hay que elegir entre tener unas cosas u otras, y no crucificar a ningún partido político, de ningún tipo ni color, que de verdad quiera abordar este asunto, defendiendo canonjías personales o territoriales en detrimento del interés general de todos los españoles.

 

Publicado en el Blog de Campos el 07-01-2019