Despoblación de los pueblos

La ministra de Industria y Turismo, Reyes Maroto, ha dicho el pasado 12 de enero en un pueblo de Segovia que el Gobierno prepara para marzo una estrategia nacional contra la despoblación de los pueblos de España, para que se conviertan en ejes generadores de empleo y riqueza.

Le voy a dar una idea: A España han llegado muchos inmigrantes que no trabajan en nada y que cobran subvenciones de todo tipo que, en algunos casos, alcanzan los mil ochocientos euros mensuales. Esas personas son las que el expresidente Zapatero y el actual Pedro Sánchez nos venden como que son las que tienen que pagar las futuras pensiones a los ciudadanos españoles. Como hasta hora solo reciben subvenciones y no aportan nada al erario público, la solución perfecta para ellos, y para todos, sería:

Dar una parcela de terreno a cada familia, gratis y condicionado a su explotación durante un mínimo de veinticinco años, materiales y ayuda para construir su vivienda y para cultivar la tierra, préstamo a tipo mínimo a devolver en los mismos veinticinco años.

 

 

Pasaríamos de un gasto improductivo a una inversión productiva, no tanto financieramente, pero sí creando empleo y dando ocupación a personas ociosas por aquello de “gente parada, malos pensamientos”; todo ello, a su vez, crearía bares, tiendas y mercados, escuelas y otras actividades complementarias que darían nueva vida a pueblos prácticamente deshabitados en la actualidad.

En mi opinión, solo hay un problema. ¿Quién va a irse a un pequeño pueblo a trabajar cuando se vive en una buena ciudad y con una serie de subvenciones perpetuas sin dar un palo al agua ni responsabilidades de ningún tipo? Con esas premisas, la conclusión del silogismo es fácil, pero los millones de personas que hoy viven del cuento, me llamarán fascista por haber trabajado y cotizado durante 45 años ininterrumpidos, sin un solo día en el paro, con Franco, con Carrero Blanco, con Suárez, con Calvo-Sotelo, con Felipe González, con Aznar, con Zapatero y con Mariano Rajoy. Lo que es lo mismo, sin distinción de régimen ni colores; solo con ganas de trabajar, que es lo que hoy mucha gente no tiene.

 

Publicado en el Blog de Campos el 18-01-2019

 

 

 

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