España – Arte nazarí

España – Arte nazarí

GRANADA

Los orígenes de la región granadina no son conocidos con precisión, si bien hasta ella debió de llegar en el período neolítico el influjo de la civilización egea, a juzgar por los restos de sepulcros que ofrecen coincidencias exactas con los de la Grecia micénica. También aparecen asentamientos romanos, algo habitual, por otra parte, en casi todas las ciudades del sur de la península Ibérica.

Bastetanos, oretanos, túrdulos, bástulos y celtas también poblaron su territorio, que debió ser fundado por una de esas tribus, acuñándose en ella en el s. V (a. de JC.) monedas con el nombre ibérico de «Iliverir».

Al ocurrir la invasión árabe en el año 711, ocupaba uno de los arrabales de la antigua Ilíberis una numerosa colonia de judíos, la cual ayudó a los invasores que penetraron en la cora o provincia de Elvira a dominar la ciudad donde, al principio, se respetó la organización y religión de los vencidos, aunque, poco a poco, comenzaron las persecuciones.

  

 Bajo Abd al-Rahman y sus sucesores gozó de paz Granada hasta mediar el s. IX en el que los mozárabes y muladíes se sublevaron contra los árabes. Pacificada por Abd al-Rahman III, la comarca prosperó bajo su gobierno y los de sus sucesores, quienes organizaron la administración y dividieron el territorio en «tahas» (especie de partidos judiciales), «coras» (provincias) y «climas» (distritos), uno de los cuales fue el de Granada.

Al llegar la descomposición del Califato, la capitalidad se trasladó de Elvira a Granada (1013). Tras diversas sublevaciones y luchas, la batalla de las Navas de Tolosa (1212) fraccionó de nuevo la España árabe y cuando, poco después, San Fernando recorría en triunfo la comarca granadina, adueñándose de Alhama y Loja, un descendiente de los reyes de Zaragoza, llamado Ibn Hud (que al caer el imperio almohade se proclamó Emir) era aclamado en el pueblo alpujarreño de Ugíjar en 1228 y, al año siguiente, arrojaba de Granada a los últimos almohades. Pero su dominio fue efímero por la rebelión de un caudillo que había de reunir bajo su mando los restos del imperio arábigo-español.

Muhammad b. Yusuf ibn. Nasr, conocido por Ibn al-Ahmar (el hijo del Rojo), fundó, en 1238, el reino de Granada, que llegó a abarcar desde Sierra Nevada a Gibraltar y la costa andaluza desde este punto al río Almanzora; es decir, parte de las provincias de Córdoba, Jaén, Sevilla y Cádiz, las de Almería y Málaga y la de Granada, en la que estableció su corte, en este mismo año. Tras conquistar una vez más Granada, fundó una nueva dinastía, la nazarí, que mantendría el último reino musulmán del occidente europeo hasta casi el siglo XVI y construiría los palacios de la Alhambra.

Veinte monarcas rigieron este reino en el que fue concentrándose toda la población musulmana española, siendo, durante dos siglos y medio, centro floreciente de la dispersa España árabe y último brote de la cultura islámica, que en Granada tuvo uno de sus más representativos monumentos. Pero la vida de este reino, acosado por una parte por la presión de las armas cristianas y de la otra debilitado por enconadas luchas interiores, fue haciéndose más pobre cada día y, a medida que el tiempo avanzaba, reduciéndose sus límites, hasta la rendición y toma de Granada por parte de los Reyes Católicos el 2 de enero de 1492, consumándose así la unidad de España.

Sin lugar a dudas, el más importante monumento de arte nazarí es la Alhambra de Granada.

 

La Alhambra de Granada

La Alhambra, denominada así por sus muros de color rojizo («qa’lat al-Hamra’», Castillo Rojo), está situada en lo alto de la colina de al-Sabika, en la margen izquierda del río Darro, al este de la ciudad de Granada, frente a los barrios del Albaicín y de la Alcazaba. No sería hasta el siglo XIII con la llegada del primer monarca nazarí, Mohamed ben Al-Hamar (Mohamed I, 1238-1273) cuando se fijaría la residencia real en La Alhambra. Este hecho marcó el inicio de su época de mayor esplendor.

A Yúsuf I (1333-1353) y Mohamed V (1353-1391) les debemos la inmensa mayoría de las construcciones de la Alhambra que han llegado a nuestra época.

 

 

La mayor preocupación de los arquitectos de la Alhambra era cubrir decorativamente cada espacio, por pequeño que fuese. Cualquier elemento decorativo resultaba escaso. La mayoría de los arcos interiores son falsos, no sustentan ninguna estructura, simplemente decoran, las paredes están recubiertas de cerámica o yeserías, hermosísimas y muy ricas, las cubiertas presentan armazones de madera labrados de manera exquisita, etc.

A pesar de tener prohibido el arte musulmán la representación de figuras, los temas de decoración en la Alhambra son muy variados. Se utiliza la clásica decoración caligráfica, en concreto escritura cursiva y cúfica, en la que se pueden leer, además de las palabras de Zawi ben Zirí: «sólo Dios es vencedor», poemas de distintos poetas de la corte.

  

  

El elemento decorativo más utilizado por los arquitectos granadinos será el ataurique, o decoración vegetal, y, en menor medida, la lacería y las redes de rombos.

Uno de los elementos decorativos más impresionantes utilizados en la Alhambra es la bóveda de mocárabe, que está compuesta por celdillas o alveolos superpuestos.

 

Las estancias más sobresalientes de la Alhambra son:

 

Palacio de Mexuar

Lo único que queda del conjunto de aposentos, situados junto a la torre de Mohamed I, es la nave oriental, que es a lo que llamamos en la actualidad «Mexuar», que tampoco se ha mantenido a salvo de reconstrucciones cristianas, y la galería y Torre de Machuca, así llamada por haber sido vivienda de los arquitectos Pedro y Luis Machuca durante la construcción del Palacio de Carlos V.

Cuatro columnas en el centro de la sala, con ménsulas de mocárabes. Sobre la cenefa de yeso existente se puede leer: «Todo lo que poseéis procede de Dios». El techo, de época cristiana, es un alfarje con decoración de lacería. La pared, en su parte alta, está decorada con yeserías, dorados y pinturas, mientras los zócalos son de alicatados de azulejos, y presentan el lema de los Alamares, el escudo de Carlos V y las armas de los Mendozas, ya que don Iñigo López de Mendoza, Conde de Tendilla fue nombrado Alcaide por los Reyes Católicos; también podemos encontrar unos tableros con las columnas de Hércules y una orla de lazos moriscos del siglo XVI.

Al fondo de la sala encontramos una habitación que era utilizada por el monarca para reunir al consejo y dar audiencia. Cuando el rey no se encontraba en palacio era el Cadí, en la sala adjunta, el que oía a los negociantes. En su puerta, un azulejo de la pared reza: «Entra y pide. No temas de pedir justicia que hallarla has». Posteriormente, alrededor de 1632, estas salas se convirtieron en capilla cristiana, y se construyó un coro.

Palacio de Comares

El Palacio de Comares constituía la residencia oficial del monarca, y está compuesto por un conjunto de dependencias agrupadas en torno al Patio de los Arrayanes, de grandes dimensiones con arquerías en sus lados menores y paredes lisas laterales con puertas y ventana ajimezadas con paños de escayola encuadrados por alfices, con sebka y atauriques, y con galerías porticadas en los extremos.

 

 Patio de los Leones

Quizás sea el patio de los Leones el lugar más conocido de la Alhambra. Obra de 1377 (Mohamed V), pertenece al ámbito privado de la Casa Real Vieja de la Alhambra. Su nombre procede de los doce leones surtidores de la fuente que ocupa el centro del patio, leones sobre los que descansa una gran taza-fuente de forma dodecagonal. Esta fuente, de mármol blanco, es una de las más importantes muestras de la escultura musulmana. En borde de la taza, se encuentra esculpido un poema de Ibn Zamrak.

 

 

El patio es un recinto rectangular, y está rodeado por una galería a modo de claustro cristiano, lejos del estilo del típico patio musulmán andaluz, sostenido por 124 columnas de mármol blanco y fino fuste, los cuales presentan en su parte superior multitud de anillos, y sostienen capiteles cúbicos y grandes ábacos, decorados con inscripciones y ataurique. Bajo el friso de madera tallada corren arcos de yeso peraltado, menos los de los pabellones y extremos de los lados más largos de la galería, que son de mocárabes, con enjutas de decorado calado en forma de rombo. Los dos centros de los lados más largos del patio tienen arcos de medio punto mayores que el resto y poseen arquivoltas de mocárabes. Estos arcos comunican el patio con la Sala de Abencerrajes y con la Sala de Dos Hermanas. Sobre estos arcos podemos distinguir los aposentos de las mujeres del sultán. En el centro de cada una de las galerías cortas se encuentran los pabellones, que avanzan sobre el patio, de planta cuadrada, y recubiertos de cúpulas semiesféricas de madera en su interior.

 

 

Alcazaba

La Alcazaba es, junto con Torres Bermejas, la parte más antigua de la Alhambra. El conjunto actual se lo debemos a Mohamed I, quien amuralló el anterior castillo, levantó defensas, tres nuevas torres (la Quebrada, la del Homenaje y la de la Vela), con lo que convirtió a la Alcazaba en una auténtica fortaleza, donde el monarca establecería la residencia real, función que conservó en el reinado de su hijo Mohamed II hasta que los palacios fueron terminados. A partir de entonces quedó como fortaleza de índole puramente militar.

 

 

 

El Generalife

Ocupa las pendientes del Cerro del Sol, desde el que se abarcan toda la ciudad y los valles del Genil y del Darro. Del significado de su nombre existen distintas interpretaciones: Jardín del Intendente, del Arquitecto (alarife), Huerta del Zambrero, etc. El Generalife se convirtió en lugar de recreo para los reyes granadinos cuando éstos querían huir de la vida oficial del palacio.

 

 

 

Se construyó por Mohamed VII a mediados del s. XIII, y según reza una inscripción de 1319, el rey Abu I-Walid Isma’il (1313-1324) lo redecoró, lo que lo hace anterior a la construcción del Palacio de Comares. A pesar de su proximidad a la Alhambra y de su estrecha relación entre ambos conjuntos, se consideraba fuera de la ciudad, incluso estalló una rebelión en la Alhambra contra Mohamed V mientras éste se encontraba en el Generalife. En la actualidad, el Generalife está formado por dos conjuntos de edificaciones, conectados por el Patio de la Acequia.

 

Publicado en el Blog de Campos el 14-07-2018

 

 

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