Todo a Cien – 293 Reforma Código Penal

José Enrique Abuín, alias El Chicle, acusado de secuestro, estrangulamiento y ocultación del cuerpo de la víctima Diana Quer, ha manifestado que puede estar en la calle en un plazo de siete años. No sé por qué, pero todos los facinerosos están muy bien asesorados. Ni tampoco sé quién, cómo y dónde pagan las minutas de sus asesores.

Un empresario de 77 años, en Mallorca, sufrió un ataque en su casa y los ladrones les dijeron que “Volveremos y os mataremos”. Efectivamente, volvieron días más tarde, sobre las cinco de la madrugada, con pasamontañas, guantes y dos patas de cabra, saltaron al jardín y esperaron al matrimonio. El empresario salió y los asaltantes se abalanzaron contra él. Los ladrones encerraron en un cuarto al matrimonio. El marido, en un descuido de sus captores, cogió una escopeta y disparó contra uno de ellos, muriendo el asaltante. Podría ser condenado a prisión por plazo de siete años.

Seguro que todo esto es legal, pero ¿es justo? El primero es un presunto asesino, aunque se contemple como homicida dada la laxitud de las leyes españolas; el segundo es un honrado ciudadano que actuó en defensa propia y de su esposa ya que corrían peligro sus vidas, en su propiedad privada, en la que no puede entrar nadie, ni la policía, sin una orden judicial.

Artículo 20 del Código Penal. Están exentos de responsabilidad criminal. Puntos más destacables.

4.º El que obre en defensa de la persona o derechos propios o ajenos, siempre que concurran los requisitos siguientes: Primero. Agresión ilegítima. En caso de defensa de los bienes se reputará agresión ilegítima el ataque a los mismos que constituya delito y los ponga en grave peligro de deterioro o pérdida inminentes. En caso de defensa de la morada o sus dependencias, se reputará agresión ilegítima la entrada indebida en aquélla o éstas.

5.º El que, en estado de necesidad, para evitar un mal propio o ajeno lesione un bien jurídico de otra persona o infrinja un deber, siempre que concurran los siguientes requisitos: Primero. Que el mal causado no sea mayor que el que se trate de evitar. Segundo. Que la situación de necesidad no haya sido provocada intencionadamente por el sujeto.

6.º El que obre impulsado por miedo insuperable.

El Código Penal español, superada la Reforma Ledesma al inicio de la Transición, necesita una reforma amplia y adaptada a nuestro tiempo, actualizando los delitos y las penas, sin temor a baladronadas de los que están en contra de ello, por aquello mismo que ya desde la etapa franquista los políticos tenían presupuesto para hacer cárceles, pero no para escuelas. Porque, se decía, a la escuela no pensaban volver, pero a la cárcel no se sabe.

 

 

Publicado en el Blog de Campos el 14-03-2018

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