La guardería, el colegio, el bachiller

Desde la Transición política española, la enseñanza ha sido una confrontación entre los partidos políticos, con diversas leyes y modificaciones que, hasta este momento, ha conseguido unos resultados más bien pobres.

La educación de los hijos empieza en casa, siendo la responsabilidad única y exclusiva de los padres. Decir buenos días, dar las gracias, utilizar correctamente los cubiertos, limpiarse los dientes, lavarse, y otros muchos conceptos básicos de convivencia humana que se hacen cada día, y que no pueden delegarse en nadie.

Como hoy día la madre y el padre trabajan fuera de casa, en periodo prescolar, se traslada una parte importante de la misma a los abuelos jóvenes y a las empleadas de las guarderías, que hacen lo que pueden, con limitaciones: los abuelos le consienten todo, o casi todo, porque ven en ellos la prolongación de sus genes, y las guarderías porque “guardan” durante un tiempo a los niños, se las ven y se las desean para mantenerlos sin llorar y para que coman, y porque no tienen autoridad para imponer una disciplina.

Cuando empiezan a ir al colegio y, sobre todo, cuando ya saben leer y escribir, el tema cambia. Son varios los profesores que tienen cada día, unos profundizan más y otros menos, dan su clase, que se interrumpe a menudo para responder a preguntas de los alumnos, y aunque a esa edad la mayoría tienen suficiente retentiva para que se les queden las cosas sin grandes esfuerzos, ha de haber un conocimiento memorístico elemental para poder desarrollar los conceptos sin decir tonterías.

Comienzan los primeros tropiezos y se pasa de curso con algunas asignaturas suspendidas del curso anterior. No se le concede importancia. Pobrecillos, se les puede crear un problema psicológico.

Es a partir de los once/doce años cuando empiezan los problemas de verdad. Los profesores sueltan su lección, emborronan la pizarra de números, de autores, de escritores, de filósofos, de fórmulas químicas y teoremas físicos. Y con la misma rapidez que la emborronan, la borran y vuelven a llenarla con gráficos, ecuaciones y datos de todo tipo.

Y surge el problema de si los chavales tienen que resolver “los deberes” en clase o en su casa, fuera de horas lectivas. Cuando yo tenía esa edad y estudiaba Bachiller, no había discusión ninguna. La profesora de Literatura nos decía: Para la próxima semana tenéis que leer El Buscón, de Quevedo, y traer una redacción de tres páginas sobre ese libro. El de Matemáticas nos ponía diez problemas de ecuaciones de segundo grado. La profesora de Inglés, traducción directa y traducción inversa de dos páginas del libro de Prácticas. El de ….. y así todos y cada uno de los profesores.

Eso sí, les llamábamos de usted, los respetábamos, no los amenazábamos ni les pegábamos y, como todos éramos pobres, estudiábamos mañana, tarde y noche para aprobar todas las asignaturas en la convocatoria de junio con una nota media mínima de notable para poder seguir disfrutando una beca del PIO – Principio de Igualdad de Oportunidades.

Cuando llegábamos a casa después de salir del Instituto por la tarde, mi padre me ayudaba en aquellas asignaturas en las que sabía más que yo. Y me daba tiempo a salir a jugar con los amigos, a la calle o a la plazuela del barrio, al futbol con dos piedras grandes de portería o al baloncesto con una papelera colgada con un alambre en un árbol, que hacía de canasta. Eso sí, no teníamos clases de natación, ni de kárate, ni de violín, ni sabíamos qué era eso de las excursiones de fin de semana.

 

En la actualidad, el 80% de los padres, considera que los chavales tendrían que hacer los deberes en horario escolar. Respetabilísima opinión. Pero la realidad es tozuda:

  • No se cumplirían nunca los programas lectivos por parte del profesorado
  • Los padres llegan a casa muy cansados, además de por el trabajo, por la comida fuera del hogar y por el mucho tiempo que tardan desde el trabajo a su casa. Y no quieren tener la carga adicional de ayudar a sus hijos en sus deberes escolares
  • El fin de semana es sagrado, no todo va a ser trabajar y estudiar
  • Tampoco es tan importante que el chaval apruebe todo. Como se pasa de curso con cualquier nota y algunas asignaturas suspendidas …
  • Nadie se para a pensar que ese hijo, con problemas en sus estudios, tendrá que competir con otros muchachos, de todo el mundo globalizado, de su misma edad, que hablan fluidamente dos idiomas, además del nativo, que hacen grandes cálculos mentales, que manejan la informática de una forma insospechada y que mantienen una educación exquisita dentro y fuera del colegio, hoy, y mañana en la universidad
  • La diferencia humana. Hay personas que necesitan quince minutos para comprender la Teoría de la Relatividad; hay otros que necesitan cinco horas; y hay otros que no la comprenderán nunca

Pero no se preocupen. La vida sigue. Y hoy el Botones de un banco pretende ganar lo mismo que el Presidente de la entidad. Salud y larga vida.

 

Antonio CAMPOS

http://www.es.ancamfer.wordpress.com

 

Publicado en el Blog de Campos el 28-02-2018

 

 

Etiquetas:, , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: