Todo a Cien – 291 El español en Barcelona

Hoy en día, es una heroicidad ser español en Barcelona. Algo similar a lo de los años setenta/ochenta en Bilbao y San Sebastián, salvo los muertos. Nadie se fía de nadie, nadie habla de dónde trabaja ni qué hace, se han roto familias por discusiones políticas y, se mire por donde se mire, la mitad de su población se siente catalana y española, y la otra mitad, en la que se incluyen masones, inmigrantes subvencionados, charnegos de segunda y tercera generación, anti sistemas, anti constitucionalistas (a estos no los comprendo en absoluto, pues si no existiera la Constitución y estuviesen vigentes las leyes de Franco, no se movería ni dios, con minúscula) y unos cuantos vividores profesionales de tergiversar la historia, son secesionistas. Y no parece que el tema tenga solución por medios pacíficos, por ninguno de los bandos ideológicos contendientes.

La transferencia a las CCAA’s de temas tan sensibles como la Enseñanza, ha provocado que cualquier ciudadano que llegue a Cataluña desde cualquier parte del mundo, tenga que saber catalán para poder ir a la escuela, al Instituto o a la Universidad. O para trabajar en cualquier sitio.

Pero hay excepciones. En el año 2008 me llamaron para desempeñar un alto cargo directivo en una importante empresa catalana. Yo dije claramente que no sabía catalán. Me contestaron que era igual, que cuando el que hablaba en español era el que mandaba, no había nadie que osara hablar en catalán. Que además la empresa tenía sucursales en el resto de España y en otros países europeos y americanos, en los que el idioma catalán no servía para nada.

Como yo quería integrarme en Cataluña, impuse que al menos una hora al día, mis colaboradores me hablaran en catalán, y fui al organismo autónomo correspondiente a apuntarme a clases de catalán. Allí me dijeron que el horario de clases era de once a una del mediodía. Contesté que ese era un horario para parados, para gente que no trabaja y no aporta nada a la economía catalana. Y me contestaron: “Pues es lo que hay”. Corolario, cuanto más analfabetos e incultos, mejor para la causa secesionista. Estuve allí cinco años y muy tonto hubiera sido si no me hubiera venido con conocimientos suficientes para mantener una mínima conversación en catalán.

 

 

A raíz de la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña y la posibilidad de que se incluya una casilla para elegir el castellano en la matriculación del próximo curso académico, o sea, poder estudiar español en España, ha vuelto a salir el odio a pie de calle. Obsérvese el año de nacimiento de este indeseable, 1971, criado e instruido en democracia, en SU democracia diseñada por Pujol, que sabe Dios qué secretos guardará y de quién o quiénes, para que nadie sea capaz de meterle en la cárcel.

 

Pero no acaba aquí el tema. Ahora que hay estudios documentados sobre falsificación de Actas de las elecciones del año 1936, el PSOE y en su nombre el nuevo César Petrus y el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, rechazan de plano esa casilla como una de las futuras piedras con las que construir el Frente Popular Español del siglo XXI.

 

Publicado en el Blog de Campos el 27-02-2018

 

 

 

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