Próximo capítulo – 21 de diciembre

El pasado 27 de octubre, el Parlamento Catalán aprobó una Declaración Unilateral de Independencia, la República del Estado Catalán, pretendida secesión de España. El Gobierno, apoyado por los Partidos Políticos Constitucionalistas PP, Ciudadanos y PSOE, ha reaccionado cómo debía hacerlo, con la ley en la mano, relevando a los principales protagonistas de los cargos públicos desde dónde se ha gestionado el Golpe de Estado, incruento hasta el momento que escribo estas líneas.

Ahora queda lo más difícil, recuperar la normalidad mediante un mando único y órdenes unidireccionales, que la justicia cumpla rápido y de forma acertada con la querella presentada por la Fiscalía contra Carles Puigdemont y sus antiguos consejeros de la Generalitat, así como contra la Mesa del Parlamento, por los delitos de sedición y malversación de caudales públicos, y que no tengan que intervenir las Unidades Militares que se encuentran en situación de “prevengan”.

Un jurista amigo mío dice que “el Derecho al final se aplica con un individuo con una porra y una pistola”. Es de una lógica aplastante, nadie por sí mismo cree que ha pecado, nadie por sí mismo va a la cárcel, hasta que sentencia un juez y un policía detiene, traslada y hace que el juzgado cumpla la sentencia.

El objetivo inmediato de la Declaración de independencia era: 1. DNI catalán; 2. Doble nacionalidad española y catalana; 3. Ley Fundacional de la República Catalana; 4. Anular los acuerdos y sentencias del Tribunal Constitucional que han suspendido las normas catalanas; 5. Reconocimiento internacional; 6. Incorporar a los funcionarios de la Administración Española al Cuerpo de Funcionarios de la Generalitat; 7. Crear el Banco de Cataluña; 8. Crear la Hacienda Catalana; 9. Negociar con el Estado Español qué bienes corresponden a España y cuáles al nuevo Estado Catalán; 10. Convocatoria de elecciones constituyentes de la República Catalana.

Los partidos secesionistas y anti sistema catalanes, han llamado a una resistencia ciudadana, con niños, adolescentes, mujeres y viejos en primera línea de batalla, soldados sin armas pero soldados al fin y al cabo, como los utilizados por Marruecos en la Marcha Verde en los estertores de la etapa franquista.

Los universitarios convocan una huelga general de ocho días, manifestaciones pro-secesión en dónde la mayoría son jóvenes adoctrinados en las madraças de las escuelas catalanas, manifestación en contra de la independencia en la que la mayoría son personas con edad superior a cincuenta años, sospechoso viaje de Puigdemont a Bélgica en dónde un bocazas de tercer orden ha dicho que “podrían acogerlos como refugiados políticos”, y todos los días hay alguna novedad que podría considerarse como noticiable por una u otra parte.

A los independentistas catalanes les ha fallado una cosa fundamental: el reconocimiento europeo y mundial; sin eso, hoy en día no se puede andar por el mundo. Y los medios de comunicación internacionales que, algo tarde, se han dado cuenta de la manipulación y montaje a la que han sido sometidos con fotos y reportajes confeccionados “ad hoc”.

Todas las situaciones de enfrentamiento, aunque sea verbal, ponen de manifiesto la posición real de personas y organizaciones. El ala anticapitalista de Podemos, ha reconocido la “República Catalana” proclamada por el Parlamento de Cataluña, que abre un proceso constituyente “que rompe con el régimen del 78” y llama a “rechazar la aplicación del artículo 155 y a la defensa democrática, pacífica y desobediente de la voluntad del pueblo catalán y su derecho a decidir”, y a organizar un movimiento “capaz de resistir a la represión del Estado”. Supongo, y confío, que este posicionamiento les pase una muy importante factura en votos en las próximas elecciones.

El Gobierno, con pretensión de que la transitoriedad del artículo 155 de la Constitución sea lo más breve posible, ha convocado elecciones autonómicas en Cataluña para el próximo 21 de diciembre. Hablar de qué puede pasar, no cabe en lo que queda de este artículo.

 

 

Supongamos, que es mucho suponer, que no hay levantamiento “pacífico” de masas catalanas, que la detención de aquellos que ordene el juez sea “pacífica”, que funcionarios y mossos d’esquadra sean fieles a la Constitución Española, y lleguemos con algún que otro porrazo y sin ningún muerto a las elecciones.

Si ganase el bloque constitucionalista, la próxima Presidenta de la Generalitat sería la Sra Arrimadas, lo que no sé cómo le sentaría al Partido Popular y al PSOE, que en estos momentos está unido al Gobierno pero no deja de proclamar su ideario plurinacional y sus deseos de modificar la Constitución en dicho sentido, lo que abriría las puertas de futuras secesiones o declaración de estado-nación a diferentes autonomías españolas.

Si ganase el bloque independentista, esta vez con votaciones legales y todas las santificaciones posibles, les envalentonaría para que dentro de unos meses ¿próximo otoño?, volviesen a declarar su independencia, ahora con argumentos más consistentes y sin repetir errores pasados.  El problema se está tratando de arreglar a corto plazo, pero va a quedar un sustrato de difícil solución.

Cualquier analista militar o policial sabe que no se puede montar la que se ha montado desde una pequeña región en el mundo, sin ayuda exterior. Alguien quiere destruir España como nación; a alguien le interesa pequeños países que dependan de condicionantes financieros y bélicos ajenos a sus propios territorios. La próxima, Euskadi. Otegui ha hablado: “La independencia de Euskadi es posible”, después de ver lo que ha pasado en Cataluña, no quiere caer en los mismos errores, sobre todo en la fuga de empresas a otros lugares de España. Parece ser que ya está maquinando su “constitución” sobre La Republica Confederal de Euskal Herria a tres velocidades; la que marque Euskadi, la que le imprima Navarra y la que en un futuro se pudiera alcanzar en el País Vasco Francés.

Si España no se muestra fuerte, unida, sin fisuras, aplicando la ley hasta sus últimas consecuencias, sin miedo al qué dirán, volveremos a la Castilla de los Reyes Católicos, y poco más, salvo, Dios no quiera, aquello de La Codorniz de un fresco no sé quién que no me acuerdo más  …

Antonio Campos

http://www.es.ancamfer.wordpress.com

 

Publicado en el Blog de Campos el 02-11-2017

 

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