Grupo Vicente Galiana

Comienza el mes de octubre. Me tomo unos días de vacaciones para hacer el último tramo, cinco años con éste, del Camino de Santiago, en coche, ruta turística de “parada y trago” por todos los pueblos que encontramos, con la confianza de llegar a Santiago de Compostela y pedir al Santo que cuando se publiquen estas líneas no estemos metidos en una nueva guerra civil entre hermanos españoles. A mi vuelta, hablaremos largo y tendido sobre este tema.

Nací en Ciudad Real, en la calle El Gato, en los años de la leche en polvo y el queso amarillo de los americanos. Con ocho años mi padre adquirió una vivienda en el Grupo Vicente Galiana. Allí vive aún mi madre, 96 años lúcidos os contemplan, y de allí son mis raíces de juventud.

Nunca supe quién era, o había sido, Vicente Galiana. Pero, en nuestra ignorancia, éramos felices. Solo que se trataban de unas viviendas unifamiliares, de unos ciento cincuenta metros cuadrados, en dos plantas, construidas por el entonces Sindicato único, muy baratas, con una módica entrada y pago a cincuenta años, en cuyo momento pasaban a ser propiedad pública de los adquirentes. Sindicatos, Partidos Políticos, Municipios, Autonomías y Estado, ¿podrían algún día estudiar este tema en profundidad y hacer algo similar, en vez de condenar a los Bancos en su negocio privado?

Se trata de una calle, mejor barrio completo, en dónde todo el mundo conoce a todo el mundo, y en la que jamás ha ocurrido incidente de ningún tipo ni de ningún cariz.

 

 

La semana pasada, el Ayuntamiento de Ciudad Real ha aprobado cambiar el nombre de dicho barrio por el de Gloria Fuertes, poeta de ni niñez y a la que verdaderamente disfruté en mi madurez, que, con palabras simples, expresaba ideas complejas.

He buscado en fuentes diferentes para ver quién había sido Vicente Galiana, y la mejor mini biografía que he encontrado ha sido en http://elsayon.blogspot.com, que dice así:

Vicente Galiana Utrilla. Nacido en Daimiel, licenciado en derecho, fue uno de los fundadores del partido republicano de la Falange Española de José Antonio, que nada tiene que ver con la Falange Española de la JONS del régimen del General Franco, ya que los antecesores en el odio de la señora Zamora (alcaldesa, del PSOE) y del grupo político de Ganemos, no le permitieron la libertad de elegir, al ser asesinado al inicio de la Guerra Civil Española.

El Concejal de Cultura argumenta que fue un dirigente falangista, omitiendo que fue asesinado por ser un republicano de derechas, que militaba en el partido fundado por José Antonio, siendo este su delito y el motivo para ser asesinado por los milicianos de izquierdas. Señor Concejal de Cultura y señores de la Asociación de la Memoria Histórica de Ciudad Real, hay que estudiar más la historia reciente de España y dejarse de sectarismos, intentando revivir los buenos de los malos según criterios partidistas y condenar a todo tipo de destierro político a los que murieron asesinados por la izquierda, solo por el simple hecho de tener una ideología diferente a la suya.

Como he dicho Vicente Galiana Utrilla nació en Daimiel, fue fundador de Falange Española en este pueblo y primer jefe de este partido político en nuestra provincia en 1933. Le sorprendió el inicio de la Guerra Civil Española en Madrid en 1936, buscando refugio en casa de unos familiares de la capital de España para salvar su vida, siendo arrestado cuando intento pasarse a la llamada zona nacional, y asesinado en Madrid al inicio de la Guerra Civil. Es decir que este señor nada tiene que ver con el régimen del General Franco, ni con los símbolos franquistas, ya que fue asesinado antes que en España se implantara la dictadura.

Tras la Guerra Civil Española y demanda de viviendas en nuestra ciudad, la Obra Sindical del Hogar inicio en la calle Libertad en 1944, la construcción de un grupo de casas de una y dos plantas, con un pequeño jardín que fueron destinadas para los beneficiarios de la Obra Sindical, y que recibieron el nombre de “Grupo Vicente Galiana”.

Ahora ochenta años después de que fuera asesinado por su ideología política, los herederos del mismo odio, lo quieren volver a fusilar de nuevo borrándolo del callejero de Ciudad Real, aunque nada tenga que ver con el régimen de Franco, su ideología y la ley de la memoria histórica, esa ley que es fiel reflejo de la intransigencia, el fanatismo y que convierte el sectarismo y la ideología en ley.

 

Por lo que se ve, no tenemos asuntos más graves que solucionar en España en estos momentos. Esta situación se está dando en todos los pueblos y ciudades de España, hasta con escritores del Siglo de Oro. Cuando cambie el color político de la Corporación Municipal, ¿otra vez cambiamos el nombre de las calles? Y así, ¿hasta cuándo? Aún debemos aprender mucho sobre democracia, entre otros temas, ver cómo tratan en Inglaterra a todos sus héroes, sin distinción de ideario político porque, todos, de una u otra forma, han contribuido a lo que hoy es ese país.

Antonio CAMPOS

http://www.es.ancamfer.wordpress.com

 

Publicado en el Blog de Campos el 03-10-2017

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