Todo a Cien – 225 Ruptura matrimonial

Nada me causa más dolor que despedirme de vosotros. No he podido hacerlo en todo este tiempo porque no quería cortar un lazo que me unía a mi mujer, para saber de ella, pero también porque necesitaba saber de todos vosotros, de los chicos: del trompetista y de las niñas, de las hernias de Manolo y de las parrafadas eruditas de Antonio.

Me habéis querido como uno vuestro desde el primer día, tanto que en realidad sois mi familia y me habéis hecho sentir infinitamente feliz en todos y cada uno de los momentos. Como si os fueseis todos de pronto para no volver a saber nunca más. Exactamente eso siento.

No hay ni un solo minuto que no me vuelvan recuerdos vuestros, me vienen a la cabeza años enteros a vuestro lado, momentos y tradiciones importantes de vuestra vida y que yo también hice míos. Y solo son recuerdos bonitos.  Siempre bonitos.

Me tengo que salir del grupo porque no quiero incomodaros y, sobre todo, para no morirme de pena. Mi sentimiento hacia mi mujer sigue siendo el mismo desde el primer día en que la conocí. Por lo que seguir aquí sólo va a hacer que me muera de pena. De tenerla tan cerca y no poder tocarla y de su vida y de vuestras vidas sin mí: tan cerca y sin poder hablaros.

Os puede parecer un wasap un poco largo, pero ni con un millón de palabras os podría explicar lo que siento al separarme de vosotros. Ahora mismo se me está partiendo el alma escribiendo esto.

Solamente os voy a pedir una cosa, aunque sé que la vais a cumplir, y es que queráis a mi mujer más que nunca y que siempre estéis junto a ella. Y que cuando el tiempo poco a poco vaya borrando todo, guardéis siempre un recuerdo de cariño hacia mí. Porque a mí solo me vienen cosas buenas de vosotros. Porque sois buenos y nobles y solo me habéis dado cosas buenas que salen de dentro. Y creedme que siempre así lo he intentado hacer yo con vosotros.

Historia de una ruptura matrimonial. “Cuando de verdad queremos a una persona, hay que aceptar la parte de misterio que hay en ella”. Patrick Modiano en “En el café de la juventud perdida”.

 

 

Publicado en el Blog de Campos el 24-06-2017

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