Todo a Cien – 224 Orgulloso de ti

Quiero que sepas que estoy absolutamente orgulloso de ti. Antonio, tengo dolores de parto. No te preocupes mujer, que estas cosas no van tan rápido. Eran las once de la noche del veinte de junio. Antonio se levantó de la cama, se afeitó tranquilamente, sacó el coche del garaje y enfiló la carretera de Barcelona, hasta llegar al Hospital de Guadalajara. ¡Acelera, que no llegamos! Pero él quería que transcurriera el día, llegar pasadas las doce de la noche, para que su hija naciera el mismo día que su padre y que su hermano, el veintiuno de junio, festividad de San Luis Gonzaga.

En aquellos años, ya había muerto Franco, no había hospital de la Seguridad Social en Alcalá de Henares, y las mujeres iban a dar a luz a un hospital de Madrid en el que muchos niños nacían muertos, qué contradicción, o desaparecían en las cuarenta y ocho horas siguientes al parto. El padre, previsor dónde los haya, había tomado la decisión que su hijo, o hija, que entonces no se sabía el sexo del nasciturus hasta que rompía a llorar ya con vida, viniera al mundo lejos de cualquier problema externo y en dónde la media de nacimientos era de dos al día. ¡Es una niña!

Rebelde desde tierna infancia, ¿no parece que la niña tarda mucho en aprender a escribir?, no te preocupes que cuando llegue su momento empieza a hacerlo de corrido, yo quiero estudiar en un colegio público, y en una universidad pública, y ejercer en Inglaterra, y en Vietnam, y escribir libros, y ser dueña de mi tiempo, de mi trabajo y de mi esfuerzo.

Han transcurrido muchos años y ahora eres tú quien corrige mis escritos: “Tengo un grave problema; necesito sentir por cada poro de mi piel. En cada esquina de mi cuerpo, de mi alma, de mi ser, siento aquéllos que me transmiten. Soy como una antena que, extrema, propaga lo que siento. Y me siento extremadamente orgullosa por los pocos y muchos que habitan en mis poros. Hoy es un día muy especial; por sentir los abrazos de aquéllos que me sienten y yo siento, por el orgullo de ver crecer a quienes tienen sueños que cumplen con trabajo y dedicación, por abrir mi alma y decir “te quiero”. ¡Qué coño! Hoy es un día muy especial”.

Tu abuelo cumplió su ciclo vital. Tu tío llegó demasiado pronto a su encuentro. Pero yo sigo marcado por el veintiuno de junio, festividad de San Luis Gonzaga, aniversario del nacimiento de mi hija Eva.

 

 

Publicado en el Blog de Campos el 21-06-2017

Anuncios

Etiquetas: , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: