El roble centenario

El cava es un vino espumoso al estilo del champagne francés, con doble fermentación, del que se estima fue su creador José Raventos Fatjó en 1872, ligado a la familia Codorniú, de orígenes vinicultores que se remontan a 1551, y cuya producción está/ba concentrada en Cataluña.

Desde sus orígenes, un elevado porcentaje de este negocio ha estado en manos de unas pocas familias catalanas, a menudo emparentadas entre ellas, habiéndose creado unas sagas que han ido transmitiendo propiedades y conocimientos a sus descendientes, generación tras generación.

A finales de los años ochenta, por discrepancias habidas en una de estas familias con respecto a la gestión de una muy importante empresa del sector por ellos controlada, se escinde uno de sus miembros, empresarial y patrimonialmente, dando origen así a una nueva cabeza de saga.

Bodeguero en el fondo y la forma, perfecto conocedor y enamorado del cava, promueve y funda una nueva empresa para producir caldos de calidad, de los denominados artesanales, capaces de competir con la gama alta.

Aporta a la empresa parte de su patrimonio personal. La inversión en una industria de cava debe considerarse a medio y largo plazo, ya que requiere importantes aportaciones en inmovilizado y en existencias de cava (periodo mínimo de rotación de dos años) y los resultados se difieren tres o cuatro años, máxime cuando se trata de un producto nuevo, orientado a un segmento concreto del mercado y teniendo que montar una nueva red comercial.

Construye una nueva bodega, moderna, viñas y bosque con una superficie de noventa hectáreas, dentro de la cual se contiene edificación compuesta de cuatro edificios ordenados de tal manera que configuran un conjunto armónico alrededor de una plaza interior, presidida por un Roble Centenario.

Las obras de construcción duraron tres años. Se trata de un proyecto singular que combina la industria y la artesanía; unas modernas instalaciones conforman el continente; el contenido es un proceso lento y artesanal de elaboración del cava.

Se utilizaron técnicas constructivas autóctonas, adquiriendo la obra una personalidad propia y única, tanto por los materiales nobles empleados como por su adaptación y respeto al medio ambiente de la comarca, siendo una de las construcciones más visitadas por estudiantes de arquitectura.

Realiza una planificación empresarial a diez años vista, periodo que considera de consolidación en el mercado.

En 1983 el principal mercado exterior de cavas era Estados Unidos, a dónde Freixenet exportaba 7,2 millones de botellas y Codorniú 5,1 millones de botellas; entre ambos vendían el 80% del total de las exportaciones españolas a Estados Unidos y abarcaban el 75% del mercado nacional. El resto eran 94 productores menores. Si comparamos estas cifras con la producción actual, veremos la evolución que ha tenido España, en todos los aspectos, desde entonces.

En el año 1989, se interrumpe el ciclo alcista del consumo interior de cava, habiendo aparecido multitud de nuevas empresas productoras y grandes dificultades para que el mercado acepte y valore un cava de alta calidad, vendiéndolos en pequeñas cantidades y a precios altos.

El papel y el power point, que lo aguantan todo, dio paso a la realidad, a graves problemas financieros tanto por la desviación en los gastos como por la pérdida por la realización de stocks, que se venden en el mercado de semielaborados, que no valora el coste de una crianza de cuatro años cuando el estándar del sector es de nueve meses.

Hacia la mitad de la última década del siglo pasado, la compañía presenta una situación crítica de liquidez, endeudamiento y capacidad comercial. Asume la dirección ejecutiva de la empresa el hijo del fundador, ingeniero industrial y, como su padre, perfecto conocedor y enamorado del cava. Añade a ello su amor, casi veneración, por la obra iniciada por su progenitor, tanto en la consolidación de la nueva saga familiar como en la consecución de un cava de alta calidad.

Reduce los costes de estructura, aporta patrimonio propio para la reducción del fuerte endeudamiento ocasionado y proyecta la imagen del producto.

Se plantea reconducir el endeudamiento financiero con la concertación de un préstamo hipotecario que mejore el fondo de maniobra de la empresa.

Es en este momento cuando surge la cooperación necesaria entre el verdadero empresario, que se juega su patrimonio, y el bancario-banquero, que se juega el dinero de su empresa. Es un mundo complementario en el que deben ganar ambos, pues en caso contrario se rompe la cuerda.

Felizmente, el proyecto empresarial salió adelante. Hoy es una empresa consolidada en el segmento de cava de alta calidad, gana mucho dinero, y en contra de lo que pudiera pensarse, ha elevado exponencialmente su facturación, interior y exterior, en los pasados años de crisis financiera mundial. En 2012 abandonó la denominación de origen “cava”, comercializándolo bajo el nombre de sparkling wine. Que cada cuál traduzca el tema como considere.

Por una vez, la historia contada se acerca a la real. Desempolvo recuerdos, y no transgredo secreto alguno al copiar una carta:

“Sant Sadurní d’Anoia. Querido amigo: Acabo de recibir tu preciosa carta. Tras leerla detenidamente, he sentido la necesidad de acercarme al viejo roble, testigo de la historia del cava y de mi familia, para volver sobre tus palabras e interpretarlas en toda su profundidad.

Si el apoyo del Banco fue fundamental para la consolidación de nuestra empresa, tu apoyo personal expresado tan sincera y humanamente por escrito, tiene para mí un valor incalculable y así lo he expresado a mi madre y mis hermanos.

A finales de 1994 asumí la función ejecutiva y al año siguiente trasladé la dirección del Grupo a Sant Sadurní, para estar más cerca de la Compañía que requería mayor gestión, aportación patrimonial y dar la cara. Tras los difíciles años pasados, puedo avanzarte que estamos superando los objetivos que nos propusimos.

Gracias una vez más por tu apoyo. Confío tener la oportunidad de brindar algún día junto al viejo roble, testimonio excepcional de este nuevo salto hacia adelante.

También quiero agradecerte la excepcional colaboración de las personas de tu equipo, que defendiendo al máximo los intereses del Banco, han profundizado en nuestro proyecto empresarial, aportando ideas, críticas constructivas y soluciones alternativas. Recibe un fuerte abrazo”.

Como el criminal siempre vuelve al lugar del crimen, dicen, he vuelto no hace mucho por allí. El roble centenario se ha caído. El paso de los años no perdona. Todo tiene un principio y un fin. Nadie se ha atrevido a tocarlo, permanece en el suelo y en el recuerdo de toda la saga familiar, como símbolo del trabajo y del esfuerzo.

 

 

Se está acabando el mes de mayo, del latín “maius”, nombre que tal vez derive del de una diosa romana llamada Maya. El primer día se plantaba un árbol llamado “mayo”, símbolo de la primavera en el antiguo calendario romano. Es el mes de las flores, esperanza de futuro, tanto en la vida como en la muerte. Todos nacemos desnudos y nos entierran desnudos. El traje que vestimos a diario es lo que cada uno nos tenemos que ganar por sí mismos.

 

Antonio CAMPOS

http://www.es.ancamfer.wordpress.co

 

Dedicado a mi amigo JRL, verdadero artífice de esta historia

Publicado en el Blog de Campos el 30-05-2017

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2 responses to “El roble centenario”

  1. Ramón says :

    Qué recuerdos!
    Muchas gracias Antonio. Me gustan mucho tus reflexiones y las leo siempre. Hoy, no he podido dejar de decírtelo.
    Un abrazote!

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