Premio Cervantes – abril 2017

Como cada 23 de abril, conmemoración del enterramiento del mayor escritor en español de todos los tiempos, se entrega el Premio Cervantes en la Universidad de Alcalá de Henares. Un año más, fiel a la cita en estas mismas páginas, y para que no haya malas interpretaciones, dejamos constancia que lo que sigue a continuación solo es una ficción del autor.

 

Trabajar en viernes, sábado o domingo, según el Dios de cada cual, ha sido, y sigue siendo, no guardar el debido respeto a un más allá prometido y nunca comprobado, hasta el momento. También puede interpretarse como el merecido descanso a un resto de semana de intenso trabajo, asueto que empezó siendo de 24 horas, luego de 36 y en la actualidad, en muchísimos casos, de 55 horas ininterrumpidas a la semana. Hace años, los hoteles eran más caros los días de trabajo completo (lunes a jueves), y los rebajaban considerablemente de precio los fines de semana, pues poca gente que no fueran funcionarios y empleados de empresas importantes podía permitirse alojarse en un hotel. Hoy es al revés, son mucho más caros los fines de semana, y están llenos.

Supongamos que tengo que trabajar el 23 de abril, domingo, que soy una persona de posibles … Bueno, pues no sé … Mejor lo hacemos el jueves y así no nos señalamos ante ninguna religión, todavía con la galbana de la recién pasada Semana Santa y, además, tenemos libre el finde.

El Premio Cervantes de este año lo ha ganado Eduardo Mendoza. Nació en Barcelona en 1943, su primera novela fue La verdad sobre el caso Savolta en 1975, por el que fue galardonado con el Premio de la Crítica al año siguiente. Cuatro años después llegó su segundo título, El misterio de la cripta embrujada, y en 1982 publicó El laberinto de las aceitunas.

Su carrera como escritor se consolidó con el Premio Ciudad de Barcelona por La ciudad de los prodigios (1986). Después de La isla inaudita (1989); Sin noticias de Gurb (1991, 2011) y El año del diluvio (1992), Premio al Mejor Libro extranjero por Una comedia ligera (1996).

El Gremio de Libreros de Madrid le galardonó con el Premio al “Libro del Año” por La aventura del tocador de señoras (2001), un título que fue precedido por El último trayecto de Horacio Dos (2002). Tras recibir el Premio de Novela Fundación José Manuel Lara por Mauricio o las elecciones primarias (2006) y el Premio Terenci Moix y Pluma de Plata de la Feria del Libro de Bilbao por El asombroso viaje de Pomponio Flato (2008), el Premio Planeta en 2010 con Riña de gatos. Madrid 1936. Además, Mendoza ha recibido el Premio Liber, el Premio de la Cultura de Catalunya y el Premio Franz Kafka.

 

 

Autor que ha ido de más a menos, en mi opinión, más ventas, menos calidad literaria, reconoce la influencia del Quijote en su devenir literario: “Me mandaron leer ‘El Quijote’ en un curso preuniversitario. Lo empecé con muy poco entusiasmo, pero al cabo de muy poco quedé abducido por todos sus personajes”.

Según el jurado “inaugura en 1975 una nueva etapa de la narrativa española en la que se devolvió al lector el goce por el relato y el interés por la historia que se cuenta, que ha mantenido a lo largo de su brillante carrera como novelista”…/… “en la estela de la mejor tradición cervantina, posee una lengua literaria llena de sutilezas e ironía, algo que el gran público y la crítica siempre supieron reconocer, además de su extraordinaria proyección internacional”.

El misterio de la cripta embrujada (1979), El laberinto de las aceitunas (1982), La aventura del tocador de señoras (2001), El enredo de la bolsa y la vida (2012) y El secreto de la modelo extraviada (2015), es la saga de su detective sin nombre que trabaja “echándole cara y paciencia a los asuntos”.

Es el primer escritor en castellano que ha vuelto a utilizar la preposición “cabe” (cerca de, junto a) después de cinco siglos.

Copio: “Sus señas narrativas más genuinas: el humor, la ironía, la parodia, el esperpento y un lenguaje repleto de alusiones y dobles sentidos en el que se mezclan los más variados registros”. Dice de sí mismo que es un hombre serio, que el humor escrito, rápido y fácil, le viene de su padre. A mí me recuerda el eufemismo del teatro de Manolita Chen o Addy Ventura.

Al habitual dispositivo policial para este tipo de actos a los que asiste el Rey, este año había que añadir que el premiado era catalán, que escribía en castellano, conocido mundialmente como español, que sus historias corresponden a los bajos fondos de Barcelona, y habla de evasión de capitales por parte de plutócratas catalanes. ¡Vaya mezcla! La hipotética agresión podía venir de cualquier lado, de españoles hartos ya del “problema catalán”, de catalanes que no quieren ni oír de hablar o escribir en castellano, o español, del mundo del hampa, blue de transgresores de pequeños delitos continuados o white de blanqueo de capitales, viajes a esquiar a países vecinos y enfermos en los pasillos de los hospitales mientras se abren pomposas embajadas en el extranjero, más allá de España, con funcionarios que no hablan el idioma del país en el que se instalan.

El resto, poco más o menos que otros años. Eso sí, se están dejando ver torerillos políticos que ocupan puestos más allá del número diez del escalafón, con pretensiones de ir apartando gente de ese top ten, que son los que verdaderamente ganan dinero en abundancia. Y sigo esperando ver algún día en estos boatos a algún albañil con cuarenta años cotizados, una enfermera, un camarero, un encofrador, una conductora de autobús o a un maestro con cincuenta años de servicio. Es igual, he conocido a Franco, a Carrero Blanco, a Suárez, a Calvo Sotelo, a Felipe González, a Aznar, a Zapatero y a Rajoy, y ninguno se ha acordado de quien no fuese guapo y conocido. Y que no hable la trama Podemos, que sin haber tocado poder-poder, se ha quitado de en medio a todo aquel que no comulga con su líder.

Es posible que yo esté equivocado, pero el acto en su conjunto me ha parecido “a paso maniobra” militar, como si fuera un formulismo previo a la fiesta privada en Madrid. No quiero pensar mal, pero tampoco olvidarme, entre otros temas, de la desaparición de Alcalá de Henares, del Instituto Cervantes y de la Cámara de Comercio. Don Quijote está locamente enamorado de Dulcinea; espero que Dulcinea ame apasionadamente a Don Quijote.

Día apacible y de buen temple, voy a ver si encuentro algún restaurante que no esté completo para hoy, y no sea muy caro. Sé que eso es difícil, pues salvo cinco o seis restaurantes, sobre sesenta euros por persona, incluido vino y postre, hay muchos que la calidad de la comanda no acompaña a los precios, pues los que indican en folletos y propaganda no incluye la bebida y las raciones son escasas, realizadas a multicopist, y ausencia de lechales, lechazos, cochinillos y buey, o vaca curada, de pescados que no sean congelados, ni hablamos. Muchas migas, gachas y cerdo para llenar la andorga, vino cosechero, y la sensación de no tener que fregar los platos en casa. Pero aquello de decir ¡qué bien he comido! a un precio comedido, muy difícil. De todas formas, voy a intentarlo.

 

Publicado en PUERTA DE MADRID de Alcalá de Henares el 22-04-2017

Publicado en el Blog de Campos el 23-04-2017

 

 

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