El perro

Cuento, de autor desconocido, archivo de internet año 2005

  • Un carnicero estaba atendiendo su negocio y se sorprendió al ver entrar un perro.
  • Lo espantó, pero el perro volvió enseguida. Nuevamente intentó espantar al perro, cuando se dio cuenta de que traía una nota en el hocico. Tomó la nota y leyó:
    – ¿Podría mandarme 12 salchichas y una pierna de cordero, por favor?
  • El perro también traía dinero en el hocico, un billete de 50 euros.
  • Cogió el dinero y colocó las salchichas y la pierna de cordero en el hocico del perro. El carnicero estaba muy impresionado y como ya era hora de cerrar el negocio, decidió seguir al perro.
  • El perro comenzó a bajar por la calle cuando llegó a un semáforo.
    Depositó la bolsa en la banqueta, brincó y apretó el botón para cruzar.
    Esperó pacientemente con la bolsa en el hocico a que se pusiera en verde para poder cruzar.
  • Atravesó entonces la calle y caminó hasta una parada de autobús, a todo esto el carnicero siguiéndole de cerca. En la parada, el perro miró hacia el horario y se sentó en el banco a esperar el autobús y cuando llegó uno, tras cerciorarse de que no era el autobús correcto, siguió esperando por el indicado. Otro autobús llegó y volvió a mirar.
  • Vio que ese era el correcto y entró. El carnicero, boquiabierto, siguió al can.
    De repente, el can se levantó y, erguido sobre las patas traseras, tocó el timbre para descender, todo ello con la bolsa en el hocico. Carnicero y perro fueron caminando por la calle, hasta que el perro se detuvo en una casa y puso las compras en el banco de la puerta.
  • Entonces, retirándose un poco, corrió y se lanzó contra la puerta. Repitió la acción varias veces. Nadie respondió en la casa.
  • El perro rodeó la casa, saltó una cerca y fue hasta la ventana, allí comenzó a tocar con la cabeza en el cristal varias veces.
  • Regresó a la puerta, abrió un hombre, y comenzó a golpear al perro. El carnicero corrió hasta el hombre para impedirlo, diciéndole: – ¡Por Dios amigo! ¿Qué es lo que está haciendo? ¡Su perro es un genio!
  • El hombre respondió: – ¿Un genio? ¡Ya es la segunda vez en esta semana que el muy mamón se olvida las llaves!

Moraleja:

Puedes continuar excediendo las expectativas en tu trabajo, pero a los ojos de un jefe cabrón, siempre estarás por debajo de lo que él quiere.

 

 

Publicado en el Blog de Campos el 19-09-2016

 

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