IV Centenario de Cervantes – 5/5

De Alcalá de Henares a La Mancha

De La Mancha a Alcalá de Henares

5/5

 

Y los manchegos, ¿cómo son?, ¿cómo somos? ¿Quijotes? ¿Sanchos? Somos realistas, trabajadores, criados junto a espigas bruñidas por el sol, olor a arcilla y añil; y retranca. Idealistas, desfacedores de entuertos y aventureros, soñadores, apasionados, urdidores de proyectos irrealizables, como Don Quijote. Pero también somos ”ingenuos, poco imaginativos, cariñosos pero desapasionados, sencillos y enemigos de complicarse la vida” como Sancho, apegados a la tierra que nos vio nacer, de buen comer y mejor beber.

 

El manchego es desconfiado, pero cuando eres su amigo, es un amigo para toda la vida. Le ha costado mucho salir adelante; en mi generación solo había un Instituto en cada capital de provincia, el pescado fresco no llegaba a La Mancha, por eso las recias comidas con ajos, cebollas, pimientos, patatas, huevos fritos, torreznos, gachas, olla podrida, caza y bacalao. Ahora la cocina contemporánea trata de exquisiteces el pisto manchego, el atascaburras, el tiznao o el gazpacho manchego, pero eran platos de subsistencia para poder acometer las faenas del campo, labrando esa tierra a la que el poeta valdepeñero Juan Alcaide Sánchez (1907 Valdepeñas – 1951 Valdepeñas) dedicó uno de sus más bellos poemas, titulado E S O:

Te basta un beso de arado

para sentirte preñada.

Te basta una madrugada

de trigo desparramado.

Te basta un viento azulado

que te encame y que te goce.

Te basta el temblor del roce

Que sepa nombrarte: “Tierra”.

Te basta … ¡esa paz de guerra

que el mapa te desconoce¡

 

Yellow grain ready for harvest growing in a farm field

Han pasado muchos años, el manchego se ha “desenterruñado” en cita de Francisco García Pavón. Muchos manchegos se aventuran por el mundo, pero somos melancólicos y nostálgicos. A lo peor nuestros hijos y nietos, criados lejos de las penurias pasadas, no quieren acercarse a las costumbres manchegas para cerrar los ojos y no recordar el origen humilde de sus antepasados. Somos nosotros quienes tenemos que hacer un esfuerzo adicional, siempre y en todo se puede hacer algo más de lo que uno cree, para atraer a nuestra juventud a ese tesoro inmaterial que son los dichos, los refranes, el folclore, las costumbres, la sorna y la retranca manchega, pues el tiempo es lo único que no podemos comprar.

El tiempo transcurre, inexorable. Pasaremos; y solo nos recordarán aquellos que más íntimamente nos quieren.

 

EXPLICACIÓN

Con viejos puntos muy sabidos,

amor, anhelos, desengaños,

compuse versos, que, reunidos,

forman el libro de mis años.

El pobre libro de mi vida,

en que soñé más que viví,

y en cuyas páginas, vertida,

yace la sangre que perdí.

Todas las cosas que en él veas

serán tan rancias de ideales,

que en otro tiempo, lector, creas

haberlas visto casi iguales.

Aquí un placer, allí una pena,

ora un dolor, después un gozo…

esa es la miel de mi colmena

y ése es el agua de mi pozo.

Y eso es lo poco que hallarás

y eso es lo poco que te doy:

no pidas más si no doy más,

que a ti te entrego cuanto soy.

Cuanto he gozado y he reído,

cuanto he sufrido y he llorado,

cuanto he soñado en lo vivido

cuanto he vivido en lo soñado.

Todo es vulgar, todo es de ayer,

todo es antiguo … y es humano:

así la espiga habría de ser,

que así es el surco y así el grano.

Lector paciente: Si en lo expuesto

no te he cansado ni aburrido,

oye mi historia, que ella es esto:

un libro ingenuo que he compuesto

con lo soñado y lo vivido …

Juan Alcaide Sánchez (1907 Valdepeñas – 1951 Valdepeñas)

No quiero acabar estas líneas sin hacer un reconocimiento público a La Mancha, y en concreto a Ciudad Real, dónde nací, me crie y pasé mi juventud. Allí tengo enterrados a mis muertos. No puedo, ni quiero, olvidar mi vida, mis orígenes ni mis vivencias. Han transcurrido muchos años y he trabajado en muchas ciudades. Para mí es un orgullo que, habiendo asimilado la cultura de otros muchos sitios, me digan: “Se nota que eres manchego”.

Por esos azares que tiene la vida, vivo en Alcalá de Henares, a donde llegué procedente de Bilbao, en el año 1973; solo había dos taxis; fui el primer cliente del Hotel Bedel; a las siete y media de la mañana no había ningún bar abierto para poder desayunar; a las once de la noche solo estaban abiertos el bar de la estación, el de la Tigresa y la Casa de la Chata.

He visto cómo se ha transformado esta ciudad, cómo la Universidad y el Hospital Universitario le han dado nueva vida; cómo se ha desaprovechado, tanto por el gobierno municipal como por la oposición, los tiempos de bonanza económica y subvenciones de la Unión Europea para transformarla en una ciudad abierta, de grandes avenidas, de realidades con permanencia en el tiempo. Y veo que, una vez más, vamos a dejar pasar una oportunidad única de poner a Alcalá en el mapa de las ciudades culturales modernas, desperdiciando la repercusión mundial que de hecho supone el IV Centenario de la muerte de Cervantes.

Confieso que mis dos grandes amores patrios son Ciudad Real y Alcalá de Henares, en dónde me siento integrado, feliz y acogido en esta ciudad, y la llevo dentro de mi corazón a la par que la de mi nacimiento.

 

Cuando llegue el momento

De entregar mi alma al cielo

Quiero tener a mi lado

A mi mujer, a mis hijos,

A la Virgen del Val

Y a la Morena del Prado.

Ojala que lo dicho / sea superior al silencio

Publicado en el Blog de Campos del 01 al 05 de junio de 2016

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