Nuevas elecciones

 

Hasta las pasadas elecciones generales, la política española era bipartidista, con un reducto comunista bajo las siglas de IU, y los partidos nacionalistas y/o independentistas. Pero los casos de corrupción o de posible financiación irregular de partidos o personas determinadas, han hecho que el PP y el PSOE, en conjunto, perdiesen más de cinco millones de votos, no teniendo, en mi opinión, que echarse nada en cara uno a otro, pues ambos están parejos en número de actos investigados por la policía y el poder judicial. El dinero es una materia prima que no distingue colores ni banderías, y además, le gusta a todo el mundo.

 

Al socaire de esta situación, han surgido varios partidos emergentes que obtuvieron ocho millones de votos, los perdidos por el bipartidismo, los separatistas ampliados a varias CCAA, y el de los que se incorporan por vez primera al voto electoral, ayudados por algunos medios de comunicación escritos, digitales, radio y televisión, cuya difusión diaria hubiera costado varios millones de euros si hubiera tenido que ser pagada en dinero contante y sonante.

 

Acostumbrados a la alternancia en el poder, la falta de “cintura” política de los dos principales líderes para desenvolverse en minoría, pactando entre sí o con terceros en busca del bien general de todos los españoles, lo que realmente han puesto de manifiesto es una ambición personal desmedida e injustificada de Pedro Sánchez, y un ego del Síndrome de la Moncloa en Mariano Rajoy. Creo que el tiempo de ambos ha concluido, debiendo apartarse, o ser apartados por su militancia, para dirigir los destinos de España.

 

Con estos antecedentes, nos disponemos a ir a unas nuevas elecciones el próximo mes de junio en las que, previsiblemente, continuará habiendo minorías que no podrán gobernar en solitario, que piden el voto para su formación, pero que no dicen qué van a hacer con él, con quién o quienes están dispuestos a pactar, vosotros votadme, que luego haré yo lo que me dé la gana; a lo sumo, convocaré una consulta autócrata con mis militantes cuyo resultado ya me encargaré que sea el que yo quiero.

 

El Partido Popular debería refundarse, tanto en las personas como en su ideario, cortar de modo decidido y tajante los presuntos casos de corrupción, de forma política y penal. Hubiera sido muy fácil modificar el Código Penal en tal sentido, no con pequeños retoques como ha hecho.

 

Y manifestar cuál es su postura en diversos temas, para que sus votantes vean si su posición es de extrema derecha, derecha civilizada o centro-derecha, sobre todo en temas de conciencia como es el aborto, la eutanasia, religioso y otros de índole similar, que pudieran confundir a sus votantes. Otra gran incógnita: ¿Qué va a hacer si Cataluña se declara independiente unilateralmente? La indecisión resta votos, a este y a todos los partidos.

 

 

El Partido Socialista Obrero Español tampoco ha puesto mucho interés en penar de forma contundente los temas de corrupción, ni cuando gobernaba ni en la oposición, solo bonitas palabras y nulos hechos.

 

Pedro Sánchez ha hecho un escorzo político, incorporando a su “gobierno en la sombra” a algunos antiguos militantes “mayores de 40 años”, de la vieja guardia pero, aun así, la pregunta es muy importante. El PSOE actual, ¿es socialdemócrata o marxista? En el Congreso extraordinario de septiembre de 1979 en Madrid, por un total de 86% de los votos a favor, 7% en contra y el resto abstenciones, el PSOE abandonó el marxismo y la dictadura del proletariado, alineándose con las socialdemocracias europeas y mundiales de centro izquierda. Felipe González volvió a ser elegido Secretario General y llegó a Presidente del Gobierno de España en 1982.

 

¿Para qué voy a votar al PSOE, que no sé si es socialdemócrata o marxista? ¿Para que luego pacte con Podemos, marxista leninista? Para eso voto directamente a Podemos y me evito intermediarios, que siempre encarecen los productos. Hasta el histórico ugetista y socialista Nicolás Redondo dice que “va a votar con la nariz tapada”. Otro partido al que le falta definición real de sus actos.

 

Ciudadanos, hace el paseíllo descubierto por ser nuevo en plaza, se define de centro y de que gobierne la lista más votada. Pero le faltó tiempo para pactar en contra de esa idea y tratar de desalojar del gobierno a dicha lista más votada; tanto en ayuntamientos como en CCAA’s, pacta y en algunos gobierna, con el PP, PSOE y Podemos, lo mismo da, el caso es estar cerca del poder. Ha recogido votos tanto del PP como del PSOE, pensando en ese hipotético centro equidistante de unos y de otros. Y para las próximas elecciones Albert Rivera asegura que mientras exista Ciudadanos, “el populismo y el separatismo no va a llegar al gobierno”. Veremos.

 

Izquierda Unida ha venido siendo un partido casi marginal en votos en los últimos años, militantes perpetuos de viejas ilusiones, liderado por personas mayores de cincuenta años que vivieron la dictadura y la transición y que eran conscientes que su papel era colaborar en la democracia española.

 

Alberto Garzón, nuevo, joven, guapete de cara “picá” y televisivo líder, dispuesto a recobrar el viejo ideario de “Todos los derechos humanos para todos y todas: realización y exigibilidad del contenido de todos los derechos humanos, civiles y políticos y también sociales y económicos, individuales y colectivos, incluidos los derechos colectivos de los pueblos, como el derecho a la libre autodeterminación de todos los pueblos …”.

 

Sus militantes de base, poca participación pero resultado mayoritario, han aprobado la consulta autócrata: “¿Apruebas una coalición electoral con Podemos y otras fuerzas de cara a las elecciones del 26 de junio?”.

 

Gaspar Llamazares, coordinador General de IU durante ocho años, ha manifestado que “IU va a ser aplastada por Podemos”. Pero parece ser que Izquierda Unida tiene mucha deuda que pagar y Podemos está dispuesto a colaborar en aligerar esa carga y a incluir a varios dirigentes de IU en puestos que obtendrían plaza segura de Diputados.

 

Podemos, que debería hacer también el paseíllo descubierto, lo hace como la principal fuerza política emergente, llamando a SM el Rey de tú, y tratando de fagocitar y ser el líder de todas las fuerzas políticas a la izquierda de Ciudadanos, incluido al PSOE, que se juega en las próximas elecciones ser relegado a comparsa en la elección de Pablo Iglesias como Presidente o no ser el líder de la oposición en el supuesto que gane el Partido Popular.

 

Con Podemos, y la nueva enseña Unidos Podemos, ha llegado a España el comunismo rancio, leninista, ese al que le han acompañado los muertos a lo largo de la historia, el que sustituye la libertad por los derechos y la propiedad privada por la subvención pública.

 

Tienen una cosa buena, y es que no engañan a nadie. Sus ideas y sus postulados son públicos y firmes; quienes les voten, saben a lo que se exponen. Lo que no estoy seguro es si son conscientes de sus consecuencias.

 

Aumento de los impuestos, nacionalización de sectores estratégicos de la economía como electricidad y banca, modificar las pensiones financiándolas vía impuestos, renta mensual y sanidad pública garantizada universal para todos los residentes en España, incluidos inmigrantes ilegales por muchos que lleguen desde cualquier parte del mundo, modificación de la Constitución para permitir votar el secesionismo, se rompería el principio general de propiedad privada, del esfuerzo personal, de los méritos de la persona, de la libertad en todas sus expresiones, empezando por el control de los medios de comunicación, prohibición de los desalojos sin alternativa y despenalización del uso de viviendas vacías, nueva ley de educación, por supuesto comunista, amigos de etarras, filo-etarras, secesionistas, no han querido formar parte del frente antiyihadista para combatir la barbarie musulmana que está invadiendo el mundo, establecidos en el puesto de mando, harían lo que Chávez en Venezuela, derogar la Constitución de 1978, y posterior referéndum de una nueva Constitución, ajustada a su idea de permanencia perpetua en el poder. No son opiniones, son los Principios Fundamentales del Movimiento (Leninista) que propugna Podemos.

 

Todo esto nos llevaría a un empobrecimiento generalizado de la población, y la división clara de las dos Españas de Machado que “ha de helarte el corazón”. El progresismo y el estado del bienestar es que la ciudadanía tenga libertad, cultura y trabajo digno remunerado convenientemente, para que cada uno, con su aptitud y actitud, viva con aquello que es capaz de generar por sí mismo. El resto es consecuencia de las nombradas: Libertad, cultura y trabajo.

 

De lo que arrojen las próximas urnas electorales, va a depender el futuro de dos generaciones: Los que ahora tienen más de sesenta años; y los que nacieron a partir del año 2000.

 

Publicado en PUERTA DE MADRID de Alcalá de Henares el 28-05-2016

Publicado en el Blog de Campos el 29-05-2016

 

 

 

 

 

 

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