Pánico democrático

A la muerte del General Franco y la llegada de la democracia, las necesidades de liquidez para poder montar las infraestructuras necesarias de los partidos políticos y sindicatos, produjeron unos trasvases dinerarios, opacos para el fisco, la ley y el ciudadano en general, tanto en ayudas internacionales como en donaciones nacionales sin documentar.

 

Muchas personas, y cuando digo muchas son muchas, vieron que los que estaban cerca de ellos, o por encima, hacían de su capa un sayo y de las bolsas negras de basura su banco particular itinerante, y no pasaba nunca nada, se montaron al carro de esas distracciones económicas, término utilizado en este caso para no salirme de la linde, pero que no coincide con lo que siente mi corazón ni piensa mi cerebro.

 

España se convirtió en el país de las comisiones y de las mordidas. Ahora nos asustamos de ello, pero no nos acordamos de que, en muchos sitios y sin nombrar ninguno ni que ninguno se dé por aludido, desde la pequeña licencia de obra a la que le faltaba no sé qué y había que ir al estudio de arquitectura que en el ayuntamiento te indicaban, pasando por la adjudicación de obra a la oferta más barata pero que una vez empezada surgían las adendas que multiplicaban por no sé cuántas veces la plica inicial, hasta las comisiones por compra de petróleo, por el AVE o por cualquier urbanización o construcción de viviendas.

 

Todo el mundo es inocente mientras no se demuestre lo contrario. Pero como las brujas en Galicia, aunque yo no las haya visto, haberlas hailas.

 

En este caso nos tenemos que remontar a Banca Catalana, creada en 1959 a instancias de Florenci Pujol i Brugat, padre de Jordi Pujol, que fue creciendo a base de comprar bancos pequeñitos y que en 1982 entró en una crisis financiera cuando era dirigida por el citado Jordi Pujol, en quien había delegado su padre cuando él fue investigado por el Juzgado por Delitos Monetarios (Ver BOE del 9 de marzo de 1959).

 

Respecto a la crisis de Banca Catalana, fuente periódico digital mil21.es del pasado 30-10-2015, “”El Gobierno de Felipe González había ordenado a los fiscales que dejaran en paz al molt honorable. Y ahora que uno de los fiscales, Jiménez Villarejo, no tiene inconveniente en airear la orden que le dieron, debemos recordar el párrafo de Salvador Sostres en “El Mundo” contando cómo se enterró el caso Banca Catalana:

 

“Piqué Vidal hizo una lista de los 41 magistrados de la Audiencia de Barcelona que tenían que decidir si procesaban o no a Pujol y visitó uno a uno a los que calculaba que estaban más dispuestos a dejarse convencer. Y a cada uno de ellos les hizo una oferta que no pudieron rechazar”.

 

Jordi Pujol salió libre del caso de Banca Catalana después de que fueran visitados los 41 magistrados de la Audiencia de Barcelona

 

“Un día antes de la votación, en 1986, Piqué Vidal estuvo en condiciones de anunciarle a Pujol: “Presidente, ganaréis por 33 a 8”, que fue exactamente el resultado de la votación del día siguiente”.

 

Por supuesto que para llegar a cambiar la voluntad de 33 jueces hubo una minuciosa labor de inteligencia que investigó las debilidades de cada uno de los magistrados.

 

A partir de esa experiencia y para extender el control a jueces, fiscales, políticos, empresarios y otras personalidades, desde la Generalidad Pujol montó un servicio secreto de agentes conocidos como los “Pata Negra””.

 

Banca Catalana pasó al control y propiedad del Banco de Vizcaya, que puso al frente de la misma a Alfredo Sáez, un banquero de los que de verdad saben banca y no esos otros que de cuando en cuando aparecían en la prensa y que lo único que sabían era apagar bombillas teniendo las oficinas casi en penumbra, o trasladar de La Coruña a Bollullos a quien no le caía bien.

 

Bueno, pues fue igual. No se destapó nada relevante, ni si alguien se había llevado dinero, ni quiénes eran los beneficiarios de las operaciones que llevaron al Banco a la quiebra técnica. El resultado fue al anteriormente señalado.

 

Como el hombre tropieza más de una vez en la misma piedra, en estos momentos de frenética actividad de registros e imputaciones, todo apunta a treinta últimos años de corrupción manifiesta en Cataluña, en personas, empresas y partidos políticos. Y cuando se ciernen sobre él los órganos policiales y judiciales, la orden de no detener a ningún Pujol procede, dicen, del PP ante la velada amenaza en el Parlament Catalán que si se ponía en marcha el ventilador se iba a armar gorda, con dossiers realizados por esos Patas Negras que, parece ser, recogen pormenorizadas informaciones sobre las redes de corrupción, escándalos y sus ramificaciones en todo el Estado español, dossiers que, de hacerse públicos, harían tambalearse la democracia.

 

 

Miedo es angustia por un riesgo o daño real o imaginario. Pánico es el miedo extremado o muy intenso, que a menudo es colectivo y contagioso. Ha entrado pánico en toda Cataluña, en mucha parte del resto de España, en el Gobierno, y en el PSOE porque, dicen, no se salva nadie. Como en la obra de Rojas Zorrilla, Del rey abajo, ninguno.

 

Yo, ¿qué quieren que les diga? A mí me gustaría ver publicados esos informes. Hay demasiadas personas en este país que habiendo pasado por la política, actual o abandonada ya la primera línea, muestran unos signos externos de riqueza que no se corresponden con los de unos honrados y probos servidores públicos. Y sería bueno saber quiénes, tras tantos años de democracia, nos han engañado y quiénes no.

 

Publicado en el Blog de Campos el 20-11-2015

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