Elecciones generales

La Lotería de Navidad es un clásico del devenir español. Muchas ilusiones se hacen realidad y más de una persona ve solucionados sus problemas económicos por puro azar, ya que estadísticamente el índice de probabilidades que toque es muy, pero que muy pequeño.

 

Este año, la lotería de la política parece que va a ser un premio muy repartido. El Presidente del Gobierno ha anunciado que habrá elecciones generales el próximo veinte de diciembre.

 

A medida que voy creciendo en edad, voy teniendo más enemigos, o amigos de pensamiento unidireccional. Mantengo unos criterios que parece ser no se ajustan al sentir actual: La unidad de España, con los mismos derechos y obligaciones para todos los ciudadanos por igual; y el peligro mundial que representan las ideas yihadistas musulmanas. Mucho pobre mental me ataca por ello, pero lo más preocupante es que nadie aporta una solución a ambos problemas.

 

Desde la muerte del general Franco, España ha estado gobernada por los dos grandes partidos, PP y PSOE. Algunas veces, en minoría, por lo que han tenido que apoyarse en otros partidos nacionalistas autonómicos, a cambio de cederles una serie de competencias y canonjías que, transcurrido el tiempo, estamos pagando todos.

 

La corrupción ha campado a sus anchas por todos lados; hace muchos años, cuando las certificaciones de obras de las principales constructoras españolas tardaban en pagarse hasta un año por el Estado Español, había alguna que cobraba en quince días, y era ella misma la que anunciaba que tal día, a tal hora y con tal número de autorización, llegaría el ingreso.

 

La generalización de la “mordida” se hizo patente en el nivel de vida de determinadas personas físicas, no digo que parcialmente al importe de la misma, porque nadie sabe, ni puede demostrar, dónde ni cómo estuvo, está y estará, ese dinero.

 

Los partidos políticos, no han querido solucionarlo, porque caso contrario, hubiese sido muy fácil aprobar una ley parlamentaria contundente, modificando realmente y no con pequeños retoques, el código penal. Todo el mundo siente decepción democrática cuando los condenados son aquellos que roban un par de sacos de patatas, y todos los acusados, investigados o inmersos en “dinero volatilizado” campan a sus anchas en sus privilegiadas mansiones.

 

Si a eso unimos que no hemos sabido dar salida a una juventud demasiado protegida, que ni estudia, ni trabaja, ni quiere hacer una cosa ni otra, y que por primera vez en la historia de España su futuro es mucho más pesimista que el que tuvieron sus progenitores, tenemos un caldo de cultivo ideal para que surjan voces extremistas, de ambos lados, incitando a la revolución, al menos, moral.

 

Con este planteamiento es con el que vamos a llegar a las elecciones generales de diciembre de este año. ¿Qué va a pasar? Yo no lo sé. Pero sí que la fragmentación del voto va a llevarnos a una inestabilidad política en la que para poder gobernar van a tener que efectuarse pactos no ya entre ideas diferentes, sino en algunos casos contrapuestas, que creo no van a satisfacer al electorado.

 

¿Se aceptarán pactos con partidos nacionalistas que piden, piden y piden, con el objetivo final de ir a la independencia con el dinero del resto de españoles?

 

¿Se aceptarán pactos de quien quiere cambiar la Constitución sin decir qué es lo que se quiere cambiar?

 

¿Se aceptarán pactos de derecha o izquierda, con partidos centristas, esos que decía Adolfo Suarez que todo el mundo le quería pero nadie votaba?

 

¿Se aceptarán pactos de quienes se desprendieron del marxismo hace muchos años, con quienes plantean un marxismo del siglo XXI?

 

¿Se es consciente que si triunfara algún partido de los que van a concurrir se acabarían las libertades, el libre comercio, la propiedad privada y otras muchas situaciones del estado de bienestar existente en la actualidad?

 

¿Serían posible un gobierno de coalición, dirigido por el partido más votado y acompañado de personas de mente limpia, de los que han ido a la política a servir y no a servirse?

 

El veinte de diciembre es Santo Domingo de Silos. El Calendario Zaragozano pronostica para esas fechas “tiempo húmedo y tranquilo, de nieblas y lloviznas, con vientos suaves del noreste, cielo nublado y de temple regular. Podrá nevar en cotas altas”. Invierno moderado.

 

Me da la impresión que este año las Navidades no van a ser muy tranquilas, políticamente hablando. Ojalá que ese tiempo moderado se traslade al Parlamento y a la vida diaria española.

 

 

Publicado en PUERTA DE MADRID de Alcalá de Henares el 10-10-2015

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