Barcelona (España) – 25 de septiembre de 2011

Barcelona (España) – 25 de septiembre de 2011

Esta crónica está escrita hace cuatro años. Yo tuve la suerte de estar presente. Última corrida en el coso barcelonés.

 

== X ==

 

25 de septiembre de 2011, domingo. Plaza de toros Monumental de Barcelona. A la entrada, los antitaurinos de Jordi Villacorta con la cara pintada de rojo, como líder de unas veinticinco personas, dentro de un rectángulo protegido por otros tantos Mossos d’Esquadra; y fichajes nuevos, unos cien jóvenes perfectamente orquestados, colocados en filas paralelas al lado áureo posterior del rectángulo y que murmuraban entre dientes al paso de los peatones que se dirigían a la plaza, bajito para que no los oyeran los guardias, “asesinos”, no sé si por simpatía mental con algún soniquete por ellos conocido, y “gilipollas”, en este caso estoy seguro que desconociendo la casticidad madrileña de la palabra, en honor del que fue alcalde de la capital del reino, D. Gil Imón, cuando el Duque de Osuna organizaba sus bailes, a los que se hacía acompañar por las “pollas”, que en la sexta acepción del DRAE, figurada y familiarmente, significa jovencitas.

 

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Fotografía del 25-09-2011

 

Expectación máxima. Ambiente de gala. Cartel de “No hay billetes”. Lleno a rebosar. Público de todas las partes de España, de Francia, de Méjico, de Rusia … Destaco, por su significado, antigüedad y predicamento taurino al Club Cocherito de Bilbao. Y un recuerdo muy especial para un amigo mío, manchego, de los de noventa festejos algunos años, que después de leer mi crónica de ayer, me ha recordado que no todo el mundo puede estar en todos los sitios.

 

Políticos, cantantes, actores y actrices, tenistas, periodistas, fiscales, notarios, pintores, empresarios, hoteleros, toreros, ganaderos… Y maduros trajeados con explosivas segundas y terceras oportunidades con la mitad de años que ellos. Total, lo habitual en las corridas de tronío de las plazas de categoría primera y especial de España, en los asientos vacíos del festejo del día anterior, sábado.

 

Seis en punto de la tarde, la banda de música ataca su último día en la plaza en la que se instauró la costumbre de amenizar de esta forma la actuación de los toreros. Fortísimos aplausos a la salida de la terna, que se repiten una vez desposeídos del capote de paseo, saludando los tres desde el tercio. Pero el ambiente no es el mismo, hoy está completa la sombra, falta carga emotiva general, y los gritos de “Libertad” no son tan contundentes y unánimes como ayer. Hoy se vende marketing.

 

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Corrida de El Pilar, de Salamanca, bien presentados, recortados de cuerpo, escasos de fuerza, sin raza ni trapío, sin trasmitir peligro ni emoción en ningún momento, nobles, pitones recogidos. Único realmente válido el lidiado el segundo lugar, primero de José Tomás, con un gran pitón izquierdo y repetición de la embestida.

 

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Juan Mora, de verde botella y oro, en el que abrió plaza, recibe al toro con verónicas de bella realización. En la lidia, sacó buenos pases con la mano derecha, ajustados, a ras del suelo y quieto el torero. Trincherazos de torero plástico. La faena y el toro, fueron de más a menos. Entró a matar de forma precipitada, pinchando en hueso por dos veces; estocada algo caída. Aplausos y saludos desde el tercio.

 

En el cuarto, buen recibo de capa a un toro justito de fuerza al que se le dan dos puyas incomprensiblemente largas y duras. Torero con ganas, voluntarioso, pero sin toro, probablemente el peor de la corrida. Estocada baja. Aplausos y saludos desde el tercio.

 

Las líneas hasta aquí escritas lo fueron en la noche del domingo, después del festejo. El lunes, después de leer varias crónicas profesionales, lo que sigue a continuación. ¿Por qué? Pues porque no estaba seguro de la actuación de José Tomás.

 

En el ya lejano año 1995 viví muy de cerca los preparativos externos para la alternativa del torero, y la búsqueda de financiación para fletar un avión a Méjico por parte de su peña primigenia, aquella que estuvo con él en los momentos más difíciles de novillero, y que querían acompañarlo en su alternativa. Uno de sus componentes me habló de un torero que iba a revolucionar el mundo, que se estaba quieto como un poste y que se olvidaba del cuerpo como decía Belmonte.

 

Desde entonces lo he seguido cuando he podido y devorado siempre crónicas escritas. Y estoy completamente de acuerdo con Carlos Illán en que es el torero más importante de las últimas generaciones. Pero en su actuación de ayer, con el que estoy más de acuerdo es con Javier Villán, que ha dicho: “Las dos orejas eran un exceso y el rabo una barbaridad”. Y añade: “a un toro inofensivo y colaboracionista”.

 

José Tomas, de catafalco y oro, recibe a un toro noble y con poca fuerza a la verónica, lentas, ligadas, profundas, llevándoselo al centro de la plaza. Delirio del respetable. Sigue a pies quieto, juntos. El toro se cae dos veces antes de entrar al caballo, donde recibe una varita y otra apuntada. Quite por delantales citando de largo, se vuelve a caer el toro y se pide el cambio por falta de fuerza y casta por parte del público.

 

Inicia la faena con una trinchera para recordar mientras se viva. El toro va muy bien y con ritmo por la izquierda y el torero le encuentra el punto exacto de distancia, embebido en la muleta, vemos tres naturales de bellísima factura, de los que se desearía parar el tiempo. Por la derecha, el toro le toma la franela y cambia rápidamente de mano, dos tantas más con la izquierda, lentas, cargando la suerte, bonitas, algún enganchón, remates por afarolados, pero sin que el toro trasmita sensación alguna de peligro ni emoción.

 

Seis magníficos molinetes y uno de pecho, calienta gradas, pues sabe que la faena es buena, pero se puede hacer mejor. Clamor, la plaza se vuelve loca aplaudiendo. Mata de un estoconazo hasta la bola en todo lo alto, de efecto fulminante. Dos orejas, fuerte petición del rabo, con bronca a la Presidencia que, afortunadamente, no concede. Ironías del destino, al mismo toro al que se le tocaron palmas de cambio, se aplaude en el arrastre. El diestro saluda desde el centro del redondel con una bandera catalana en la mano. Máximo punto álgido. Delirio colectivo. Varios minutos de aplauso.

 

Las luces de la plaza se encendieron a las 19:30 horas, cuando salió su segundo toro, más serio, bronco. Lo recoge junto a las tablas, quieto, haciendo poste, pero el toro sale suelto. Tratando de que humille, se va el tercio de vacío. Puyazo tapándole la salida. Brindis al público. Trasteo por bajo para que el toro agache la cabeza. Cinco naturales alejados del cuerpo. Faena de torero inteligente, cinco muy buenos derechazos de fuera a dentro en dos tandas, pero en cuanto le baja la mano el toro se cae, no transmite. Aún así, podía haber cortado una oreja si no llega a ser porque pinchó dos veces y mató de un estoconazo trasero y caído. Aviso. Coge los trastos de descabellar, pero se toma su tiempo a esperar que caiga solo el toro. Fuertes aplausos y saludos de despedida desde el centro del coso. Clamorosa ovación.

 

Hemos visto, probablemente, al mejor torero de la época, pero creo que debemos esperar a la temporada próxima para ver a José Tomás con toros más bravos, con más trapío y más cornamenta, en plazas más exigentes, para ver si ha recuperado su madurez y genialidad de tiempos no tan pretéritos.

 

Serafín Marín, de corinto y oro, sale al ruedo con un capote picassiano firmado por María Franco, refrendado por la expresión “LIBERTAT” y las banderas de España y Catalunya en el reverso. Faena voluntariosa a un toro que humillaba, pero sin trasmisión alguna, y durante la que se volvieron a oír insistentemente gritos de ¡Libertad! ¡Libertad! Estocada caída hasta la bola. Aplausos. Saludo.

 

El toro que cerraba la plaza de toros de Barcelona, se llamaba Dudalegre, negro mulato, de 567 kilos. Brindis al público desde el centro, abrazando virtualmente el coso. Faena desigual, más emotiva que torera. Valiente. Muletazos sinceros. Un toro flojo que se cae en dos ocasiones. Alarga la faena pretendiendo retrasar el final de la plaza. Surge una voz que dice textualmente: “Vamos, que luego sale Montilla”. Manoletinas lejanas del cuerpo y remate por alto que surgen el efecto deseado. Estoconazo hasta la bola, el toro rueda sin puntilla.

 

Excesiva generosidad, dos orejas como homenaje al momento y al torero catalán que a las 20:16 horas, de rodillas, besa la arena de la plaza, se sienta llorando en el estribo, y cierra la historia del toreo en Catalunya.

 

Pertenezco a la generación del “Prohibido prohibir”. ¡Libertad! ¡Libertad! era el clamor, exactamente igual a lo que gritábamos en los albores de la democracia. Las cuadrillas se resisten a abandonar la plaza. Saludan los areneros y se hacen una fotografía para la posteridad. El público inunda el ruedo. Se llevan en hombros a los tres últimos toreros, y en esos hombros iban todos los hombres y mujeres que cada día se juegan la vida de tú a tú, en una lucha a muerte ante un animal que existe, única y exclusivamente, para ser lidiado en plazas de toros.

 

Ojos llorosos escondiéndose en gafas oscuras en los albores de la noche. “Continuará” decía una pancarta …

 

Campitos

 

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

 

toros 11

Publicado en el Blog de Campos el 25 de septiembre de 2015

 

 

Anuncios

Etiquetas: , , , , , , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: