El cliente siempre tiene razón

Autor desconocido, archivo de internet año 2000

Una viejecita entra en la Central de un Banco y pregunta si aceptarían abrir una cuenta corriente mediante un depósito en efectivo de diez millones de pesetas, al mismo tiempo que vaciaba de su bolso dicha cantidad.

 

Ante la envergadura de la operación y posibilidad de negocio que se presentaba, salió a atenderla el Director quién, naturalmente, sentía curiosidad por conocer de dónde había obtenido tanto dinero y la pregunta:

“Señora, me sorprende que lleve tanto dinero encima. ¿De dónde lo ha obtenido?”

 

Vieja 01

La anciana le contesta: “Hago apuestas”.

 

“¿Apuestas?”, pregunta de nuevo el Director, “¿qué tipo de apuestas?”

 

Ella le respondió: “Bueno, por ejemplo, le apuesto a Ud. un millón de pesetas a que sus pelotas son cuadradas”.

 

El Director soltó una carcajada y dijo: “Es una apuesta estúpida. Ud. nunca puede ganar con una apuesta de ese tipo”.

 

A lo que la viejecita le desafía: “Bueno, ¿está Ud. dispuesto o no a aceptar mi apuesta?”

 

En ese momento intervino el Asesor del Director que, ante la obviedad del asunto, le aconsejó que aceptara.

 

“Conforme”, respondió el Director. “Le apuesto un millón de pesetas a que mis pelotas no son cuadradas”.

 

A lo que finalmente la anciana dijo: “Perfecto, pero dado que es mucho dinero en juego, vendré mañana con mi abogado a las diez de la mañana para que haga de testigo, ¿puedo?”

 

“Por supuesto”, respondió confiado el Director.

 

Durante aquella noche el Director estaba muy nervioso por la apuesta, y pasó largo rato frente al espejo, mirándose las pelotas, volviéndose en la cama de un lado para otro, una y otra vez.

 

Se hizo un riguroso auto examen y quedó plenamente convencido que iba a ser el millón de pesetas que más sencillamente había ganado en su vida, dado que sus pelotas, evidentemente, no eran cuadradas y que ganaría la apuesta.

 

A la mañana siguiente, a las diez en punto, apareció la anciana en el Banco con su abogado. Hizo las oportunas presentaciones y repitió las bases de la apuesta:

 

“Son un millón de pesetas a que las pelotas del Director son cuadradas”.

 

El Director, acompañado siempre de su fiel asesor, aceptó de nuevo la apuesta.

 

La viejecita le pidió que se bajara los pantalones y los calzoncillos para que todos pudieran verificar la cuadratura o no de las pelotas. La viejecita se acercó, miró las pelotas detenidamente y le preguntó si se las podía tocar.

 

vieja 02

“Bien, de acuerdo”, dijo el Director. “Comprendo que un millón de pesetas es mucho dinero y quiera Ud. estar absolutamente segura de ello”.

 

Entonces, mientras la viejecita procedía a la comprobación manual del volumen y forma de sus pelotas, el Director observa que el abogado estaba golpeándose la cabeza contra la pared, y le pregunta a la anciana: “¿Qué le ocurre a su abogado?”

 

Y ella contesta: “Nada, solo que he apostado cuatro millones con él a que hoy, a las diez de la mañana, tendría las pelotas del Director del Banco en mis manos”.

 

Publicado en el Blog de Campos el 13-05-2015

Anuncios

Etiquetas: , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: