Islam y democracia

¿Es el Islam incompatible con la democracia? El Islam es incompatible con la democracia mientras haya musulmanes empeñados en la guerra santa, con sus costumbres bárbaras, degollando cuellos y matando por Allah. Estas acciones son totalmente contrarias a la democracia y el Estado de Derecho. Mientras que lo divino rija la actuación diaria por encima de las leyes, lo que importe es lo que ponga el Corán, y sobre él se articule la vida y las leyes de la sociedad, el Islam es incompatible con la democracia.

 

Otra cosa son los musulmanes que, preservando sus creencias y su fe, respetan a quienes no coinciden con su religión y su vida, aceptan las leyes civiles y saben vivir en democracia.
El escritor Luis Antonio de Villena dijo que “debajo del problema musulmán subyace la cuestión del significado de la palabra libertad” en un “islam intolerante y atrasado en el tiempo”. Estoy con él, y con los que piensan que la Revolución Francesa fue el inicio de la Edad Contemporánea en Europa, anteponiendo la razón y la persona a cualquier otra circunstancia. Y que no estaría de más un sabio islamista que actualizara conceptos.

 

Mustafá Kemal Ataturk proclamó la República laica de Turquía en 1934, prohibió la “sharía”, dio voto a las mujeres, erradicó la poligamia, instauró nuevos códigos Civil, Penal y de Comercio, copiado de los países más adelantados de Europa. He estado varias veces en Turquía, en diferentes momentos. Lo que construyó este hombre, por desgracia, está empezando a desaparecer, y cada vez es más el sentimiento islamista que se percibe en la calle.

 


Los musulmanes no se sienten bien y emigran desde países como Egipto, Israel (dicen que no tienen igualdad), Libia, Argelia, Irán, Irak, Paquistán, Afganistán, Yemen, Siria, Líbano, Sudán, Jordania. Y ¿a dónde van? A Inglaterra, Francia, Italia, Suecia, Holanda, Bélgica, Noruega, Hungría, España. En definitiva, están bien solo en los países que no están bajo el rito musulmán. ¿Y a quién culpan de sus males? A las naciones en dónde ellos se sienten bien, que no son las dictaduras religiosas de su procedencia.
“Os conquistaremos con vuestra democracia”, tienen bien asimilado en su fuero interno. Y llevan razón, porque quien pretenda exigir reciprocidad de libertad religiosa y civil en sus países de origen, oirá multitud de voces que lo tildarán de retrógrado, incivil, antidemocrático y otras lindezas parecidas, todas ellas procedentes de sus mismos conciudadanos nativos radicales, como si a ellos no les fueran a cortar el cuello cuando llegue su momento.
Vemos en la televisión degollar a personas, cortarles la cabeza y exhibirlas como trofeos. Niños ejercitándose como soldados profesionales, que actúan como tales, que llevan la muerte como único objetivo en sus mentes, que al menos en dos ocasiones que hayamos visto en televisión, asesinan fríamente y sin compasión de ningún tipo a personas indefensas y con las manos atadas a la espalda, y sobre los que no creo que nadie se queje cuando lleguen los bombardeos y sean ellos las víctimas.
En la guerra hay que pensárselo antes de entrar; una vez dentro, el enemigo es invisible y corresponde a todo aquel de quien puedes esperar una agresión. Entonces, dicen los viejos que hablan con experiencia, es mi vida o la del otro; y siempre se acaba eligiendo mi vida.
El grupo yihadista del Estado Islámico ha arrasado la biblioteca de Mosul, incendiando, destruyendo o apropiándose para vender en el mercado negro, más de cien mil libros, muchos de ellos manuscritos cristianos de incalculable valor. Y dinamitaron una parte importante del edificio.
Igualmente, han destruido esculturas asirias del Museo Histórico de Mosul, y toros alados de las ruinas de Nínive, golpeándolas con martillos y taladros y dejándolas reducidas a escombros.


Días después, nueva oleada de destrucción en la ciudad de Nimrud, uno de los enclaves de arte asirio más importante de Irak, y del mundo, siglo XIII a.C., eliminando cualquier rastro cultural pre musulmán.
Según la policía religiosa, ¡qué mal suena eso!, “el profeta nos ordenó deshacernos de las estatuas y las reliquias tal como hicieron sus seguidores cuando conquistaron nuevas naciones”.
El peligro más inminente para Europa está ya en Libia (con lo bien que lo tenía controlado todo Gadafi), desde donde un misil es una verdadera amenaza para Italia o para España. La primavera árabe lo único que ha conseguido ha sido una serie de gobiernos islamistas de muy dudoso resultado democrático, tal como se entiende en Occidente.
Será casualidad, pero Nostradamus habla en el siglo XVI de la invasión de Europa por parte de los musulmanes desde Libia.
Los servicios secretos mundiales están en ello, han frustrado muchos atentados, y no descartan la invasión de Argelia y Túnez, el país islámico junto a Marruecos, más avanzado y cercano a la civilización occidental. De hecho, el atentando del pasado dieciocho de marzo en Túnez era, en principio, un intento de acabar con el parlamentarismo democrático tunecino, que se vio trastocado y acabó en un ataque a una de las principales fuentes de ingresos del país, la economía, secuestro y muerte de turistas de diferentes países democráticos del mundo, entre los que hay que lamentar el de unos españoles.
Por no hablar de los otros dos atentados terroristas en Yemen al día siguiente, en una mezquita de musulmanes moderados, con más de 140 muertos y otros tantos heridos. Intolerable desde cualquier punto de vista.
Y otros 45 muertos en las cuarenta y ocho horas siguientes, en Siria, cerca de la frontera con Turquía, de cuyo atentado los grandes medios de comunicación españoles dan solamente una pequeña reseña.
En España, el gran aumento de la población musulmana de todas nacionalidades (ver https://ancamfer.wordpress.com/2015/01/26/comunidad-islamica-de-espana/), ha hecho crecer las escuelas de pensamiento islámico, la última, recientemente, convirtiendo un edificio en el centro de Madrid en un gran núcleo cultural para la difusión del islam chií (ver https://ancamfer.wordpress.com/2014/10/17/musulmanes/).
Esto no lo para nadie, es más, ni siquiera hay valor a disentir. Hasta los activistas de FEMEN y esa señorita que de cuando en cuando nos enseña los pechos: “la jerarquía eclesiástica está en la diana. La religión es uno de nuestros principales puntos de ataque. No voy a dar nombres, pero no hay límites”, dijo. Pero, una vez más, faltan clituevos para decir eso mismo sobre el Islam que, de entrada, no le permitiría su opción sexual de lesbiana.
Todo el mundo se queja que Estados Unidos se mete en todos los lados, pero por parte europea nadie habla claro sobre el tema por miedo a atentados de “lobos solitarios”, cuando sería necesaria la puesta en marcha de una operación militar internacional que pusiera fin a la situación. Si el siguiente atentado islamista se produjera en Marruecos, sería a las mismas puertas de España, y habría que habilitar la defensa de Europa de una forma rápida, contundente y eficaz.
Acabo con una cita que ya he utilizado en otras ocasiones, pero que no me cansaré de repetir:
“Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista. Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata. Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista. Cuando vinieron a llevarse a los judíos, no protesté, porque yo no era judío. Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar”. La frase es de Martin Niemöller (1892-1984), pastor luterano alemán.

 

Publicado en el Blog de Campos el 04 de abril de 2015

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