Pensionistas

Mayo del 68, vivido en España desde la distancia, fue el inicio del fin de una época de prosperidad económica en Europa, en donde se empezaban a manifestar síntomas de cansancio y deterioro. La juventud empezó a ser consciente que estaba siendo postergada y que su previsible futuro era peor que el que tenían sus padres, que habían pasado una guerra mundial y un orden establecido mediante estándares de vida con los que ellos no estaban de acuerdo. El voto de los últimos comicios europeos ha dado un amplio refrendo a ideas ultras de ambos lados, que podrían estar presagiando el mismo sentimiento de postergación en diferentes capas sociales.
Aquello dejó poso en muchos aspectos, entre otros, en la caída de los índices de natalidad por debajo del nivel de reposición, que llegó a ser prácticamente la mitad de la de los años de la posguerra mundial y civil en España. Esos jóvenes, de una u otra forma, se subieron al mismo carro que denostaban, con demandas añadidas que, para lo que interesa a las presentes líneas, pueden centrarse en mayor libertad, mejor y más internacional formación, presencia cultural y contracultural, igualdad de sexos, estabilidad laboral y previsión social para cuando llegaran a la jubilación. En España, son los que ahora están empezando a jubilarse.
Como este no es un artículo técnico, dejamos fuera cualquier referencia a estadísticas, gráficos, pirámides, proyecciones y demás datos, sobre lo que existe multitud de bibliografía y opiniones, acrecentada en los últimos tiempos por la reforma del sistema de pensiones que los gobiernos, actual y anterior, han realizado. Solo dejar constancia de un dato: Hoy hay 21 personas mayores de 67 años de cada 100 personas en edad de trabajar; en el año 2035 ese índice será del 35,5%; y en 2049 del 51,3%.
En España, los nacidos antes del mayo/68, haciendo abstracción del percentil de hijos de padres muy bien acomodados laboralmente, titulados universitarios ellos, de los que estaban dentro del aparato franquista o de aquellos que vivían en las pocas ciudades en las que existía universidad, por lo general, tienen menos nivel cultural, son personas hechas a sí mismo, no poseen estudios universitarios, no hablan idiomas, han tenido un trabajo fijo, no han ganado mucho dinero pero han vivido bien dentro de su estatus social de clase media porque no han tenido grandes aspiraciones, con sentido del ahorro, han ido formando un pequeño capital “para cuando se necesite”, han cuidado de sus progenitores y han dado a sus hijos una educación y unos privilegios muy superiores a los que ellos tuvieron. Cuando empezaron a trabajar pensaban, porque así lo decía la ley de entonces, que su pensión sería la media de los últimos 24 meses trabajados. Eso quedó en el olvido de varias modificaciones legislativas, pero ahora tienen una pensión garantizada, proporcional al importe y años cotizados, que son muchos, porque empezaron a trabajar muy jóvenes y han tenido una dilatada vida laboral, de continuo esfuerzo. Larga y feliz vida para ellos es mi deseo.

 


Los nacidos en la década de los setenta, muchos de ellos hijos de padres identificados, consciente o inconscientemente, con el mayo/68, son, probablemente, la generación más preparada, en todos los aspectos, en la historia de España. Han tenido acceso a la libertad total, a todas las fuentes del saber, a viajar, a idiomas, a múltiples y diferentes experiencias, unos se han formado en la excelencia y otros, demasiados por desgracia, han desaprovechado su oportunidad. Médicos, ingenieros, informáticos, profesores, abogados, economistas, que hoy están sobre los cuarenta años, son los profesionales más demandados, acreditados y asentados en la sociedad española. Lástima que en la política no ocurra lo mismo.
Estos llegarán a la jubilación a los sesenta y siete años, previsiblemente, a partir del año 2035. Ninguno de ellos, ni los que han aprovechado los medios puestos a su alcance ni los que no lo han hecho, tendrán los mismos años cotizados que sus padres por lo que, en ningún caso y supuesto, cobrarán el mismo importe, actualizado, que ellos. Al margen de inflaciones, deflaciones, poder adquisitivo, reformas de cualquier tipo que sobre el tema de pensiones pueda considerarse, los que hayan tenido unos ingresos elevados y sostenidos, habrán buscado soluciones alternativas durante sus años de vida laboral, mediante planes de pensiones, carteras de inversiones, etc, etc… Los que no lo hagan así, su esperanza de pensión futura no es demasiado optimista.
Mucho peor aún es lo que puede encontrarse la siguiente generación, la que abandonó las aulas para aprovechar los desmesurados salarios del boom inmobiliario, la de misericordia nota del cinco raspado para los estudios, la del paro desbocado y de imposible solución a corto plazo, la de las esperanzas rotas antes que pudieran siquiera empezar a disfrutarlas, la que llegará a la jubilación cuando haya más jubilados que personas en activo.
Y se agrava el asunto para los demandantes de la prestación por desempleo, que deberán jubilarse obligatoriamente a los 61 años si siguen en paro. Al jubilarse entes de los 65 años (a partir de 2027 la edad obligatoria de jubilación será a los 67 años), sus pensiones serán más bajas, reducidas por un coeficiente del veinte por ciento, aproximadamente.
Parejo a que pudieran mirarse otros conceptos de contribución social establecidos en algunos países, como Alemania, de donde desde hace tiempo estamos copiando modelos, incluido el fin de la revalorización automática de las pensiones en función del IPC, y sistemas de capitalización públicos y/o privados, aparece el sentido de pobreza (“El nuevo Índice de Revalorización de las Pensiones tendrá en cuenta tanto la inflación como los ingresos y gastos del sistema cada año, y los déficit o superávit del propio sistema de la Seguridad Social”. A partir de ahora, cuidado con las no contributivas, subvenciones y gastos de quienes no han aportado nada o tendente a nada. El llanto catalán de que aportan más de lo que reciben, puede ser copiado por los jubilados que han estado cotizando muchos años de su vida laboral) y el concepto de responsabilidad individual, en el que cada vez el Estado asumirá menos protección a los jubilados y serán estos los que tengan que buscarse otras fuentes adicionales, monetarias y de todo tipo, para intentar mantener la situación que en estos momentos disfrutan.

 

 

Es aquí donde aparece el deseo de uno de cada tres europeos, que quiere continuar trabajando llegada su edad de jubilación, y seis de cada diez piensan que la gente debería tener la posibilidad de hacerlo, según el informe Eurofound 2012. Mucho más ahora, después que Alemania, tras “recomendar” alargar la edad de jubilación a sus socios europeos, la ha reducido a los 63 años para aquellos que tengan 45 años cotizados.
En España, fijada la jubilación futura hasta llegar a los 67 años, el 44% estaría de acuerdo con alargar su vida activa más allá de la edad legal de jubilación, según el estudio del Instituto Aviva de Ahorro y Pensiones del año 2013.
El actual Gobierno reguló en marzo del año pasado la compatibilidad entre la percepción de una pensión de jubilación reducida y el trabajo por cuenta propia o ajena, la denominada jubilación activa. Esta regulación es posible que sea válida para los jubilados de mayor nivel económico, pero escasa para el resto, yo diría que para todos, que desearían una compatibilidad total entre la pensión y unos ingresos extras que la complementara.
El auto empleo de la experiencia, la empresa unipersonal de la edad madura, la colaboración a tiempo parcial, el asesoramiento a través de la agenda acumulada, será competencia directa de quienes estén en edad de actividad laboral, debiendo convivir sin menoscabo de ninguna de las partes, dentro de la legalidad vigente y mediante el devengo de impuestos correspondiente.
Quisiera decir que todo esto me lo ha contado mi amigo Paco “el loco”, que es un cuento. Pero, por desgracia, es la realidad que se vislumbra y, gobierne quien gobierne, tendrá que profundizar en este asunto y consensuar alternativas viables para que sea digna la vida de nuestros futuros pensionistas.
Antonio CAMPOS
http://www.es.ancamfer.wordpress.com

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