Aquel día recibí un paquete anónimo

Ha muerto Juan Gelman – EPD – IN MEMORIAM

Aquel día recibí un paquete anónimo

Aquel día recibí un paquete anónimo que contenía una caja; lo había traído un señor de mediana edad, con pinta de bedel de organismo oficial. Era un pequeño estuche de cartón blanco con una pestaña lateral autoadhesiva y con la sola indicación A C en una de sus caras. Lo tomé en mis manos, lo moví, lo agité; no sonaba nada; parecía sólido, como si se tratase de una caja de puros, ó de un libro.

Despegué lentamente la envoltura, bajo la que apareció otro nuevo envoltorio de papel rugoso, ocre, unido en las esquinas con lápiz adhesivo, que olía a almendras verdes. Pausada y tranquilamente seguí abriendo aquel paquete que tenía en mis manos sin saber bien por qué, pero con la curiosidad de averiguar quién me lo enviaba, tenía que ser alguien que me conocía bien para hacérmelo llegar en mano y solo con los datos descritos.

Al despegar el papel y retirar la parte superior, apareció un tarjetón:

“El Ministro de Cultural tiene el placer de invitar a usted al acto que con motivo de la entrega del Premio Cervantes y presidido por su Majestad el Rey, se celebrará en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares …”

No pude seguir leyendo, empezaron a temblarme las manos y a agolparse las ideas en mi cerebro de tal forma que el flujo sanguíneo era más lento que mis pensamientos. Me invitan a mí, que soy un triste obrero metalúrgico jubilado, a la entrega del Premio Cervantes, a mí, que solo he hecho en esta vida trabajar cuarenta y cinco años seguidos en la misma empresa, cotizándolos íntegros a la Seguridad Social, y pagar impuestos, que empecé haciendo la declaración de la Renta a Hacienda cuando era Presidente del Gobierno Carrero Blanco … Yo, junto a los Reyes, el Presidente del Gobierno, el Jefe de la Oposición, el Presidente Autonómico, el Rector de la Universidad, el Alcalde, los Concejales, los Ministros, Consejeros de la Comunidad, autoridades militares y eclesiásticas, sindicatos, cantantes, actores y tanta y tanta gente importante… No me lo puedo creer; ahora sí que ha llegado definitivamente la democracia a España, la verdadera democracia griega, la de la participación directa del pueblo llano, por fin, después del reconocimiento público de los patroclos era el paso definitivo, el botín del ego a nivel de los votos, todos somos iguales.

Y me acompañaban un libro: “Síntesis, recopilación de versos de Juan Gelman, Premio Cervantes 2007”. Con la emoción aún embargándome, abrí el libro por una página cualquiera y empecé a leer:

Yo te entregué mi sangre, mis sonidos,
mis manos, mi cabeza,
y lo que es más, mi soledad, la gran señora,
como un día de mayo dulcísimo de otoño,
y lo que es más aún, todo mi olvido
para que lo deshagas y dures en la noche,
en la tormenta, en la desgracia,
y más aún, te di mi muerte,
veré subir tu rostro entre el oleaje de las sombras,
y aún no puedo abarcarte, sigues creciendo
como un fuego,
y me destruyes, me construyes, eres oscura como la luz.

En el fondo del paquete quedó un sobre, color crema, satinado, elegante, del que se veía el reverso, solapa triangular no simétrica, cateto izquierdo más pronunciado que el derecho. Cogí el sobre y lo volví para ver su parte natural, la de delante, el anverso; tenía un destinatario: Sr. D. Ángel Cabañal, Subdelegado del Gobierno Provincial del Henares, Alcalá de Henares, Madrid.

Con que era eso, el vecino nuevo, el que había comprado hace poco el piso segundo, dos meses de obras uniendo las viviendas A y B, toda la planta para él, una persona discreta, no daba un ruido, prácticamente no se le conocía en la comunidad y eso que en total había seis viviendas, siempre de traje gris marengo y camisa azul, pálida eso sí. Y resulta que era el Gobernador Civil de la Provincia, que así se le llamaba antiguamente; y después de la movida que había supuesto el estatus de Madrid como capital federal y la nueva ordenación territorial de la Comunidad en tres administraciones provinciales, una de ellas la Provincia del Henares, capital Alcalá de Henares. ¡Había abierto el paquete al revés! El verdadero invitado era otro, una persona importante, de los que siempre asisten a esta serie de actos, y en la que solo falta el director del banco para emular tiempos pasados.

Todo era un sueño pasajero, la realidad se apoderó de mí. Inmediatamente me sentí en ridículo conmigo mismo, qué inocente a pesar de mis abundantes canas. Volví a abrir el libro por una página al azar; más que leer, musitaba:

se sienta a la mesa y escribe

“con este poema no tomarás el poder” dice
“con estos versos no harás la Revolución” dice
“ni con miles de versos harás la Revolución” dice

y más: esos versos no han de servirle para
que peones maestros hacheros vivan mejor
coman mejor o él mismo coma viva mejor
ni para enamorar a una le servirán

no ganará plata con ellos
no entrará al cine gratis con ellos
no le darán ropa por ellos
no conseguirá tabaco o vino por ellos

ni papagayos ni bufandas ni barcos
ni toros ni paraguas conseguirá por ellos
si por ellos fuera la lluvia lo mojará
no alcanzará perdón o gracia por ellos

“con este poema no tomarás el poder” dice
“con estos versos no harás la Revolución” dice
“ni con miles de versos harás la Revolución” dice
se sienta a la mesa y escribe.

Me senté a la mesa y recompuse el paquete, tratando de darle el aspecto que originalmente tenía. Quedó bastante bien, muy bien diría yo, casi no se notaba que había sido abierto antes. Me puse el abrigo y bajé lentamente por las escaleras; el paquete debía llegar a su verdadero destinatario; al llegar al rellano del segundo piso, lo deposité en el suelo, junto a la puerta de entrada de la vivienda letra A, no quería molestar ni tenía el ánimo para dar explicaciones a nadie. Ya lo recogerían cuando lo vieran.

Salí a la calle y estuve dando un paseo; el frío aire invernal en la cara me vendría bien para ordenar mis ideas y prioridades. No recuerdo cuanto tiempo pasó, una, dos horas. Cuando volví a mi casa, ¿dónde va Ud.?, no puede pasar, estaba cortada la circulación y acordonada la zona, cinco coches de policía, dos coches de bomberos, una UVI móvil, los GEOS, cámaras de televisión, reporteros de radio en directo … ¿Qué ha pasado?, pregunte. Parece que han puesto un paquete bomba …

Publicado en el DIARIO DE ALCALA el 10 abril 2008

 

 

 

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